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El manto de polvo sahariano de la borrasca ‘Celia’ se extiende del sureste al resto de la Península

Gran parte de España, incluida la zona centro, el norte peninsular y Baleares, ha despertado este martes con cielos amarillentos y bajo un notable manto de arenilla del desierto, que se había ido depositando durante la noche sobre todo tipo de superficies. La causa es la fuerte cantidad de polvo en suspensión que arrastra la borrasca Celia, formada la tarde del domingo al suroeste de la Península y que el lunes ya dejó paisajes marcianos, teñidos de rojizo, en toda la costa del sureste peninsular. Este episodio de calima, que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) califica de “extraordinario”, alcanzará su pico máximo entre este martes y el miércoles, se prolongará hasta el jueves y llegará incluso, aunque en concentraciones mucho más bajas, hasta Reino Unido y Alemania, lo que implica un empeoramiento de la calidad del aire, una reducción de la visibilidad y efectos nocivos sobre la salud.

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Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, explica que no hay datos ni estudios “suficientes y a largo plazo” para determinar si puede ser el episodio de calima más intenso ocurrido hasta ahora en España, pero sí lo considera “extraordinario por tres razones”. En primer lugar, por la altísima concentración de polvo en suspensión que presenta el aire. “En Murcia, la delegación de la Aemet estudió entre 2003 y 2017 el espesor óptico de aerosoles ―una medida de la cantidad de polvo que hay en la atmósfera basada en cómo interfieren esas partículas en la llegada de la radiación solar a la superficie― en las lluvias de barro y el máximo alcanzado fue de 1,9 unidades. Los modelos de predicción para esta tarde prevén un espesor que podría superar las tres unidades en esta región”, explica el meteorólogo.

En segundo lugar, por su gran extensión. “Está provocando reducciones de la visibilidad muy importantes en amplias zonas de la Península. En ciudades tan distantes como Granada, Madrid y León la visibilidad ha quedado reducida esta mañana a menos de cuatro kilómetros”, detalla Del Campo. Y, en tercer lugar, por su persistencia, ya que “está previsto que continúe llegando polvo en gran cantidad durante el martes y el miércoles, casi tres días”.

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Entre los precedentes inmediatos, Del Campo cita la potente incursión del 6 de febrero de 2021, aunque tuvo una trayectoria diferente. “Quedó más al este, afectó más a los Pirineos y llegó hasta los Alpes, pero no impactó tan de lleno en la Península como esta”, recuerda. El 3 marzo de 2021 también hubo cuatro días de intensa calima en la Península y Baleares, aunque no de estas proporciones.

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Pero “entradas de polvo de intensidad, extensión y duración como la actual no son nada habituales en España”, reitera el meteorólogo, aunque el fenómeno, a mucho menor escala, “es relativamente frecuente en la Península, sobre todo en verano, y en Canarias”. En este sentido, el investigador Julio Díaz, que codirige la Unidad de Referencia sobre Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, no ve nada “anormal” en lo ocurrido, ni siquiera en la zona centro, aunque sí concede que este fenómeno no suele presentarse con tanta potencia.

“No parece que esté aumentando la frecuencia, pero sí la intensidad”, anota Díaz, que apunta a que, “con el aumento de la desertificación, en breve ya no será un polvo de fuera sino de aquí”. Ambos expertos citan un estudio publicado en 2014 con datos de 2004 a 2009 que constató que en España hay polvo en suspensión en el aire el 30% de los días en el sureste, el 25% en el suroeste, el 22% en Canarias, el 18% en la zona centro y un 10% en el noroeste.

Nube de arena procedente del Sahara en la localidad almeriense de Lucaneida de las Torres, este martes.Paco Puentes

La mancha roja, precisa Del Campo, se extiende este martes, sobre todo, por una franja que va “del sureste peninsular, pasando por el centro, hasta el noroeste” y va a alcanzar en los próximos días el norte de Europa, en concreto “hasta Países Bajos, el sur de Inglaterra y el norte de Alemania”. Las zonas de España más afectadas este martes son el centro y el oeste, mientras que “mañana habrá un nuevo pulso hacia sureste y oeste”.

El origen de esta intrusión de polvo es la borrasca Celia. “Esta área de bajas presiones, centrada en el golfo de Cádiz, impulsa vientos intensos procedentes del desierto, muy cargados de polvo porque en el Sáhara también han soplado vientos fuertes, que han levantado la arena de la superficie y han quedado en suspensión las partículas más pequeñas”, explica el meteorólogo. Este polvo está viajando “en capas bajas de la troposfera, por debajo de los cuatro kilómetros” hasta la Península, mientras que “en otras entradas, al ir en niveles más altos, no se nota tanto su presencia”.

Además, “la concentración es muy alta y, por esta razón, las partículas caen por gravedad en un fenómeno denominado deposición seca. Esto es lo que en muchas ciudades de España ha dado lugar a una capa de polvo importante sobre coches”, detalla el portavoz de la Aemet. En otros casos, el polvo ha llegado al suelo por la lluvia, es decir, en deposiciones húmedas, las conocidas cono lluvias de barro o de sangre.

Un operario utiliza agua a presión para limpiar uno de los leones del Congreso, este martes. Chema Moya (EFE)

Este martes, las precipitaciones continuarán siendo de barro allá donde se produzcan. Según la Aemet, lloverá sobre todo en Andalucía y el sur de Extremadura y de Castilla-La Mancha, sin descartar que llueva en el resto de esas regiones y, con menos probabilidad, en zonas montañosas del centro y el norte peninsular. El miércoles, Celia se desplazará hacia el sur de la Península y se irá debilitando. No obstante, desde su nueva posición enviará lluvias fuertes o persistentes a la fachada mediterránea, especialmente el sur de la Comunidad Valenciana, Murcia, sureste de Castilla-La Mancha y Andalucía oriental. También podrá llover, aunque más débilmente, en el centro de la Comunidad Valenciana, el sur de Cataluña, el valle del Ebro y el centro peninsular. Muchas de esas precipitaciones seguirán siendo de barro.

Las imágenes de coches cubiertos de arena que inundan este martes las redes sociales son, en todo caso, una mera anécdota. Lo grave es que el aumento de partículas PM10 en el aire, lo que hace que su calidad empeore, y tiene efectos nocivos sobre la salud, ya que afectan al sistema respiratorio. Las más pequeñas, las PM2,5, son aún más perjudiciales, porque penetran en los bronquios y pueden pasar al torrente sanguíneo. “Durante lo que queda de martes y el miércoles, la calidad del aire estará entre desfavorable y extraordinariamente desfavorable en buena parte de la Península, sobre todo en el sureste, centro y noroeste”, subraya el portavoz de la Aemet.

¡Buenos días! Nos levantamos con densidades altísimas de #polvo en suspensión en algunas zonas de la Península. Esto afecta directamente a la calidad del aire que, a estas horas, es extremadamente desfavorable en diferentes puntos👇 pic.twitter.com/e6HGEQQY0n

— Marc Santandreu (@marcsansa) March 15, 2022

Por ejemplo, es “extremadamente desfavorable” ―el peor grado, lo que implica que la población general puede verse gravemente afectada y se recomienda reducir toda actividad al aire libre― en Segovia, Guadalajara, Albacete, Alicante, Murcia y Almería, mientras que es “muy desfavorable” ―el segundo peor nivel, en el que se pide a los ciudadanos que “consideren reducir las actividades al aire libre”― en Madrid y Ávila y “desfavorable” ― en el que se llama a “considerar reducir las actividades prolongadas y enérgicas al aire libre, especialmente si se experimenta tos, falta de aire o irritación de garganta”― en Palencia y Ciudad Real, según el Índice Nacional de Calidad del Aire que elabora el Ministerio para la Transición Ecológica.

En cuanto a su impacto sobre la salud, el epidemiólogo Julio Díaz alerta del aumento del riesgo de mortalidad, en personas con enfermedad de base, a mayores cantidades de polvo en suspensión, así como del incremento del estrés oxidativo y de la hipertensión, del empeoramiento de los problemas respiratorios y cardiovasculares e, incluso, de la prematuridad y del bajo peso al nacer.




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