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El chavismo abraza a Alex Saab como a un mártir

Camila Fabbri, esposa del empresario Alex Saab, durante un mitin en Caracas a favor del presunto testaferro de Maduro, este domingo.MIGUEL GUTIÉRREZ (EFE)

La extradición de Alex Saab a Estados Unidos, procedente de Cabo Verde, y la apertura de su caso judicial, ha llevado al Gobierno de Maduro a endurecer el discurso en su defensa. El miedo a lo que pueda contar ante el juez el empresario colombiano, considerado el gran operador de negocios del chavismo de los últimos años y el presunto testaferro del presidente de Venezuela, ha hecho que el chavismo abrace a Saab como a un mártir y aumente sus amenazas sobre las posibles consecuencias de la extradición. La primera reacción fue la de levantarse de la mesa de las negociaciones con la oposición en México.

De manera disciplinada y uniforme, los medios de comunicación, políticos, periodistas y analistas vinculados al Gobierno de Nicolás Maduro desfilaron este lunes por la estatal Venezolana de Televisión y por otras cadenas internacionales afines, como Telesur. La consigna es dar la batalla a favor del discurso oficial, según el cual Saab es un diplomático del país, miembro del equipo negociador con la oposición en México, que ha sido secuestrado. Las acusaciones de corrupción en contra del empresario se ignoran por completo.

El Gobierno insiste en que “el secuestro” de Saab “viola los principios del derecho internacional”, en un capítulo que constituye “una nueva agresión del imperio norteamericano en contra de la Revolución Bolivariana”. El propio Nicolás Maduro se refirió así a él este lunes por televisión: “Alex Saab ha sido torturado, se le ha violentado el debido proceso, estuvo incomunicado y fue atropellado en Cabo Verde”.

Nicolás Maduro durante una presentación televisiva, este lunes en Caracas (Venezuela).PRENSA MIRAFLORES/ VÍDEO: REUTERS

“No sé que va a pasar con el diálogo en México, sinceramente. Lo evaluaremos después. Por ahora, estamos indignados, protestando y enfrentando la injusticia. Secuestraron a un hombre bueno, inocente, a un hombre limpio y trabajador, a un hombre que lo que ha hecho ha sido amar al pueblo de Venezuela. La gasolina que tenemos para enfrentar el bloqueo la ha conseguido Alex Saab, la comida para los sectores populares, las medicinas”, añadió Maduro.

El presidente también aseguró que fue él [Maduro] quien promovió el inicio de las negociaciones con la oposición en México: “He hecho más de mil llamados al diálogo. Pero jugando limpio, respetando”. Así, explicó que lo sucedido con el empresario colombiano era “una puñalada por la espalda” y tildó de “imbécil” al portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price. “Hemos advertido a Washington que tomaríamos medidas contundentes si concretaban el secuestro a Saab”, amenazó.

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A dónde lleguen esas amenazas es una incógnita, como todo lo que rodea a este caso. El Gobierno venezolano no tiene mucho margen de acción. La precaria situación del país, en una grave crisis económica y social, le obliga a dar pasos para tratar de aliviar la presión de las sanciones impuestas por Estados Unidos, lo que pretendía a través de diálogo en México. Por otro lado, Saab ya está preso en una cárcel estadounidense y su proceso judicial en marcha, por lo que nada hace prever que pueda frenarse.

El domingo un puñado de militantes chavistas se congregó en la Plaza Bolívar, en el centro de la ciudad, para ofrecer respaldo a Saab, en un acto en el que estuvo presente Camila Fabri, de origen italiano y esposa de Saab. “En nombre de mis hijos y mío, Camila Saab, quiero denunciar el día de hoy un segundo secuestro a mi esposo, Álex Saab, con la complicidad del Gobierno de Cabo Verde, que realizó junto a los Estados Unidos el día de ayer. Esto ocurrió cobardemente a la espalda de los abogados y nosotros, nos enteramos por su hermana”, dijo con el llanto entrecortado. “Lo que más le molesta a Estados Unidos es que Alex Saab jamás se doblegará. Así como él está secuestrado, mi familia también lo está”, concluyó.

El propio Saab envió un mensaje a los presentes, leído por Fabri, en el que dice que enfrentará el juicio “con total dignidad” y deja claro que no tiene nada que colaborar con Estados Unidos porque no ha cometido “ningún delito”. EE UU considera que el empresario es la cabeza de una red de corrupción que tejió el chavismo a través de empresas fantasma en numerosos países, enmascaradas bajo programas sociales, para saltarse las sanciones internacionales impuestas contra Venezuela. La primera acusación a la que se enfrenta es por el supuesto lavado de más de 350 millones de dólares.

El lunes, en su cuenta de Twitter, Jorge Arreaza, ministro de Industrias y Producción Nacional, respondía así a los señalamientos y celebraciones de la oposición ante este golpe medular al Gobierno revolucionario: “Insisto. Ver las redes sociales de los opositores desbordarse de odio, celebrando la desgracia ajena, no hace más que alejar a la derecha del poder para siempre. Jamás entenderán los códigos de solidaridad, humanidad y empatía del pueblo venezolano”.

El chavismo está dispuesto a dar la batalla por Saab desde Caracas mientras en una cárcel del sur de Florida el empresario tiene que tomar otra decisión. Si colabora o no con Estados Unidos y tira del hilo que deshace la madeja de los turbios negocios del chavismo. Si habla, podría obtener enormes beneficios jurídicos, que podrían salvarlo de pasar varias décadas encarcelado si es declarado culpable.

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