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Borrell propone crear una misión de la UE para adiestrar a militares ucranios

Borrell propone crear una misión de la UE para adiestrar a militares ucranios

La Unión Europea ha roto varios tabús con las respuestas a la invasión de Ucrania por Rusia y el alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, está dispuesto a echar abajo otro. La semana que viene va a proponer a los ministros de Defensa comunitarios enviar una “misión importante” para adiestrar a los soldados ucranios. “No entiendo por qué formamos al ejército de Mozambique y no al ucranio”, ha reflexionado Borrell, en una conferencia en Santander este lunes, advirtiendo al mismo tiempo de que la guerra abierta en el este de Europa “no es una guerrita”. Esta lucha, ha argumentado el político español, “requiere un esfuerzo no solo de suministros de materiales, sino también de entrenamiento y de ayuda a la organización del ejército”.

Los planes de Borrell, de salir adelante, no se desarrollarían en suelo ucranio, sino en algún país vecino, como él mismo ha aclarado. Es probable que si este nuevo paso se materializa sea visto con hostilidad por Rusia, que cada vez más responde a las sanciones y a la ayuda europea a Kiev con cortes de suministro de gas a los países comunitarios.

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Al poco de que comenzara la invasión, de la que se cumplen seis meses este miércoles, varios países de la UE y de la OTAN comenzaron a enviar armas a Ucrania. Aumentaron el flujo respecto a lo que venían haciendo desde la invasión de Crimea en 2014 y la guerra separatista en la región del Donbás, algo que también iba acompañado de adiestramiento, especialmente por parte de la Alianza Atlántica. La Comisión Europea incluso planteó —y finalmente se aprobó— una línea de financiación que sufragara el envío de material bélico a Kiev por parte de los Estados miembros. En principio fueron 500 millones, pero la partida ha ido creciendo y ya son 2.500 millones. El envío de material bélico a Ucrania ha sido una de las claves para que el país invadido pueda resistir a Rusia.

“Pidieron 200 tanques y tienen 237. Hemos enviado más sistemas antitanque que tanques hay en el mundo”, llegó a declarar el general Mark A. Miller, jefe del Estado Mayor conjunto de Estados Unidos, en una visita a la sede de la OTAN en Bruselas el pasado junio. Desde el primer momento, ha sido Estados Unidos quien más armas ha estado enviando. Sin ir más lejos, a finales de la semana pasada anunció un nuevo paquete valorado en 775 millones de dólares. Pero también lo han hecho muchos otros países, que se coordinan bajo el paraguas del llamado Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, que integra a todos los miembros de la Alianza Atlántica más otros que respaldan militarmente a Ucrania en la contienda, en total medio centenar.

No obstante, para que los soldados ucranios puedan emplear muchas de las armas que se les entregan necesitan antes pasar por un periodo de formación. Ahí cabría enmarcar propuestas como la del alto representante para la Política Exterior, pero también otras iniciativas como la que tuvo lugar en Copenhague el pasado 11 de agosto. En la capital danesa se reunieron varios países que respaldan a Kiev y allí Ben Wallace, ministro de Defensa británico, anunció que su país iba a enviar más armas y que ampliaba el programa de formación para militares ucranios que tiene en marcha y por el que ya han pasado 2.300 soldados. “Alemania, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania y Letonia han anunciado que se unirán a la iniciativa; Holanda lo anunció previamente”, declaró Wallace.

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Con esta iniciativa, lanzada en el curso Quo Vadis Europa, de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, el jefe de la diplomacia europea vuelve a dar un paso arriesgado en la respuesta a Rusia, como ya hiciera con esa línea de financiación que se abrió paso en marzo. En cambio, Borrell ha pedido prudencia ante la demanda del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski —respaldada por Estonia, Finlandia y otros países bálticos— de vetar los visados de entrada en la zona Schengen a todos los ciudadanos rusos. “No es una buena idea”, ha criticado, para a continuación matizar: “Hay que ser más selectos”. Lo que viene a reclamar el político español es que se vete la entrada a quienes están vinculados con el régimen —”a los oligarcas ni agua”—, pero se deje la puerta abierta a quienes huyen. “Hay muchos rusos que se quieren ir”, ha explicado.

Borrell se alinea así con el canciller alemán, que hace varios días ya salió a rechazar la medida. El debate sobre esta nueva sanción comenzó a calentarse en la primera mitad de mes a raíz de un artículo publicado por Zelenski en un diario estadounidense. Como en el caso de la “misión potente” de adiestramiento, este punto estará en la agenda prevista para las reuniones informales de ministros de Defensa y Exteriores de la semana que viene en Praga. Así lo anunció el responsable de la diplomacia de la República Checa, país que preside este semestre el Consejo de la UE, lo que implica que tiene una posición determinante en la confección del contenido de las reuniones y en la búsqueda de acuerdos entre los socios durante este periodo.

El alto representante también se ha referido a otro de los asuntos que más le ocupan estos días: el acuerdo nuclear con Irán. “El mundo sería un lugar mucho más seguro si pudiésemos volver a hacer funcionar este acuerdo”, ha apuntado Borrell. Desde el lunes por la noche de la semana pasada, el dirigente europeo está pendiente de la valoración que haga Estados Unidos sobre la respuesta que dio Irán a la última propuesta que le hicieron para revitalizar el pacto, firmado en 2015 y del que se salió unilateralmente la Administración del republicano Donald Trump. En estas negociaciones, que se prolongan ya 16 meses, la diplomacia europea ha desempeñado el papel de coordinador por delegación de Naciones Unidas.

La respuesta iraní es “razonable”, según el responsable de la diplomacia comunitaria, que ha mostrado algún síntoma de impaciencia al declarar que la contestación estadounidense debería haber llegado ya. “Es posible que sea durante esta semana”, ha zanjado.

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