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Alemania frena el polémico gasoducto Nord Stream 2 en plena tensión con Rusia

Alemania frena el polémico gasoducto Nord Stream 2 en plena tensión con Rusia


El retraso en la puesta en marcha del gasoducto Nord Stream 2, que transportará por el lecho del mar Báltico el gas ruso hasta Alemania, ha tenido un impacto casi inmediato en los precios en Europa. La decisión del regulador alemán de suspender temporalmente el proceso de certificación de la infraestructura provocó que el precio del gas natural, que ya se encontraba en cifras muy elevadas, se disparara ayer un 18%. Los analistas creen que el nuevo traspiés del polémico gasoducto demorará su entrada en funcionamiento varios meses, probablemente hasta el próximo verano.

Los mercados están muy atentos al Nord Stream 2; muchos analistas esperan que Rusia aumente significativamente los suministros solo cuando se apruebe el gasoducto, como Moscú no deja de insinuar. Sin embargo, el precio de las acciones de Gazprom cayó un 2% con la noticia.

La Agencia Federal de Redes, el organismo gubernamental que regula las telecomunicaciones, la electricidad, el gas, correos y ferrocarriles, anunció el martes que suspende la tramitación de la autorización de funcionamiento del Nord Stream 2, que no podrá empezar a bombear gas como tenía previsto bajo la amenaza de cuantiosas multas. La decisión coincide con un momento de gran tensión entre Rusia y Occidente por los movimientos de tropas rusas junto a la frontera de Ucrania y con la crisis de la frontera entre la Unión Europea y Bielorrusia, aliado de Moscú. Se produce también en plena crisis energética en Europa, con los precios del gas disparados y acusaciones cada vez menos veladas desde la UE de que Moscú está aprovechando, o incluso provocando las alzas de precios.

La controversia rodea al Nord Stream 2 desde que empezó a diseñarse. El gasoducto transporta a través de más de 1.200 kilómetros de tuberías el gas ruso directamente a Alemania, sin pasar por Polonia ni Ucrania. Sus detractores, entre los que están Estados Unidos y varios países de la UE, creen que aumenta la dependencia energética del Kremlin y deja en una situación muy vulnerable a Ucrania. Rusia lleva años diversificando las vías de exportación de su gas y tratando de evitar el paso por territorio ucranio. Por el norte lo hace con el Nord Stream 1, que discurre por el lecho del mar Báltico (el Nord Stream 2 con sus nuevas tuberías aumenta enormemente la capacidad de esta ruta) y por el sur con el TurkStream, por el mar Negro.

Pérdidas millonarias

Que el gas ruso deje de fluir por Ucrania significa para este país la pérdida de centenares de millones de euros en derechos de paso y una peor posición de la antigua república soviética frente a Moscú. Alemania siempre ha defendido el proyecto argumentando que se trata de una empresa privada. La operadora del gasoducto, Nord Stream 2 AG, tiene sede en Suiza y está controlada por Gazprom, la gasista estatal rusa. Los 9.500 millones de euros que ha costado la infraestructura están financiados a medias por Gazprom y por varios inversores europeos, entre ellos la francesa Engie, la austriaca OMV, la holandesa Shell y las alemanas Winteshall DEA y Uniper.

Un tercio del gas natural que consume Europa proviene de Rusia. Su presidente, Vladímir Putin, tiene la llave del gas. Muchas voces en la UE acusan a Moscú de favorecer la crisis energética que vive el continente para tratar de acelerar la aprobación del Nord Stream 2. Gazprom no ha reservado capacidad de tránsito adicional para diciembre a través de los gasoductos de Ucrania ni del que atraviesa Bielorrusia y Polonia, el Yamal. Las reservas en los almacenamientos europeos que controla son bastante menores que en estas mismas fechas de años anteriores, lo que explica el fuerte aumento de los precios en octubre. Moscú se ha limitado a enviar el gas fijado en los contratos a largo plazo y no ha exportado más para satisfacer la demanda, muy superior.

La suspensión temporal de la certificación del gasoducto, cree Dmitri Marinchenko, experto de la consultora de Fitch Ratings, crea una situación de incertidumbre en el mercado porque aún no está claro si Gazprom estará lista para aumentar significativamente los suministros a Europa antes del lanzamiento de Nord Stream 2. Marichenko cree que la decisión de este martes no entraña razones políticas sino “de procedimiento” del gasoducto. “La certificación avanza con bastante lentitud; lo más probable es que el proyecto se lance en el mejor de los casos al final de la temporada de calefacción”, ha comentado a la agencia Tass.

“Después de examinar los documentos, la Agencia Federal de Redes concluyó que la certificación del operador de la línea Nord Stream 2 solo es posible si el operador está organizado de forma legal según la ley alemana”, asegura el comunicado que el organismo ha hecho público este martes. Las características del operador del gasoducto entran en conflicto con la legislación europea, que es muy estricta en la defensa de la competencia en el mercado energético del bloque.

Un tribunal alemán decidió en agosto pasado que el Nord Stream 2 debe someterse a las normas energéticas de la Unión Europea, según las cuales las empresas que producen y suministran gas dentro de la Unión deben estar desvinculadas de las actividades de transporte. El objetivo es garantizar la competencia del mercado, de forma que los gestores de las redes de transporte —donde la competencia no es posible o no está permitida— no favorezcan sus propias actividades de suministro en detrimento de proveedores independientes. Esto supone un problema para el operador de Nord Stream 2, que ejerce a la vez las tres facetas.

Para sortear ese requisito, la empresa ha decidido crear una filial que opere la instalación en territorio alemán. El proceso de certificación, señala el regulador, “permanecerá suspendido hasta que se complete la transferencia de los activos esenciales y los recursos a la filial”. La agencia alemana quiere asegurarse de que la filial es realmente independiente. El plazo para que la agencia termine el examen acaba en enero, pero después el proyecto pasaría a manos de la Comisión Europea, que tendría hasta cuatro meses para hacer su propia evaluación. Tras su luz verde, la Agencia Federal de Redes volvería a tener dos meses para emitir la certificación final. Sin ella el gasoducto no puede operar, bajo la amenaza de multas elevadas.

Un proyecto incómodo para el nuevo Gobierno alemán

El Gobierno alemán, que está en funciones mientras socialdemócratas, verdes y liberales negocian una posible coalición, no ha valorado la decisión de su agencia. El Ministerio de Economía se ha limitado a señalar que se trata de “cuestiones puramente regulatorias”. Angela Merkel siempre ha defendido el proyecto asegurando que se trata de un negocio privado y que nada tiene que ver con las sanciones que la Unión Europea pueda seguir imponiendo a individuos rusos en respuesta al caso Navalni y a la represión de las manifestaciones en el país. Los verdes, que previsiblemente formarán parte del próximo Gobierno alemán, un tripartito con socialdemócratas y liberales, están en contra del gasoducto porque prolonga la dependencia alemana de los combustibles fósiles.

El Gobierno ruso también ha mantenido en silencio tras la suspensión. El representante de Rusia ante la UE, Vladimir Chizhov, ha asegurado que es pronto para sacar conclusiones. “Hasta el momento, de la parte oficial, principalmente de Alemania, que es el destinatario del proyecto, no hemos escuchado ninguna declaración política al respecto”, ha dicho en la televisión estatal rusa. “Tenemos que averiguar con qué está conectada [la decisión] antes de sacar conclusiones”, ha añadido.

“Nuestra empresa da este paso [establecer una filial] para garantizar el cumplimiento de las normas y reglamentos aplicables”, señaló a EL PAÍS un portavoz de Nord Stream 2, que no quiso aventurar cuánto retraso puede suponer para sus planes la decisión de la agencia alemana: “No estamos en condiciones de comentar los detalles del procedimiento, su posible duración y los impactos en el momento del inicio de las operaciones del gasoducto”. Varios expertos hablan ya de que el Nord Stream 2 no empezaría a bombear gas hasta el próximo verano.

La construcción de Nord Stream 2, que tiene capacidad para suministrar 55.000 millones de metros cúbicos de gas a Europa cada año a través de 2.460 kilómetros de tuberías, terminó en septiembre después de muchos avatares por las sanciones que el Gobierno de Estados Unidos —que también quiere colocar en el mercado europeo su propio gas— impuso a las empresas participantes. En verano Estados Unidos y Alemania acordaron poner fin a la disputa y se comprometieron a aplicar sanciones a Moscú si usaba el Nord Stream 2 contra Ucrania. Hace tres semanas se daba por hecho que la autorización era inminente. El Ministerio de Economía certificó oficialmente que el proyecto “no pone en peligro la seguridad del suministro de gas a Alemania y la Unión Europea”.

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