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Comunidades tseltales y cho’oles marchan en Chiapas contra la autopista Palenque-Ocosingo

Comunidades tseltales y cho’oles marchan en Chiapas contra la autopista Palenque-Ocosingo


Con un altar maya, incienso, imágenes religiosas y mantas bordadas en tseltal, miles de habitantes de las comunidades que integran las zonas tseltal y cho´ol de Chiapas, realizaron una manifestación multitudinaria por los caminos de la región que habitan, para manifestarse en defensa de la tierra y exigir la cancelación de la autopista Palenque-Ocosingo, llamada “Ruta de las Culturas Mayas”.

La movilización se realizó en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, convocada por las cinco vicarías de la Misión jesuita de Bachajón -Chilón, Ahlan Sac Hun, Jetha’, Bachajón y Sitalá-, y concluyó con una celebración espiritual donde estaba al centro una ofrenda maya, y la lectura de un comunicado dirigido a los pueblos originarios de México y el mundo.

“Rechazamos la construcción de la autopista Palenque-San Cristóbal, llamada ‘Ruta de las Culturas Mayas’, puesto que su apertura ha traído consigo una serie de impactos negativos y riesgos”, dijeron sobre la carretera que inició en obras en junio de 2025, y que fue presentada por los gobiernos de Chiapas y México, como parte proyectos a favor del turismo.

Impactos negativos 

El comunicado enumera seis razones del rechazo. La primera es jurídica: la construcción “es jurídicamente inaceptable, toda vez que las autoridades han realizado consultas sin previo aviso, ni libres ni informadas, a las que tienen derecho las comunidades indígenas afectadas, vulnerando de forma directa nuestros derechos territoriales y culturales”.

Le siguen la destrucción ambiental, “bosques, selva, manantiales, montañas”, y una denuncia directa contra las empresas constructoras, a quienes acusan de “intimidación mediante diversos actos de hostigamiento y acciones que vulneran nuestros derechos, buscan debilitar la defensa de nuestra Madre Tierra”, señalan. 

Foto: Ángeles Mariscal

Las constructoras, añade el punto cuarto, “siguen trabajando sin consultar a los ejidatarios y ejidatarias si pueden pasar por cafetales, parcelas de pequeños ganaderos y milpas, así como por los manantiales que están siendo usados por los pobladores”.

Los últimos dos puntos hablan del daño que no se mide en hectáreas: el proyecto no solo pretende fragmentar el ecosistema, sino también “romper el tejido comunitario que como pueblos hemos cuidado durante generaciones. Intenta sembrar la división, enfrentando a hermanas y hermanos entre sí por intereses ajenos al bien común”. Y amenaza “las tradiciones y la cultura de nuestros pueblos indígenas, ya que afectarán muchos lugares sagrados, como los ‘Ajaw’ (espacios ancestrales)”.

Contra la ley indígena “apresurada” y las corporaciones de élite

El pronunciamiento incluye dos exigencias adicionales al Estado mexicano. La primera invoca el artículo 2° constitucional para demandar que se respete y se tomen en cuenta los usos, costumbres y territorios de los Pueblos Originarios. 

“No queremos que vengan a despojar la riqueza de nuestras tierras los empresarios. No queremos que el gobierno envíe soldados, corporaciones policiales de ‘élite’ y judiciales a nuestras comunidades, porque afectan la vida de nuestras niñeces”.

La segunda es una denuncia contra la propuesta de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, que, a juicio de las comunidades, “pretende avanzar mediante un proceso apresurado, sin información suficiente clara ni culturalmente pertinente” y “mantiene mecanismos de control estatal sobre los territorios y los bienes naturales considerados ‘estratégicos’, favoreciendo intereses ajenos a los pueblos y debilitando el ejercicio pleno de la libre determinación”.

La dimensión religiosa y espiritual atravesó toda la movilización. Las mantas citaban a los profetas Oseas e Isaías —”la tierra se contaminó bajo sus moradores”— y el comunicado retoma la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco: es necesario “escuchar tanto el grito de la tierra como el grito de los pobres”. Los peregrinos hicieron suya la oración del fallecido pontífice: “Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos. (…) Toca los corazones de los que buscan sólo beneficios a costa de los pobres y de la tierra”.

Foto: Ángeles Mariscal

Entre las imágenes que acompañaron la caminata estuvo también el cartel del padre Marcelo Pérez —el sacerdote tsotsil defensor de derechos humanos asesinado en San Cristóbal de Las Casas el 20 de octubre de 2024— con la palabra “Justicia”, y pancartas con la consigna “Alto a la violencia hacia las niñas y los niños”.

La obra que avanza

La autopista que las comunidades rechazan es el primer tramo de la “Ruta de las Culturas Mayas”. El gobierno estatal inició su construcción el 8 de junio de 2025, con el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum: un proyecto carretero de alrededor de 170 kilómetros que atravesará los municipios de Palenque, Salto de Agua, Tumbalá, Ocosingo y Chilón. La súpercarretera contempla además un ramal de 18 kilómetros que conecta con Ocosingo, y es solo el primer tramo del proyecto que llegará hasta San Cristóbal de Las Casas. 

El gobierno realizó el 23 de marzo de 2025 una consulta pública denominada “La autopista es nuestra, la ruta de las Culturas Mayas” en los municipios de Palenque, Ocosingo, Chilón, Salto de Agua y Tumbalá, y reportó más de 39 mil votos a favor; el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar aseguró que la obra “no se concesionará a ningún particular” y será “respetuosa del medio ambiente”.

 Las comunidades y el Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite) han impugnado esa consulta desde entonces. Tras el banderazo de inicio, el Modevite, el gobierno comunitario de Chilón y diversas localidades rechazaron “categóricamente el discurso engañoso del gobernador”, al que calificaron de “una vil mentira”, porque afirma haber dialogado directamente con los dueños de los predios y parcelas por los que atraviesa la línea de la autopista.

Foto: Ángeles Mariscal

Las denuncias de intimidación que el comunicado de hoy recoge tampoco son nuevas. En junio pasado, comunidades de Chilón denunciaron que los trabajadores “entran a las parcelas sin consentimiento de los dueños, que tampoco tenían conocimiento de la obra”, y que la Manifestación de Impacto Ambiental se publicó después de que iniciaron los trabajos; el 29 de mayo de 2026, al menos 17 comunidades de Chilón colocaron letreros de rechazo a la súpercarretera.

La peregrinación de este 9 de agosto cerró con tres consignas: “Alto a la violencia en nuestras comunidades y a nuestra Madre Tierra”, “No a la Autopista ‘Ruta de las Culturas Mayas’” y “¡La Tierra no se vende, se ama y se defiende!”



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