Descubre las mejores frases de Rudyard Kipling en el día de su nacimiento

Un 30 de diciembre de 1856 en Bombay nace el escritor y poeta Rudyard Kipling que muere el 18 de enero de 1936 en Londra. Se le conoce por sus obras, novelas y artículos y haber recibido el premio Nobel de literatura en 1907. Descubre las mejores frases de Rudyard Kipling en el día de su nacimiento.

Entre sus obras destaca El libro de la selva, 1894, Capitanes intrépidos, o los poemas de Gunga Din. Mira sus reflexiones y frases también sacadas de sus libros.

Se aprende más por lo que la gente habla entre sí o por lo que se sobrentiende, que planteándose preguntas.

Los peores embusteros son los propios temores.

La victoria y el fracaso son dos imposibles, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén.

Después de todo -decía yo en mi argumentación interna- la presencia de la litera es suficiente para demostrar la existencia de una ilusión espectral. Habrá fantasmas de hombres y mujeres, pero no de calcetines y coolies.

Nunca he cometido ningún error en mi vida; al menos, ninguno que no haya podido justificar después.

El sol que estaba entonces en su punto más bajo del horizonte daba al agua una coloración purpúrea con destellos de oro en las crestas de las grandes olas adquiriendo tonos azules y verdosos en sus puntos más profundos. Parecía como si cada embarcación de pesca atrajese hacia sí sus propios botes mediante invisibles cadenas.

Cuando la tripulación y el capitán están cordialmente compenetrados, es preciso un temporal y más que un temporal para lanzar la nave contra la tierra.

La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.

Hay dos cosas más grandes que todo lo demás. La primera es el amor y la segunda la guerra… Y como no sabemos en qué va acabar la guerra, vida mía, hablemos de amor…

Si en la lucha el destino te derriba. Si todo en tu camino es cuesta arriba. Si tu sonrisa es ansia insatisfecha. Si hay faena excesiva y mala cosecha. Si a tu caudal se contraponen diques, date una tregua. ¡Pero no claudiques!

El mundo es muy bonito y es muy terrible, no se preocupa por tu vida o la mía o cualquier otra cosa. mejores frases de Rudyard Kipling

No cabía la menor duda. Cerró los ojos y lo absorbió por completo. El sonido cesó de pronto. —Vamos —murmuró a media voz—. Esto no es el fin. El fin llegó luego con absoluta nitidez, como un arrullo entre dos ráfagas de lluvia. Mary Postgate soltó de golpe el aire entre los dientes y se estremeció de la cabeza a los pies. Eso es —asintió con satisfacción, y volvió a la casa, poniendo patas arriba la rutina doméstica al darse el lujo de tomar un baño caliente antes del té, y después bajó con un aspecto que, al verla relajadamente tendida en el otro sofá, la señorita Fowler calificó de «¡muy atractivo!».

Grish Chunder tenía razón. Charlie había probado el amor, que mata el recuerdo, y el cuento más hermoso del mundo nunca se escribiría.

Nosotros no nos hemos separado por completo, pero aún no ha llegado el momento de que volvamos juntos a la carretera. Ahora está adquiriendo conocimientos en otro lugar. No tenemos más remedio que esperar.

Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada.

Si llenas un minuto envidiable y certero de sesenta segundos que te lleven al cielo…Toda esta tierra será dominio tuyo y aún mucho más, serás hombre, hijo mío.

Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé. Sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué. Son las mejores frases de Rudyard Kipling

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tú camino solo cuestas que subir, cuando tengas poco haber pero mucho que pagar, y precises sonreír aun teniendo que llorar, cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar acaso debes ¡pero nunca desistas!

Si en la lucha el destino te derriba. Si todo en tu camino es cuesta arriba. Si tu sonrisa es ansia insatisfecha. Si hay faena excesiva y mala cosecha. Si a tu caudal se contraponen diques, date una tregua. ¡Pero no claudiques!

Un paisaje me llevaba a otro; la cima de una colina, a otra cercana, en la mitad del condado, y ya que mi respuesta no podía ser más que la de mover una palanca, dejé que el condado fluyera bajo mis ruedas.

Embarcadme para cualquier punto más allá de Suez, donde lo mejor es igual que lo peor, donde no existen los Diez Mandamientos, y cualquier hombre puede alimentar sus pasiones.

 


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