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Declarado culpable el novio de Lesvy Rivera Osorio por el feminicidio de la joven que indignó a México


Lesvy Rivera Osorio no se suicidó. Lesvy fue víctima de feminicidio. Ese ha sido el fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México este viernes, que, por unanimidad, declaró culpable a Jorge Luis González Hernández, su novio de entonces. Tras dos años y cinco meses de lucha en los tribunales y las calles, Araceli Osorio y Lesvy Rivera, los padres de la chica, han conseguido justicia en un país donde son asesinadas nueve mujeres a diario y el 90% de los feminicidios no se castigan, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

El 3 de mayo de 2017 el cuerpo de la joven de 22 años apareció junto a una cabina telefónica del campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Al principio, las autoridades y la Procuraduría General de Justicia (la fiscalía local) dijeron que Lesvy se había suicidado con el cable del teléfono, cuando existían imágenes en las que se ve cómo el novio la golpeaba minutos antes en el lugar donde apareció el cadáver. El Tribunal determinó que fue González Hernández quien estranguló a Lesvy, abandonó el cuerpo y fingió que su novia no había llegado a casa.

Desde el principio, la investigación estuvo llena de irregularidades: las abogadas no tuvieron acceso a la carpeta de investigación hasta dos meses después, el día del levantamiento del cuerpo no se tomaron pruebas genéticas ni se acordonó la zona para evitar la contaminación del lugar de los hechos, sumado a que la fiscalía insistió en la versión del suicidio y la discusión pública del caso se centró en la revictimización de la joven por su nivel socioeconómico y educativo.

El feminicidio de Lesvy pone de relieve la inseguridad y violencia que viven las alumnas de una de las universidades más prestigiosas de Latinoamérica y en general, todas las mujeres en México pese a estar en un entorno seguro. Desde el día siguiente del feminicidio, las protestas y demandas del movimiento feminista y la comunidad universitaria aumentaron y fueron clave para que no se olvidara el caso hasta la fecha.

Una vez fuera del tribunal, la calle estallaba en gritos y consignas victoriosas por el fallo. “Lesvy no está muerta, Lesvy somos todas”, coreaban en grupo decenas de mujeres arremolinadas junto a la madre. Durante las 11 audiencias que ha tenido el juicio, colectivos feministas y grupos de universitarias han acompañado con comida, café caliente, canciones y buenos ánimos a los padres de Lesvy y a otras madres de desaparecidas.

El fallo es la culminación de una lucha titánica por parte de la familia y las abogadas para que se juzgara el caso con perspectiva de género y evitar que el feminicida recibiera una sentencia menor. “Este ha sido un caso contra el sistema de procuración de justicia en México donde tuvimos desde un inicio a las instituciones en contra”, dice Ana Yeli Pérez, abogada de la acusación.

“Nos van a ver juntas en los tribunales, en las calles, en cada una de sus oficinas. Con argumentos, pero también con nuestra rabia y nuestro dolor van a saber que ellas no están muertas, que fueron asesinadas, pero que viven y están presentes en estos espacios”, dijo Araceli Osorio.

En los alegatos finales la defensa del acusado mantuvo la teoría del suicidio mientras que la acusación expresó que González ejerció varios tipos de violencia: psicológica, económica y física desde el comienzo del noviazgo. Le pegaba, la insultaba, controlaba sus redes sociales y la aisló de su círculo más próximo hasta llegar a matarla.

Mientras los jueces emitían el fallo, los familiares se daban la mano y contenían las lágrimas. Frente a ellos, en la mesa, tenían un regalo de Lesvy que decía: “Mamá, te quiero mucho”. Los jueces consideraron que Jorge Luis González ejerció contra Lesvy el grado más extremo de violencia de género hasta llegar a asesinar a la joven y establecieron como agravante la relación sentimental que tenían. La víctima vivió una situación de control y sometimiento por parte del hombre, siete años mayor que ella.

“Que no solo haya justicia para Lesvy, también para todas las mujeres que no están y las que nos fueron arrebatadas”, decía Araceli Osorio ante los medios. Después dedicó unas palabras al presidente de México. “Eso, Andrés Manuel López Obrador, no es venganza. Es justicia. Ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos”, terminó de decir la madre.

Después de este fallo, el 16 de octubre se establecerá la sentencia condenatoria contra Jorge Luis González. El asesino se enfrenta a una pena máxima de 60 años de cárcel tal y como pidieron las abogadas de la familia Rivera Osorio, aunque la defensa puede apelar la decisión.


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