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365 días de una caída en picado

Ana María Aldón y José Ortega Cano han vivido una caída al vacío progresiva que se hace especialmente llamativa en la fecha de hoy. Cada 27 de septiembre, desde el 2018, la pareja celebra su aniversario de matrimonio. Fue entonces cuando firmaron ante el notario Honorio Romero de Zaragoza su compromiso. Unos días después celebraron con sus familiares la buena nueva, con alegría y algarabía, pero cuatro años después el panorama es muy diferente. Todo esto ha dejado pasado a un distanciamiento, frialdad y malos augurios sobre una relación que parece tocada de muerte pero aún con vida.

Pese a que a la modista le gusta más decir que su aniversario de boda es cuando la festejaron con sus familiares y allegados en Sanlúcar de Barrameda -30 de septiembre- lo cierto es que fue cuatro días antes cuando rubricaron su firma como marido y mujer. Desde ese momento han transcurrido tres aniversarios juntos en los que ha predominado el amor y la complicidad, algo que está en entredicho para la efeméride de este año.

Ana María y Ortega, paseando

La situación del matrimonio es crítica y esto se ha hecho más agudo en los últimos meses mediante las intervenciones y apariciones de uno y de otro. Ninguno confirma la ruptura pero tampoco la desmiente. A comienzos del mes, Ortega y Ana retomaban el contacto pero lo hacían públicamente, en el plató de Ya es verano. El diestro se quejaba de que «las cosas se están sacando de madre» y reconocía que «no podemos seguir así». No obstante, su mujer parecía no estar muy de acuerdo con él: «Yo me siento un poco ridícula. Bueno, en algunos matrimonios es cosa de dos y en otros hay demasiada gente».

Hace 365 días estos problemas matrimoniales no estaban tan enquistados y Ortega Cano quiso sorprender a su esposa con un plan de lo más romántico. Se la llevó por sorpresa a una clínica especializada en cuidado femenino para realizarse un masaje en pareja. De hecho, ella no tenía remilgos en proclamar a los cuatro vientos su amor: «L𝒂 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒖𝒆𝒔𝒕𝒂 𝒆𝒔: 𝑨𝑴𝑶𝑹 𝒏𝒐 𝒊𝒎𝒑𝒐𝒓𝒕𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒍 𝒔𝒆𝒂 𝒍𝒂 𝒑𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒂 ♥️♥️♥️ FELIZ ANIVERSARIO CARIÑO #anamariaaldon #ortegacano #amor #aniversariodebodas», escribía en su cuenta de Instagram.

La pregunta ahora está encima de la mesa: ¿habrá una celebración similar este año? Parece complicado imaginarlo porque son varios los factores, algunos externos, que agravan su situación. En primer lugar, el apoyo sin titubeos de José Ortega Cano a su hija, Gloria Camila, convertida en enemigo número 1 de Ana María Aldón. No es ningún secreto que la relación entre ellas está rota, pero el viudo de Rocío Jurado no dudó en llamar a Pesadilla en el paraíso hace menos de 48 horas para arropar a su hija, concursante de esta primera edición del reality.

Gloria Camila, en la boda de su padre

Por otro lado está la figura del novio de Gloria, que se ha convertido en una especie de ángel de la guarda de su suegro mientras su chica participa en el programa de Mediaset. ¿Se separará del torero durante su aniversario de boda?

Por si fuera poco, el panorama se agrava tras los rumores de una tercera persona en el matrimonio. Un «amigo especial» con el que se ha relacionado a Ana María Aldón y que ha hecho estallar a la diseñadora: «Es totalmente falso. Se van a tomar medidas. Yo tengo tristeza, porque él no pertenece a este mundo. Es una familia con clase, unida, con hijos y maravillosa… Que se tengan que ver salpicados por cuatro sinvergüenzas que quieren inventar algo es muy injusto (…) es muy injusto que yo no pueda tener una vida normal porque se puedan inventar algo como esto. Algo que hace tanto daño a otra familia. Esto no es justo y no debería estar permitido», decía en el espacio televisivo para el que trabaja.

Ana María Aldón en ‘Ya es verano’

Si la hija de Ortega Cano ha tenido mucho que decir en este declive de la pareja, qué decir de Gema Aldón. La hija de la andaluza se sentó en Sábado Deluxe para dejar claro que le ha aconsejado a su madre dé un giro de timón a su vida sin él:  «Yo quiero que mi madre se separe y quiero que ella sea feliz. Yo personalmente con él nunca he tenido ningún conflicto, pero no me gusta el trato hacia mi madre y algunos desprecios que he visto». Todos estos ingredientes forman un cóctel con un sabor demasiado amargo para los dos protagonistas de esta historia.




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