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Bruselas defiende que el pacto con Londres salvaguarda el mercado único pese a la “drástica” rebaja de la burocracia aduanera

EL PAÍS

La burocracia aduanera caerá “drásticamente” con el acuerdo alcanzado entre Bruselas y Londres para resolver las discrepancias que había entre ambas partes sobre el Protocolo de Irlanda del Norte, la parte de los acuerdos del Brexit que buscaba dar una solución a la única zona de Reino Unido con frontera física con la Unión Europea. A cambio, la UE se reserva “robustas salvaguardas” que aseguren que el pacto firmado con el primer ministro británico, Rishi Sunak, no se convierta en una grieta para el mercado único. Porque habrá controles, aunque sean menores, aseguran fuentes de la Comisión Europea. Estas fuentes también destacan el intercambio de información entre ambas partes que se desprende del acuerdo.

“Las salvaguardas se basan en tres pilares: un régimen de operadores comerciales de confianza con un sólido proceso de autorización y supervisión; el intercambio de datos sobre los movimientos de mercancías, que permite evaluar los riesgos; y procedimientos reforzados, como una mayor vigilancia del mercado y un mayor control de la aplicación de la normativa por parte de las autoridades británicas”, se lee en la declaración política conjunta suscrita este lunes. Esas salvaguardas son la clave para que Bruselas acepte la flexibilidad que supone la reducción de burocracia.

El acuerdo de enero, por el que el Gobierno británico aceptaba dar acceso a la UE a los sistemas británicos de información aduanera, era una prueba de que la relación entre las dos partes había mejorado mucho. Entre ese primer paso, dado el 9 de enero de este año, y el Acuerdo Marco de Windsor, firmado este lunes por Sunak y la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, han pasado siete semanas en las que se ha resuelto un problema que llevaba enquistado dos años. Para resolverlo, en Bruselas se ha hablado muy poco del tema: la norma ha sido hacer pocas declaraciones; y que las que se hicieran, fueran protocolarias, diplomáticas, y tratando de resaltar el buen clima entre Londres y Bruselas. Se dejaba que Sunak gestionara sus tiempos. Los unionistas de Irlanda del Norte y la rama euroescéptica radical de los conservadores británicos ya habían sido en el pasado el principal obstáculo de Downing Street.

Altas fuentes comunitarias explican que ven el acuerdo alcanzado con “alivio” y señalan que, a partir de ahora, se convierte en un asunto interno británico. La delegación de un Estado miembro destacaba que el pacto presentado este lunes elimina el disolvente que suponía para las relaciones entre los Veintisiete y su antiguo socio. “El anuncio abre un nuevo capítulo en la relación entre la UE y el Reino Unido”, celebraba Micheál Martin, ministro de Asuntos Exteriores de Irlanda, sin duda el país de la UE que más se jugaba en este envite: la posibilidad de que se levantara una frontera física entre los condados del Ulster y el resto de la isla despertaba pesadillas de los años más duros del IRA.

Otras fuentes diplomáticas se mostraban este lunes menos eufóricas, pero sí han celebrado la “buena noticia, porque el Reino Unido llevaba más de dos años sin aplicar el protocolo”, un problema aminorado por la covid, pero que “a la larga iba a traer problemas”. Las soluciones alcanzadas le parecen razonable a esta fuente porque “protegen lo esencial del corazón del protocolo y, en particular, la forma en que se aplica el derecho europeo, con el Tribunal de Justicia de la UE como árbitro de última instancia, con la protección del mercado interior y con la igualdad de condiciones en materia de IVA o de ayudas estatales”.

No abrir de nuevo la negociación del protocolo y que el Tribunal de Luxemburgo sea el último árbitro en caso de disputas fueron las líneas rojas de Bruselas y de sus Estados miembros desde que se abrió este costoso epílogo del Brexit a finales de 2021. Ambos principios se mantienen, según fuentes comunitarias, las cuales explican, reiteradamente, que elementos como el freno de emergencia de la Asamblea autónoma de Irlanda del Norte ―que ahora se añade― es una especie de disposición adicional al protocolo firmado en noviembre de 2020.

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Ese freno lo podrá activar Londres cuando en el Parlamento de la región británica, ubicado en el Palacio de Stormont, haya 30 diputados de dos grupos políticos que lo soliciten. No obstante, eso podrá hacerse en circunstancias muy extraordinarias: cuando la UE apruebe una legislación que afecte al contenido del protocolo y “tenga un impacto significativo en las comunidades” que viven en los condados del Ulster. La inspiración de este mecanismo hay que buscarla directamente en los acuerdos de Viernes Santo que pusieron fin al terrorismo en Irlanda del Norte.

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