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Confrontan a García Luna con sus propiedades y mentiras en EU: Hernández

La fiscalía ha documentado un yate y una mansión con valor de 4 millones de dólares entre los bienes del exsecretario, quien volverá a la corte
el 4 de junio.

Genaro García Luna, al parecer, pensaba que en Estados Unidos podía inventar historias, pero todas sus mentiras han salido a relucir, como en el caso de sus propiedades millonarias: una mansión y un yate que ascienden a 4 millones de dólares y que no ha podido justificar.

La fiscalía de Estados Unidos ha podido documentar la existencia de un yate por el que pagó 700 mil dólares, anclado en una residencia adquirida en 3.3 millones de dólares, ubicada en una de las penínsulas artificiales de Golden Beach, una de las zonas más exclusivas de Florida, informa la periodista Anabel Hernández en Aristegui en Vivo.

García Luna, exsecretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón, está acusado en Estados Unidos de tráfico de drogas y corrupción.

Aunque hasta ahora no ha reconocido la propiedad de la casa, la fiscalía ya comprobó que fue comprada a través de dos empresas fachada creadas en Florida y Panamá, y posteriormente vendida en 3.9 millones.

El exsecretario fue muy descuidado en el modo de vivir y de adquirir sus propiedades, en el ritmo de vida que llevaba y eso despertó la atención del gobierno estadounidense, que ahora realiza una amplia investigación sobre sus bienes.

“Por un lado, estaban las acusaciones del narco de haberle dado dinero y, por otro, esta serie de propiedades que no pudo justificar”, dice Hernández.

De acuerdo con la transcripción de una audiencia del juicio de García Luna, realizada el 28 de febrero, documento al que la periodista tuvo acceso, el fiscal Michael Robotti confronta de una manera cruda a García Luna.

En la audiencia, señala la periodista, el exsecretario sigue negando la propiedad de la mansión y el lujoso yate.

Pero el fiscal menciona una serie de inconsistencias, de mentiras dichas por García Luna y su esposa, Linda Cristina Pereyra, ante la fiscalía.

“Es decir, perjurio cometido por el exfuncionario y su esposa ya en medio de esta investigación”, agrega Hernández.

Entre los señalamientos de la fiscalía, cita que por ese lujoso yate que aparece en el video, cuando García Luna está queriendo vender la propiedad, él pagó 700 mil dólares, de un solo golpe; no solamente compró la residencia, sino también el yate.

Estamos hablando de 4 millones de dólares gastados de manera inmediata”, agrega.

 

Cuando lo detienen, él niega la propiedad de la residencia, asegura que no sabe cuándo se compró y que ni siquiera había pagado renta por estar ahí, sino que le fue prestada, casi por caridad.

Sin embargo, ese 28 de febrero, la fiscalía confronta de manera cruda y directa a García Luna y a su abogado, pues su defensor había declarado al inicio que pagaba renta.

El exsecretario no sólo sabía cuándo se había comprado, asegura Hernández, sino que de acuerdo con las investigaciones y el testimonio de los anteriores propietarios, él, su esposa e hijos, fueron a elegir la propiedad, para ver si era de su agrado. En ese tiempo, aún era funcionario.

Incluso, la persona que ayudó a comprarla ya lo declaró, que escogió la casa, que era suya.

Además, la fiscalía pudo comprobar que en 2016, cuando la casa fue vendida en 3.9 millones de dólares, con una transacción triangulada a través de empresas en Miami y Panamá, el dinero regresó a García Luna a través de sus cuentas bancarias.

Otra mentira declarada fue que el restaurante de su esposa, Oggi Café, ya lo habían vendido. Pero la fiscalía habló con el contador y con el gerente de esta empresa, la primera que adquirieron en ese país, y los empleados aseguraron que aún era de su propiedad.

Estamos hablando de una cadena de mentiras, de falsedad en declaraciones, en la que García Luna incurre en la corte de Nueva York, y que, sin duda alguna, le ha complicado y le complicará aún más las posibilidades de hacer una negociación”, explica.

Robotti ya no le cree, prácticamente le llama mentiroso tres veces en la misma audiencia, expresa, y lo invita a explicar por qué mintió.

Si un detenido miente en cosas elementales, pierde toda credibilidad, sentencia.

García Luna también había solicitado llevar su juicio en libertad, con una fianza de un millón de dólares, pero las dos personas que servirían como garantes eran sus empleados y carecían de recursos propios para solventar el monto, reveló la fiscalía.

“Estamos hablando de una situación muy complicada, donde veremos qué es lo que va a suceder”, dice.

El caso se ha suspendido por la pandemia, pero la próxima audiencia será ya el 4 de junio.

“García Luna pensaba que en Estados Unidos podía inventar historias y mentir como lo había hecho tantas veces aquí en México, pero ahí hay un fiscal que realmente lo confronta y lo cuestiona, tres veces al menos, en aquella audiencia, le pregunta por qué está mintiendo”.

Niega la propiedad de una casa a pesar de las pruebas de que fue suya, la escogió, vivió en ella, la vendió y recibió el dinero; todo documentado y con testigos.

“Para que un fiscal haga un tipo de acuerdo con un acusado, la condición fundamental es que diga la verdad, que sea confiable”, señala Hernández; “aunque sea un criminal, debe tener alguna credibilidad en sus testimonios, de principio a fin”.

“El problema de García Luna es que no es creíble para nadie, ni para el juez, ni para el fiscal, que son las dos partes importantes en este caso. Imagino que ni siquiera confiable para sus propios cómplices”.

Y sus cómplices deben estar preocupados, dice, porque un hombre que ha llegado a este nivel, es capaz de equivocarse en cosas que pueden meter en serios problemas a muchos otros.

“Sobre todo a los que estaban en el mismo embrollo, en la misma conspiración diría la fiscalía”, expresa Hernández.

 

Vea la entrevista completa:

 

 




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