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Bruselas vigilará el alza de los precios del mercado eléctrico


La escalada de precios de la energía en España va convirtiéndose poco a poco en un problema en las cuatro esquinas del continente cuyas ramificaciones llegan hasta Bruselas. Aunque la Comisión Europea de momento descarta actuar, sí considera que se trata de un asunto que a nivel comunitario requiere de una vigilancia cuidadosa. Bruselas supervisa las fluctuaciones del mercado energético en la UE para tratar de observar si estamos ante un fenómeno temporal o de largo plazo que requiera una acción por su parte. El Ejecutivo comunitario también ha asegurado que “estudiará” los recientes mecanismos introducidos por el Gobierno español para rebajar la factura de la luz.

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“El Gobierno [de Pedro Sánchez] ha anunciado una serie de medidas para abordar la cuestión”, dijo este miércoles el vicepresidente primero ejecutivo de la Comisión, Frans Timmermans, en un encuentro con varios medios españoles en el Parlamento Europeo, recogido por Efe. “Estudiaremos esas medidas”, añadió el comisario que ha liderado la propuesta de Bruselas del llamado Pacto Verde. De las medidas del Ejecutivo español, Timmermans distinguió entre aquellas dirigidas a “atenuar la fluctuación del mercado” y otras que proponen reconsiderar “la propia estructura del mercado”, como “intervenir en los beneficios de las compañías”. Sobre estas últimas actuaciones sostuvo que se trata de “cuestiones mucho más fundamentales” que deben ser estudiadas.

El debate llega en un momento incómodo, a punto de comenzar la negociación entre la Eurocámara y el Consejo del ambicioso paquete verde con el que el bloque comunitario pretende reducir las emisiones de CO₂ un 55% hasta 2030 y alcanzar la descarbonización total de la economía del bloque comunitario en 2050. El precio de la energía se ha convertido en uno de esos asuntos que han sobrevolado por el hemiciclo, los pasillos y las salas de la Eurocámara de Estrasburgo durante esta semana de sesión plenaria, en la que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha pronunciado el discurso sobre el Estado de la Unión.

El martes, en el primer cara a cara de Timmermans ante los eurodiputados a cuenta del Pacto Verde, el comisario europeo ya reconoció su preocupación por el alza de precios y el efecto que pueda tener como freno a las iniciativas medioambientales que ha impulsado el Ejecutivo comunitario. “No podemos permitirnos que la parte social se oponga a la parte climática”, dijo. “Veo esta amenaza muy claramente ahora que tenemos una discusión sobre la escalada de precios en el sector energético”.

Timmermans aseguró que solo una quinta parte del incremento de la energía puede ser atribuido al incremento en los derechos de emisión de CO₂, mientras que el resto es consecuencia “de la escasez del mercado”. El holandés reconoció que muchas de las medidas de lucha contra el cambio climático tendrán también un efecto en el precio, aunque a la larga resultará en un abaratamiento para los consumidores finales. “A lo largo de esta crisis del precio de la energía, hemos visto que los precios de las renovables se han mantenido bajos y estables. Así que en lugar de quedar paralizados”, dijo, “deberíamos acelerar la transición hacia las energías renovables, para que sea accesible para todos”. También abogó por un reparto equitativo de las cargas de esta transición en la sociedad.

Aunque la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, omitió este miércoles el asunto en su discurso del Estado de la Unión, el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, sí se refirió a este en una entrevista concedida el mismo día a RNE. El debate sobre el sistema de fijación de precios de la luz, dijo, aún no ha irrumpido en la Comisión. “Pero se abrirá”, vaticinó. En su opinión, poco a poco el alza de la factura se irá notando en el resto de países europeos, volviendo la discusión inevitable.

La Comisión defiende el sistema actual

“En España hemos sido de los primeros en notar el impacto”, añadió, “porque tenemos un sistema donde se factura al precio de cada día y por tanto los incrementos de precios los notamos inmediatamente”. En cambio, “en la mayoría de países europeos los contratos son a precio fijo anual y por lo tanto no lo notarán hasta final de año”, detalló. El jefe de la diplomacia europea abogó por revisar “el sistema de fijación de precios de la electricidad” porque “a fin de cuentas hay una normativa comunitaria” sobre la fijación de precios “y tarde o temprano Europa tendrá que decir algo”.

En julio, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, envió una carta a Timmermans en la que le reclamaba un cambio en el mercado europeo de energía. “Si queremos asegurar el éxito de la transición, debemos repensar el diseño del mercado de la energía”, le reclamó. El objetivo, según la misiva: “Que no solo asegure una asignación eficiente de recursos y la generación de señales de precios adecuadas; sino también, y muy especialmente, una justa y equitativa distribución de los beneficios asociados a la transformación del mix de generación”. Inquirido en la Eurocámara sobre esta carta, Timmermans dijo ante la prensa española que la estudiarían: “Miraremos cuáles podrían ser las consecuencias de lo que está pidiendo ella [Ribera] o de lo que el Gobierno español ha hecho y propuesto”, según recoge Efe.

La Comisión, en cualquier caso, no ha modificado su postura oficial, aseveran desde el Ejecutivo comunitario. Desde el verano, Bruselas responde a este asunto con argumentos casi idénticos, de tono refractario, defendiendo el actual mercado energético europeo. “Los altos precios son derivados de una combinación de factores, en gran medida causados por la significativa demanda global de gas, precios más altos de los derechos de emisión, combinado con altas demandas estacionales provocadas por la recuperación económica y las condiciones meteorológicas”, dijo una portavoz comunitaria durante una intervención en agosto, a la que remiten desde el equipo de prensa de la Comisión. Esa, a grandes rasgos, es la postura oficial de Bruselas: “La Comisión ha impulsado un mercado de la energía integrado que trata de asegurar que la energía que fluye hacia la UE sea lo más rentable posible”. En la Comisión no están dispuestos a abrir “un debate con nadie sobre el estado actual del mercado energético” ni sobre su “ambiciosa política energética”. Al menos de momento.


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