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12 frases de Juan Calvino en el día de su muerte

Un 27 de mayo de 1564 muere el teólogo, pastor y reformador francés Juan Calvino. Se le conoce como el padre del calvinismo dentro de la teología cristiana. Por esto hoy le rendimos su homenaje son estas reflexiones y las 12 frases de Juan Calvino en el día de su muerte.

Influenció en aquella época y también actualmente al analizar la Biblia, así como otros tratados del momento.

Si un perro ve que están atacando a su amo ladra al instante, y expone su propia vida al peligro rápidamente, antes que permitir en silencio que su amo sea así de maltratado. ¿Deberíamos nosotros mostrar menos fidelidad a Dios que una bestia suele mostrar al hombre?

La tortura de una mala conciencia es el infierno de un alma viviente.

Nadie está excluido de pedir a Dios, la puerta de la salvación está abierta para todos los hombres.

Las escrituras obtienen plena autoridad entre los creyentes sólo cuando los hombres las consideran como que han brotado del cielo, como si allí se escucharán las palabras vivas del Señor.

¿Qué sería de nosotros si gozáramos de la perpetua buena fortuna y el deleite, ya que incluso las habituales picaduras de la desgracia no logran despertarnos para una reflexión adecuada sobre nuestra miseria?

El hombre con todo su intelecto es demasiado estúpido para entender las cosas de Dios por sí mismo, como es imposible a un burro entender armonía musical.

Todas las cosas están a disposición de Dios, y la decisión de la salvación o la muerte perteneciente a él. 12 frases de Juan Calvino en el día de su muerte

Aquellos que se apartan, nunca han estado plenamente empapados con el conocimiento de Cristo, sino que sólo han gustado superficial y transitoriamente de éste

No hay un poco de brizna de hierba, no hay color en este mundo que no tenga la intención de hacer que los hombres se regocijen.

Está claro que, en la Escritura es donde encontramos la regla de nuestros pensamientos y de nuestras palabras, y en ella debe de apoyarse las reflexiones de nuestro espíritu y las palabras de nuestra boca.

Nuestra sabiduría, aquella que debe ser considerada como sabiduría verdadera y sólida, está compuesta casi en su totalidad por dos partes: el conocimiento de Dios y el conocimiento de nosotros mismos

Un perro ladra cuando su amo es atacado. Yo sería un cobarde si es atacada la verdad de Dios y permanezco en silencio.


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