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El Madrid no remonta

Hazard, tapado entre Iñigo Martínez (izquierda) y Unai Nuñez, el jueves en La Rosaleda.JORGE GUERRERO / AFP

Cada partido que arranca el Real Madrid es como si se metiera un enorme trozo de carne en la boca que debe masticar y masticar con paciencia y grandes dosis de concentración. Si en el proceso surgen complicaciones extra de cualquier tipo, el resultado final tiende al fracaso. Volvió a quedar constancia en la semifinal de la Supercopa de España contra el Athletic (1-2), con dos fallos en la primera parte que lo condenaron sin remedio. Luego, cuando fue capaz de acelerar, ya no le dio. A mediados de enero y 25 partidos después de haber iniciado el curso, el conjunto blanco no ha ganado ningún encuentro que haya comenzado por detrás en el marcador.

No es un dato circunstancial. La última vez que los blancos completaron una remontada fue hace un año, en febrero de 2020, en Pamplona (1-4). En los dos últimos cursos, de las 18 veces que se vieron en desventaja (siete ya sin público), solo en dos acabaron celebrando: en El Sadar y en noviembre de 2019, en casa frente a la Real Sociedad (3-1), ambas con aficionados en las gradas. Ninguno de los grandes de Europa presenta una estadística peor.

El dato evidencia sus dificultades en ataque, por más que arriba cuente con una nómina extensa de jugadores tras un desembolso importante. Al margen de Benzema, de nuevo en máximos de su carrera (13 goles); el regreso reciente de Asensio, notable en La Rosaleda en un escenario adverso; y la aportación de los medios (Casemiro y Modric son los segundos máximos anotadores con cuatro tantos), de ese pozo ofensivo no ha salido mucha más agua de momento.

En los dos últimos cursos el equipo de Zidane solo voltea el marcador dos de las 18 veces que se pone en desventaja

Esta temporada, los blancos han empezado perdiendo en seis ocasiones (Cádiz, Alavés, Gladbach, los dos duelos ante el Shakhtar y este jueves contra el Athletic), y lo máximo que han conseguido es un empate agónico (2-2) en Alemania. En la campaña anterior, estuvieron por detrás 12 veces y solo voltearon en dos. Si se suman los datos de estos dos años, su porcentaje de éxito en la suerte de remontar, un verbo tatuado a fuego en la historia del club, apenas llega al 11%, la media más baja entre sus iguales en Europa. El Bayern alcanza el 55%; Liverpool y Juventus, el 43%; City, el 35%; PSG, Atlético y Barcelona se sitúan por encima del 20%; y el Chelsea, en el 16%.

Producción menguante

El cuadro apunta directamente a una delantera incapaz de producir lo suficiente y, de forma irremediable, en el análisis vuelve a aparecer el nombre de Cristiano Ronaldo. En su último año completo en el Real Madrid (2017) el equipo metió 156 goles. A partir de entonces, la cifra se ha ido desplomando hasta tocar en 2020 los 91, el peor registro de los blancos desde 2005.

La caída no le impidió alzar la coronaliga después de un esfuerzo defensivo sobresaliente, pero el equilibrio se ha agrietado esta campaña. Al margen de fallos puntuales como los de Lucas Vázquez en la Supercopa, el equipo había encontrado de nuevo la aplicación para cerrar su portería (llevaba tres tantos encajados en los nueve partidos anteriores, una media incluso superior al tramo decisivo del campeonato pasado: cuatro en diez duelos); sin embargo, los números arriba no le cuadran tanto: su promedio de dianas ha descendido de 1,9 a 1,7 del curso pasado a este. De nuevo, el más bajo, junto al Atlético, respecto a los otros grandes del continente. Echar la persiana atrás depende en buena medida de la voluntad, y marcar diferencias en el área contraria, de la finura y la confianza de los futbolistas más talentosos.

El total de goles del Madrid en 2020 cayó a su cifra más en 15 años

Y por esa vía se le escapa el agua al Madrid. El desembolso en las tres últimas campañas ha sido importante (Hazard, entre 100 y 160 millones; Jovic, 60; Vinicius y Rodrygo, 45 cada uno; Reinier, 30; Brahim, 17; Mariano, 21,5) y en verano recuperó a un jugador con muchos argumentos ofensivos como Odegaard. Pero recorrido la mitad del trayecto, el coche sigue tirando prácticamente de la misma gasolina de siempre más el repunte de Asensio, que ha cogido la onda este último mes. Insuficiente.

El abuso de los centros laterales

Hazard, la gran decepción hasta la fecha, continúa en su eterno proceso de búsqueda. Zidane no para de mimarlo, aunque las actuaciones del belga no pasan de intrascendentes. Entre lesiones, problemas de peso y retrasos en la puesta a punto, en un año y medio solo ha decidido un partido, este año contra el Huesca en Valdebebas. Lo que debería ser frecuente se ha convertido en su único hito como blanco. Para hacerle hueco, ZZ no ha dudado cuando ha sido necesario en dejarle claro a Vinicius (tres goles) que forma parte del plan B, una señal que el brasileño empieza a digerir con melancolía y frustración: 44 minutos en los últimos cinco encuentros.

A Jovic (dos tantos en un año y medio) ya se le dio por imposible y acaba de regresar al Eintracht como un intento de ambas partes de reflotar una carrera en plena devaluación. Como segundo delantero centro se ha quedado Mariano (una diana), al que se han cansado de decirle que no contaban con él. A Rodrygo, lesionado hasta marzo, su ramillete de goles (ocho en total, algunos clave) no le ha rentado más que para ir entrando y saliendo del equipo. Y Odegaard (a cero en la estadística), recuperado hace medio año para que abriera nuevas vías de ataque tras su buena letra en la Real Sociedad, vive en el ostracismo: cinco minutos en los últimos seis duelos.

Fallan las individualidades por problemas de rendimiento, de confianza de Zidane o de ambas, y al plan general le faltan a veces recursos, muy redundante el equipo en los centros laterales cuando las cosas se ponen crudas, y en ocasiones sin llegar a ese extremo. Ese siempre fue un método recurrente bajo la dirección del francés, aunque hace dos años y medio que el Madrid perdió a su caimán para hacer bueno ese plan. Esta semana, un informe de la consultora KPMG advertía de que el jugador más valioso de la plantilla era Casemiro, su medio centro defensivo.


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