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China condena al canadiense Michael Spavor a 11 años de cárcel por espionaje


El canadiense Michael Spavor, de 44 años, ha sido declarado culpable en China de espionaje y de entrega ilegal de secretos de Estado a fuerzas extranjeras, y ha sido condenado a 11 años de prisión. El hombre de negocios había sido detenido en su domicilio de la ciudad de Dandong, en la frontera con Corea del Norte, en diciembre de 2018, inmediatamente después de que Canadá arrestara a Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei e hija del fundador de este gigante tecnológico, a petición de Estados Unidos, que reclama su extradición por fraude.

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Además de Spavor, China también mantiene bajo arresto desde diciembre de 2018 a otro canadiense, el antiguo diplomático Michael Kovrig, juzgado en marzo por espionaje como su conciudadano, pero aún pendiente de sentencia. El arresto de los “dos Michaels”, como se les ha apodado en círculos diplomáticos en Pekín, ha sido calificado por organizaciones defensoras de los derechos humanos como un episodio de “diplomacia de rehenes” por parte de China, como represalia por la detención de la ejecutiva de Huawei.

Los casos de los canadienses y Meng representan uno de los factores de enfrentamiento entre China y Estados Unidos y sus aliados, en unas relaciones cada vez más tensas y de mayor rivalidad, especialmente a raíz de la guerra comercial y tecnológica lanzada durante el mandato de Donald Trump y el comienzo de la pandemia de coronavirus el año pasado.

El anuncio de la sentencia ha suscitado el inmediato rechazo del Gobierno de Canadá. Su primer ministro, Justin Trudeau, ha calificado el juicio y la condena como “absolutamente inaceptable e injustos”. “El veredicto contra el señor Spavor llega después de más de dos años y medio de detención arbitraria, falta de transparencia en el proceso legal y un juicio que no ha cumplido ni los estándares mínimos requeridos por el Derecho internacional”, ha agregado.

Aunque el juicio a puerta cerrada contra Spavor tuvo lugar en marzo, la sentencia se ha anunciado ahora, en vísperas de que los tribunales canadienses se pronuncien sobre la extradición de Meng. El empresario, que organizaba intercambios culturales con Corea del Norte, tendrá ahora dos semanas para apelar la condena. Si se estima la apelación, el caso pasará al Tribunal Supremo chino, donde podrá pasar años.

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Según ha anunciado este miércoles el Tribunal Intermedio de la ciudad de Dandong, además de la pena de prisión, Spavor, un empresario muy relacionado con Corea del Norte, tendrá que pagar una multa de 50.000 yuanes. La sentencia también menciona que será deportado, aunque no precisa cuándo. La Embajada canadiense en Pekín considera que la expulsión ocurrirá cuando el reo haya cumplido su condena.

Un día antes, un tribunal de la provincia de Liaoning, en el noreste de China, ratificó la sentencia de muerte contra el también canadiense Robert Schellenberg, al que se había encontrado culpable de planear el envío de 225 kilos de metanfetaminas a Australia. Schellenberg había sido sentenciado inicialmente a 15 años de prisión, pero dos meses después de que el reo apelase, su condena se elevó a la pena capital.

Tras conocerse la sentencia, el embajador de Canadá en China, Dominic Barton, reiteró por videoconfencia desde Dandong la posición de su Gobierno acerca de que las detenciones de Spavor y Kovrig han sido “arbitrarias” y se declaró “muy decepcionado” por la sentencia contra el empresario. Las decisiones contra los ciudadanos canadienses, consideró, no han sido una casualidad.

Por su parte, en un comunicado, la Embajada estadounidense en Pekín ha denunciado que los juicios contra Spavor y Kovrig representan un intento de China por utilizar a seres humanos como instrumento de presión. Pekín niega que los casos de Kovrig y Spavor estén relacionados con el de Meng, aunque ha advertido de “consecuencias” si la directora financiera de Huawei e hija de Ren Zhengfei no queda en libertad.

Meng fue detenida en diciembre de 2018 mientras hacía escala en Vancouver, a solicitud de Estados Unidos, que la reclama por fraude y violación de las sanciones de este país contra Irán. Desde entonces, la ejecutiva permanece bajo arresto domiciliario en una de sus mansiones de lujo en la ciudad canadiense. Por contra, los ciudadanos canadienses aguardaban sus sentencias en centros de detención donde las luces están permanentemente encendidas y el acceso a ejercicio y aire libre está muy racionado. Han tenido un acceso mínimo a sus representantes diplomáticos.

La vista que se sigue contra Meng ha entrado ya en su fase final y sus abogados preparan sus argumentos de cierre antes de que el tribunal decida si procede la extradición a Estados Unidos. En caso afirmativo, la directora financiera de Huawei podría apelar, un proceso que también podría alargar la situación durante años.


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