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Crece tensión en Medio Oriente tras ataque a refinerías


El Gobierno iraní se desvinculó este domingo de los ataques con drones contra la petrolera saudí Aramco, denunciando que las acusaciones de Estados Unidos contra Irán son una mera excusa para justificar una eventual represalia.

Los ataques con diez aviones no tripulados contra dos refinerías saudíes, que supusieron una paralización de la producción de cerca del 50 % de Aramco, fueron reivindicados por los rebeldes hutíes yemeníes, pero el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, responsabilizó a Irán de los mismos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní consideró en un comunicado que estas acusaciones de Pompeo, que habló de un ataque iraní “sin precedentes contra el suministro de energía del mundo”, son “sin sentido” y carecen de credibilidad.

“Este tipo de medidas se parecen más a los planes de las agencias de inteligencia para destruir la imagen de un país (Irán) con el objetivo de allanar el terreno para llevar a cabo algunas acciones en el futuro”, advirtió el portavoz de Exteriores, Abas Musaví.

Por su parte, el jefe de la diplomacia iraní, Mohamad Yavad Zarif, denunció en Twitter que Pompeo ha recurrido al “engaño máximo” después de que fracasara su política de “máxima presión” contra Irán, en alusión a las sanciones impuestas el año pasado por Washington.

“EEUU y sus clientes están atrapados en el Yemen debido a la ilusión de que su superioridad armamentística conduciría a la victoria militar. Culpar a Irán no terminará con el desastre”, escribió Zarif.

Por su parte, el Gobierno iraquí salió el domingo al paso de las especulaciones y negó que los drones que atacaron el sábado instalaciones petroleras en Arabia Saudí provocando incendios y deteniendo la mitad de la producción de crudo del reino salieran de su territorio.

En un comunicado de la oficina del primer ministro, el Gobierno iraquí “niega lo que ha circulado por algunos medios y redes sociales sobre el uso de su territorio para atacar instalaciones petroleras saudíes con drones”.

Bagdad reafirmó en el comunicado “su compromiso constitucional de prohibir el uso de su territorio para la agresión contra sus vecinos, hermanos y amigos” y subrayó que “actuará firmemente contra cualquiera que intente violar la Constitución”.

Asimismo afirma que sigue con “preocupación” la escalada militar en la región y pide a todas las partes que cesen los ataques mutuos que causan grandes pérdidas de vidas e instalaciones.

La guerra en el Yemen se recrudeció en marzo de 2015 con la intervención de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí y apoyada por EEUU contra los rebeldes hutíes, que cuentan con el respaldo de Irán.

Según el analista iraní Fowad Izadi, catedrático de la Universidad de Teherán, las acusaciones de EEUU “no son muy creíbles” ya que ese país “no ha presentado pruebas y tiene un precedente de enemistad con Irán”.

Izadi dijo a Efe que tampoco es viable que Irán envíe a los hutíes misiles o drones debido al bloqueo impuesto al Yemen por la coalición encabezada por Arabia Saudí.

“Desde hace varios años, los yemeníes están en una situación en la que no hay posibilidad ni de enviarles comida”, subrayó el analista, autor del libro “Public Diplomacy of the United States towards Iran”.

Los hutíes han intensificado sus ataques con drones contra territorio saudí en los pasados meses, en los que han realizado decenas de incursiones en el país vecino con estos aparatos, que aseguran que son de fabricación local.

No obstante, tanto Riad como Washington acusan a Teherán de financiar y armar a los insurgentes en violación del embargo de armas de la ONU, aunque el Gobierno iraní defiende que su es solo político y de asesoramiento.

En este sentido, el portavoz iraní de Exteriores destacó que “los yemeníes han mostrado su resistencia” ante la coalición militar árabe, que apoya el regreso al poder del presidente yemení reconocido internacionalmente, Abdo Rabu Mansur Hadi.

“La única vía para crear paz en la región y para acabar con ese conflicto en el Yemen es parar los ataques y las violaciones de la coalición saudí”, afirmó Musaví.

Arabia Saudí y EEUU temen el uso de drones por parte los aliados regionales de Irán, que sigue desarrollando estos aparatos y presentó el pasado día 1 uno nuevo de alta precisión denominado “Kian”.

La guerra en el Yemen, un conflicto subsidiario entre Teherán y Riad, podría derivar en una mayor escalada ya que, según dijo Arabia Saudí, tiene la “voluntad y la capacidad” de responder a la agresión.

Por su parte, EEUU ha adelantado que trabajará con sus aliados para que Irán “rinda cuentas por su agresión”, coincidiendo con un repunte de la tensión en los últimos meses entre Washington y Teherán en el golfo Pérsico.

En esta estratégica región para la economía mundial y el sector energético, se han registrado desde mayo pasado ataques a petroleros y la Guardia Revolucionaria iraní derribó un dron estadounidense.

El comandante de la División Aeroespacial de los Guardianes, Amir Ali Hayizadeh, reiteró de hecho este domingo la amenaza de que las bases militares y los buques estadounidenses en el golfo Pérsico están al alcance de los misiles iraníes.




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