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Cristiano, último experimento del United


Nueve temporadas sin ganar el título es una racha insoportable para el Manchester United, el más rico y el más exitoso de los equipos ingleses desde que se fundó la Premier en 1992. La sequía, cuyas consecuencias se profundizan con la pandemia, se cobró este año la cabeza del presidente Ed Woodward en medio de una revuelta social sin precedentes. La presión sobre los jugadores es máxima en un concierto que reclama liderazgos ejemplares como el de Cristiano Ronaldo, que se consagró en la casa entre 2003 y 2009, y que ha sido fichado de nuevo este 27 de agosto con la misión de reestablecer el orden perdido. La tarea es colosal. Comienza esta tarde a las 15.00 horas en el Reino Unido (16.00, DAZN y Movistar) ante más de 70.000 espectadores en Old Trafford. La visita del raquítico Newcastle sirve de punto de partida a uno de los grandes experimentos de la temporada.

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El precio de las entradas superó esta semana los 2.000 euros en el mercado de reventas. Los hinchas se apiñan por ver al redentor. Eso es lo que demandan de Cristiano, aunque a sus 36 años experimente una pérdida de facultades evidente. Una disminución de la energía que condiciona su juego y el de todos los equipos que lo acogen. Como dijo Fernando Santos, seleccionador de Portugal, si hoy Cristiano carece de piernas para presionar a los rivales cuando tienen la pelota, en el fútbol contemporáneo —señalado por un dinamismo colectivo constante— solo puede jugar de delantero centro.

La Juventus resolvió el dilema de un modo simple durante las pasadas tres temporadas: todos corrieron para Cristiano. “Tiene un gran ego”, explicó Sami Khedira en La Gazzetta dello Sport, “no es el que mejor defiende y con frecuencia ni defiende, pero a veces es mejor defender con nueve a cambio de sus goles. Te hace ganar y punto”.

Esta lógica sin duda fue beneficiosa para el atacante, que en la Juventus conservó la descomunal eficacia goleadora que exhibió en el Madrid: 101 tantos en 134 partidos. A la Juventus no le sirvió de tanto. Si el dueño, Andrea Agnelli, lo fichó con un objetivo deportivo, ese fue el de producir un salto cualitativo en la Champions. Pero con Cristiano la Juve solo alcanzó los cuartos de final en una ocasión y su juego se degradó por completo antes de perder el primer scudetto en nueve temporadas.

La alternancia de Cavani y Cristiano en la punta de un ataque que incluye a Rashford, Sancho, Martial y Greenwood parece el menor de los problemas de Ole Gunnar Solskajer. El técnico, que fue compañero de Cristiano entre 2003 y 2007, señaló que en los tiempos que corren la presencia de una personalidad como la del portugués resulta imprescindible. “Cristiano ha vivido toda su vida con la disciplina de un súperprofesional”, dijo este viernes. “Recuerdo cuando llegó en 2003, fue el primero que se preparaba antes de los entrenamientos con la dedicación con la que ahora trabajan todos. Entraba al vestuario una hora antes y durante 45 minutos hacía un trabajo de puesta a punto. Todos mirábamos a este chico”.

“No habrá dónde esconderse”

“Ahora”, concluyó el entrenador, “tendrá el mismo efecto sobre los jugadores, aunque este grupo ha crecido en los últimos años. Poquito a poquito. La determinación, el deseo, la concentración, ha crecido. También ocurre con Raphael [Varane]. Ellos han venido con mentalidad ganadora y una determinación increíble. Con Cristiano ya no habrá dónde esconderse. Con ellos no puedes hacer un entrenamiento al 99%, o no estar concentrado. Eso es lo que él demanda a sí mismo y a todos los demás”.

Cristiano promete devolver al United valores cuantificables e intangibles. Para empezar, autoridad y prestigio en el campo de juego. ”No he venido de vacaciones, he venido a ganar títulos”, proclamó esta semana, en los medios de comunicación del club.

En el terreno de lo tangible, Ed Woodward, el expresidente, le recomendó al propietario Joel Glazer que Cristiano relanzaría los ingresos comerciales en un momento de grandes dificultades financieras en la industria del fútbol. El pago a la Juventus de 15 millones de euros de traspaso, más el abono al jugador de 24 millones de euros anuales de salario durante dos temporadas con la opción de una tercera, suponen, según los dirigentes, una inversión rentable.

Igual que Angelli, Woodward se mostraba convencido de que la popularidad de Cristiano en las redes sociales repercutiría indefectiblemente en las cuentas de la sociedad. Ambos dirigentes han señalado admirados que Cristiano solo tiene menos seguidores en Twitter que Barack Obama, Justin Bieber, Katy Perry y Rihanna. Según el United, la cuenta oficial del club en Instagram sumaba 30.000 seguidores nuevos por día hasta que llegó Cristiano y en una hora precipitó 800.000 nuevos curiosos. En los cuatro días siguientes a su fichaje el 8% del tráfico se debió al portugués.

KPMG informó a The Athletic que la celebridad del jugador disparó los ingresos de la Juventus: “Con su fichaje en 2018, la facturación comercial pasó de 143 millones de euros a 175, el patrocinador de la camiseta pasó de pagar 17 a 45 millones, y Adidas elevó su ponderación de 23 a 51 por su contrato de equipación”.

Cristiano Ronaldo anuncia goles y dinero en el United. La fórmula es fantástica. Pero la Juventus constató que no siempre resulta suficiente.

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