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Educar en resiliencia proactiva o cómo enseñar a los niños a afrontar los golpes de la vida


Laura Baena Fernández (Málaga, 38 años) fundó el Club de las Malasmadres para desmitificar la maternidad y romper el ideal de madre perfecta. Más de 850.000 mujeres se han unido a través de redes sociales con una lucha común: la conciliación laboral. La Asociación Yo No Renuncio, del Club de Malasmadres, ha registrado, esta semana, en el Ministerio de Trabajo y Economía Social su propuesta de teletrabajo. El colectivo apuesta por un teletrabajo con perspectiva de género, que no invisibilice a las mujeres en el mercado laboral, y que a la vez permita conciliar vida familiar y laboral.

Pregunta. ¿El teletrabajo es compatible con el confinamiento?

Respuesta. El teletrabajo se ha convertido en la herramienta de las personas que hemos sido unas privilegiadas durante la crisis. Muchas mujeres madres hemos visto que la única forma de sobrevivir a nuestro empleo y nuestra familia es conciliando. No obstante, el teletrabajo que hemos hecho estos meses de confinamiento ha sido supervivencia. Al comienzo del confinamiento hicimos una encuesta a 13.000 mujeres en toda España para saber cómo estaban conciliando las madres y descubrimos que siete de cada diez madres estaban teniendo dificultades para teletrabajar. Muchas no tenían un espacio propio donde trabajar y se quejaban de problemas de concentración.

P. ¿Qué pasa con las madres que no pueden teletrabajar?

Es muy importante que el teletrabajo se haga de forma semipresencial, si no se hace así las madres vamos a desaparecer por completo de los puestos de trabajo”

R. Desde el inicio del confinamiento las madres que no pueden teletrabajar han sufrido mucho. Una amiga me contaba que en Alemania cada semana les llamaban por si necesitaban apoyo de la escuela infantil para poder trabajar. En España el grupo de apoyo han sido los abuelos y las abuelas en un momento en el que no se podía, por que los mayores eran grupo de riesgo, pero no había otra opción. En su mayoría, las mujeres lo que han hecho pedir excedencias, permisos y todas las vacaciones que han podido.

P.¿Cómo se puede conciliar la vida familiar y laboral en tiempos de coronavirus?

R. Nosotros hemos hecho lo que hemos podido, pero la cuota de responsabilidad del Gobierno no se ha cumplido. Estoy muy cabreada, que haya terminado el colegio y ahora volvemos al verano con una situación en la cual no hay campamentos públicos en muchas ciudades, no hay medidas urgentes que se hayan adaptado para poder conciliar y muchas mujeres están sufriendo las consecuencias. No ha habido una ayuda para contratar cuidadores, ni una flexibilidad en la jornada laboral, necesaria en una situación de crisis como la que hemos vivido.

P. La reducción de jornada laboral puede traducirse en un freno en la vida profesional de las madres?

El teletrabajo no es algo real, porque no puedes trabajar al mismo tiempo que cuidas a tu hijo. El fin es un plan nacional por la conciliación”

R. Si, se hace mal sí, o lo que es lo mismo, si se regula el teletrabajo sin tener en cuenta una perspectiva de género como ha pasado con la reducción de jornada o la excedencia. Esto es una trampa de la conciliación, porque estas no son medidas que beneficien a las madres. Al final, las mujeres están reduciendo su sueldo y están perdiendo todas las opciones de ser visibles en su puesto de trabajo.

P. ¿Por qué es importante la perspectiva de género dentro de su propuesta?

R. Es importante que dentro de la empresa se analice cuántos hombres y cuántas mujeres cogen esta excedencia del trabajo. Para nosotras es muy importante que el teletrabajo se haga de forma semipresencial, porque si no se hace así las madres vamos a desaparecer por completo de los puestos de trabajo. Si ya éramos invisibles en el hogar, ahora vamos a ser invisibles en el trabajo. El teletrabajo ha llegado para quedarse, pero pedimos que sea regulado con perspectiva de género.

P. ¿Esta opción puede ser atractiva para los hombres?

R. Desde las empresas y desde Ministerio se pueden hacer campañas de concienciación. Se les pueden incentivar, de alguna forma, a los hombres para que tomen este paso para poder mejorar su conciliación familiar y laboral. Necesitamos referentes en nuestra sociedad de hombres que hagan este cambio cultural. Por eso proponemos al Ministerio que haya paridad en las empresas en la cantidad de hombres y mujeres que acogen el teletrabajo.

P. ¿Cómo se puede paliar el efecto llamada que puede tener para las mujeres?

R. Es complicado, sobre todo en estos momentos donde no hay otra manera de conciliar. Creo sinceramente que hay muchas madres que quisieran ir de manera presencial al trabajo, pero el problema es que las madres no cuentan con ningún apoyo y la única salida que les queda es el teletrabajo. Teletrabajo que no es real, porque tu no puedes trabajar al mismo tiempo que cuidas a tus hijos. Para nosotras el objetivo es un plan nacional por la conciliación.

P. ¿Qué beneficios tiene el teletrabajo para las madres?

R. El beneficio que tiene en grandes ciudades como Madrid es que acorta los desplazamientos, los horarios y poder estar en momentos claves como los que estamos viviendo.

P. El teletrabajo también se podría aplicar a otras situaciones. ¿Cómo si tu hijo se pone enfermo?

R. Claro que si. Nosotras recibimos miles de historias de madres que lo pasan fatal cuando sus hijos enferman y a lo mejor necesitan cambiar un poco su horario de su jornada de trabajo.

P. ¿Qué falta para lograr la conciliación?

R. Falta compromiso. Compromiso social de Gobierno, de las empresas y de la propia sociedad.

P. ¿Han salido a la luz más malas madres después del confinamiento?

R. El confinamiento nos ha puesto entre la espada y la pared a muchas. Hemos vivido una situación muy complicada donde nos hemos sentido malas madres, malas profesoras y malas del todo en muchos momentos. A la vez, ha sido un aprendizaje que nos ha ayudado a estar más presentes y ha destapado conversaciones como la de regular el teletrabajo. Las malas madres necesitan vacaciones del confinamiento.

P. ¿Algún consejo para afrontar el verano?

R. Para poder sobrevivir estos tres meses es fundamental hacer equipo. Hay que sentarse a negociar con la pareja para ver cómo pueden organizarse y dividirse las responsabilidades del hogar para establecer horarios y rutinas.

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