El partido de Merkel elige entre continuismo o giro a la derecha en un congreso para designar al sucesor

Los tres candidatos a la presidencia de la CDU, Norbert Röttgen, Armin Laschet (centro) y Friedrich Merz, en octubre pasado durante un acto de partido.
Los tres candidatos a la presidencia de la CDU, Norbert Röttgen, Armin Laschet (centro) y Friedrich Merz, en octubre pasado durante un acto de partido.Michael Kappeler / AP

La carrera por la sucesión de Angela Merkel se decide este fin de semana en Alemania con el congreso que la Unión Democrática Cristiana (CDU) celebrará por primera vez de forma totalmente telemática por culpa de la pandemia. Tres candidatos —todos hombres, todos de mediana edad y todos procedentes del mismo Estado federado— se someterán al escrutinio de 1.001 delegados que votarán, en un congreso crucial para la historia del partido y del país, al que dirigirá la CDU y que por tanto partirá con ventaja para ser también el candidato de esta formación a las elecciones generales del próximo septiembre. Serán las primeras sin Merkel, que ha ocupado la Cancillería alemana durante 16 años.

Los candidatos son poco conocidos fuera del país. Las encuestas otorgan cierta ventaja a Friedrich Merz, de 65 años, millonario, buen orador, abogado de profesión y en su momento una de las mayores promesas de la CDU, donde llegó a liderar el grupo parlamentario. En 2009 abandonó la política para volver en 2018 con los ojos puestos en la Cancillería. Ya fue candidato en el congreso de Hamburgo de diciembre de 2018 y perdió por muy pocos votos frente a la protegida de Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, actualmente ministra de Defensa. Muy crítico con la canciller, especialmente con su política migratoria, su elección supondría un giro respecto a la línea centrista de la líder alemana. Merz promete recuperar lo que él llama “las esencias del partido”, es decir, bascular de nuevo hacia la derecha para tratar de recuperar al casi un millón de votantes que fueron seducidos por la extrema derecha de Alternativa para Alemania. Dice claramente que quiere acabar con la era Merkel. El periódico Politico se ha referido a él como “el Donald Trump alemán”. Es el único candidato que actualmente no tiene ningún cargo político, pero cuenta con bastante apoyo entre la militancia.

Armin Laschet, jefe de Gobierno de Renania del Norte-Westfalia, el Estado más poblado de Alemania, ofrece continuismo con la línea ideológica de Merkel. El político, de 59 años, mantiene una buena relación con la canciller y siempre ha defendido sus políticas migratorias. Es el preferido por el aparato y la opción más evidente después de que la favorita de la canciller, Kramp-Karrenbauer, abandonara la carrera a la Cancillería en febrero de 2020 y dejara en el aire la sucesión que había preparado Merkel. Laschet ha unido su destino político al ministro de Sanidad, Jens Spahn, al que haría su vicepresidente si ganara. Spahn logró popularidad durante la gestión de la primera ola, que Alemania capeó mejor que la mayoría de sus vecinos europeos. Ahora, sin embargo, con récord de muertes y un confinamiento que previsiblemente se alargará durante febrero y marzo, esa gestión está en entredicho.

Las esencias centristas de Merkel también estarían aseguradas si es Norbert Röttgen el elegido para liderar el centroderecha alemán. El político, de 55 años, fue ministro de Medio Ambiente de la canciller y preside la comisión de Exteriores del Bundestag desde 2014. La prensa alemana le considera el outsider entre el trío de candidatos y hasta hace unos días le atribuía menos probabilidades de éxito que a sus rivales, aunque una encuesta reciente de Infratest Dimap le da mejor valoración que a Laschet. El candidato quiere que el partido sea “más femenino, más joven y más digital”, asegura en su presentación para el congreso.

De la terna de aspirantes podría salir el próximo candidato a canciller, pero también podría ser otro el elegido. Una encuesta del instituto demoscópico Forschungsgruppe Wahlen preguntó hace unos días qué político de centroderecha podría ser canciller y dos personas obtuvieron mejor valoración que Merz, Laschet y Röttgen. Con diferencia, Markus Söder, el líder de la CSU, el partido-hermano bávaro de la CDU, es el favorito. Söder ha ganado mucho peso político durante la crisis del coronavirus por su gestión al frente del Estado de Baviera. Suele adelantarse planteando medidas que captan la atención de la prensa e inicia debates polémicos, como el de obligar a los sanitarios reticentes a ponerse la vacuna. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, le contestó esta semana en el Parlamento que la vacunación no va a ser obligatoria para nadie en Alemania.

Precisamente Spahn concita el segundo mayor apoyo entre la ciudadanía para convertirse en candidato a canciller. La encuesta le da un 37%, mientras que Merz obtiene un 30%, Laschen un 27% y Röttgen un 25%. El joven ministro (40 años) se sitúa ideológicamente más a la derecha que Merkel. La gestión de la pandemia le ha dado a su cartera una visibilidad inaudita, que él ha sabido aprovechar. Los medios alemanes le atribuyen la ambición de optar a la Cancillería, algo que él desmiente cada vez que le preguntan, la última vez hace unos días en el periódico Welt am Sonntag.

Éxito electoral

Las encuestas pueden dar pistas sobre las tendencias, pero los que van a votar en el congreso de la CDU no son los votantes ni los afiliados, sino 1.001 delegados, cuya decisión se presupone conservadora en el sentido de tratar de asegurar el éxito electoral. Muchos de ellos ocupan puestos en Administraciones gobernadas por la CDU que quieren mantener. De ellos, 300 son mujeres y entre ellas no parece convencer Merz. La presidenta del grupo de Mujeres de la CDU, Annette Widmann-Mauz, ha reconocido la “clara preferencia” de su grupo por Laschet o Röttgen, mientras la ministra de Educación, Anja Karliczek, advirtió indirectamente sobre la elección de Merz al asegurar que no cree que la ciudadanía quiera “una campaña electoral de confrontación”. Merz es el candidato que menos se ha interesado por cuestiones como la cuota de género en su partido.

Aunque este jueves ya hay encuentros digitales de la prensa con distintos miembros de la CDU, el congreso empieza oficialmente el viernes por la tarde con la intervención de Annegret Kramp-Karrenbauer, que formalmente sigue siendo la presidenta del partido pese a su dimisión hace unos meses. Después hablarán Angela Merkel; el secretario general de la CDU, Paul Ziemiak; Markus Söder y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Los discursos de los candidatos llegarán el sábado por la mañana e inmediatamente después los delegados, muchos de ellos de edad avanzada, votarán telemáticamente desde sus ordenadores, tabletas o móviles. Si ninguno de los candidatos obtiene más del 50% de votos, habrá una segunda vuelta. Der Spiegel ha publicado que a la sede del partido han llegado infinidad de dudas técnicas, con preguntas como “¿Qué es un navegador?”.


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