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De Marivent a Son Vent: los secretos del retiro estival de los Borbones

La Familia Real ya ha dado el pistoletazo de salida a sus merecidas vacaciones trasladándose, como ya es tradición, hasta Mallorca. Allí está ubicado el Palacio de Marivent, conocido por ser la residencia vacacional de los Reyes, una finca de más de 33.000 metros cuadrados ubicada sobre el acantilado de Cala Major. Esta imponente edificación fue obra del ingeniero griego Joan de Saridaki, que se encargó de su construcción durante los años 20 del siglo pasado. Su amor por la isla le llevó a entregar la propiedad ala Diputación Provincial de Baleares después de su muerte. Una decisión que ha traído consigo mucha polémica desde entonces.

Durante muchos años, esta concesión ha hecho que varios sectores del pueblo balear denuncien el tratamiento de Marivent como residencia de la Familia Real, pidiendo que el Palacio vuelva a ser de uso público. Una lucha que ha llevado al rey Felipe a tomar una decisión. Al parecer, este año regresa la tradicional recepción a las autoridades baleares que no se celebrará en el Palacio de la Almudaina, sino que Felipe VI ha comunicado su intención de llevar a cabo el acto en Marivent, que hasta la fecha se había mantenido como una residencia reservada para cuestiones privadas. Se trata entonces de la primera vez que el Palacio acoge esta celebración, además de ser la primera ocasión que la residencia abre sus puertas para un acto institucional, más allá del tradicional posado veraniego.

Este giro inesperado llevará a los Reyes a alojarse en Sont Vent, una masía cedida en 1992 por el Ejército del Aire y situada dentro del Palacio de Marivent. La propiedad, ubicada junto a la estación naval de Porto Pi, está distribuida en dos pisos y cuenta con 500 metros cuadrados de superficie, además de jardín y piscina. Mientras la planta baja alberga el salón principal, el comedor, la biblioteca, la cocina y un dormitorio principal, en la primera planta están situados los cuatro dormitorios, los baños y dos salones más. No obstante, para que el entonces Príncipe de Asturias pudiera disfrutar de esta propiedad, tuvo que esperar varios años, concretamente hasta 1999, cuando el Gobierno balear puso a punto la propiedad. Sin embargo, la Familia Real no debió quedar muy satisfecha con el resultado, pues en 2004 -año que Felipe y Letizia contrajeron matrimonio- se realizaron obras de acondicionamiento en el interior de Sont Vent y en sus jardines. Una reforma que costó al rededor de medio millón de euros, que fueron sufragados por el Gobierno de Baleares.

Al parecer, esta propiedad se encuentra cerca de los pabellones donde se alojan las Infantas en verano, llegándose a especular que incluso podrían compartir todos piscina y jardín. Y es que, este último es un punto fuerte de Sont Vent, pues consigue proteger la intimidad de los Reyes, un punto a favor que agradece mucho Letizia. En él se pueden encontrar pinos, palmeras o árboles frutales, como es típico en Mallorca, además del olivo centenario que el Ayuntamiento de Palma de Mallorca regaló a la pareja por su compromiso. Sea como fuere, lo cierto es que Marivent ha pasado ya a un segundo plano.


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