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Descubre cuál es el algoritmo que detecta la infelicidad en redes sociales

Se dice que Facebook es la red social de los solos, Twitter la de los quejosos, e Instagram la de los felices. Esta generalización, que responde más a ciertos rasgos propios de las redes mencionadas que a la personalidad de quienes las usan, queda en duda cuando se analiza y considera un algoritmo especialmente desarrollado para detectar las emociones online. Descubre algoritmo que detecta la infelicidad en redes sociales.

Hablamos de un experimento llevado adelante por científicos de la Universitat Oberta de Cataluña -UOC-, que tiene como principal objetivo ayudar a los expertos en la salud mental a advertir comportamientos en plataformas sociales que podrían alertar sobre las emociones negativas. Aplicándolo a los usuarios, el sistema sería capaz de saber quién las sufre y actuar en consecuencia.

El algoritmo que detecta la infelicidad en la redes sociales

Estos especialistas llevan a cabo sus pruebas y ensayos a partir de la llamada “teoría de la elección”, enunciada por el psiquiatra William Glasser. La misma sostiene que hay cinco necesidades básicas que modifican las conductas humanas, y que no son ajenas a absolutamente ningún individuo: supervivencia, poder, libertad, sentimiento de pertenencia y diversión.

De acuerdo a las primeras conclusiones de estos profesionales, todo aquello que compartimos en las redes está influenciado directamente por al menos una de estas necesidades básicas, por lo que tiene mucho sentido que lo que hacemos en las redes hable acerca de cómo nos comportamos.

Mohammad Mahdi Dehshibi, el responsable de un estudio anterior de gran reconocimiento, “A deep multimodal learning approach to perceive basic needs of humans from Instagram”, difundido por la revista IEEE Transactions on Affective Computing, detalla que lo que compartimos en redes, informa de “las perspectivas, los motivos” y otros aspectos clave de quien las utiliza.

Dehshibi describe además que estas vinculaciones son posibles únicamente a partir de la estrecha relación entre redes neuronales y bases de datos, o Big Data, que se ha englobado históricamente de las publicaciones en redes.

Entonces, ¿absolutamente todo lo que hacemos es la respuesta a alguna de las necesidades básicas? Dehshibi afirma que no, y Glasser añade que “imaginemos que un ciclista sube una montaña y, en la cima, puede elegir entre compartir un selfie o una imagen de grupo. Si elige el selfie, percibimos la necesidad de poder, pero, si elige la otra, podemos concluir que, además de la diversión, la persona busca la manera de satisfacer su necesidad de pertenencia”.

Avances tecnológicos como éste, aprovechados en entornos sensibles como lo son las plataformas sociales, serán fundamentales para que psicólogos y psiquiatras tengan un perfil común de sus pacientes, obteniendo conclusiones que, muchas veces, les serán negados por el enfermo pero que saltan a la vista en estas aplicaciones y páginas web.


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