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El Presidente, los gobernadores y el nuevo federalismo | Artículo

Rogelio Muñiz Toledo

 

“Es la hora de superar la soberbia del centralismo … Es la hora de un nuevo federalismo, es la hora de dotar de un mayor poder político y financiero a nuestro estados”: Luis Donaldo Colosio Murrieta*

El tránsito hacia un auténtico federalismo es el aspecto de la transformación del régimen político en el que menos se ha avanzado en México. De los cinco acuerdos sobre federalismo a los que llegó la Comisión de Estudios para la Reforma del Estado, que coordinó el diputado Muñoz Ledo en 2000, solo el de la Reforma Política de la Ciudad de México se ha concretado.

La redistribución de facultades hacia los gobiernos locales; el establecimiento del carácter compensatorio del sistema federal para ir a un “federalismo asimétrico”; la reforma para impulsar un auténtico federalismo hacendario; y la revisión del régimen de competencias, han quedado en el olvido.

Las transformaciones del sistema federal han ido en sentido contrario al federalismo. Las reformas constitucionales para redistribuir facultades entre la Federación y los estados han centralizado más el poder en detrimento de las competencias de las entidades federativas.

Con la alternancia en las entidades federativas, las y los gobernadores han demandado de manera recurrente la revisión del sistema federal, en particular del pacto fiscal. En lugar de replantear el pacto fiscal, en los sexenios de Fox y de Calderón las negociaciones del presupuesto con los gobernadores llevaron a un “clientelismo presupuestal” para evitar conflictos por las participaciones y las aportaciones federales y en el de Peña el tema no estuvo en la agenda del gobierno.

En las reformas constitucionales en materia de seguridad pública, en 2008; energética, en 2013; electoral, en 2014; y de bienestar, en 2019, las oposiciones plantearon en algún momento de los debates, al menos implícitamente, la necesidad de revisar el federalismo.

A pesar de que tres de los cuatro presidentes de la alternancia habían sido gobernantes locales, y de que al menos dos enfrentaron las complicaciones de estar al frente de un gobierno local en un sistema federal en el que el poder se encuentra no solo centralizado sino concentrado en el presidente de la República, ninguno hizo suya la agenda del federalismo.

En los cuatro gobiernos de la alternancia el artículo 73 constitucional -el más reformado- ha sido modificado en 37 ocasiones, casi la mitad de las 82 reformas que ha tenido en sus 103 años de vigencia**, en la inmensa mayoría de los casos para ampliar las facultades del Congreso de la Unión y para expedir leyes nacionales únicas o generales para distribuir las competencias entre la Federación y las entidades federativas, lo que ha centralizado aún más del poder.

Los desencuentros entre el Gobierno Federal y algunos gobernadores por la creación del INSABI y por la distribución de los recursos del sistema de salud, por las medidas para enfrentar la pandemia de COVID-19 y la crisis económica, por el cambio de la política en materia de energías renovables y por la concentración de la inversión pública en el sureste del país, han abierto nuevamente el debate sobre la necesidad de transitar hacia un nuevo federalismo.

Ante las demandas de los gobernadores por mayor autonomía para las entidades federativas, la agenda de cambio político del Presidente debiera incorporar la revisión del federalismo. Hasta ahora, al menos en materia hacendaria, el Presidente no se ha negado a debatir el tema.

Tiene razón el Presidente en que en medio de la emergencia sanitaria y de la crisis económica no sería ni razonable, ni viable, iniciar un proceso de reforma de esa magnitud; ahora lo importante es salvar vidas y evitar que más personas pierdan el empleo y que más hogares padezcan pobreza. Además, los gobernadores saben que con la actual correlación de fuerzas en el Congreso y en la víspera de un proceso electoral en el que se renovarán la Cámara de Diputados, casi la mitad de las gubernaturas y casi la totalidad de los congresos locales, lograr una reforma constitucional para ir a un nuevo federalismo sería casi imposible.

Lo deseable sería que el tema fuera uno de los ejes de los debates electorales en el 2021, el otro debiera ser el Estado de Bienestar. De ser así, es probable que en algunas regiones, sobre en el bajío y del norte del país, el tema del federalismo pudiera incluso definir el sentido del voto, favorecer un cambio en la correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados y en los congresos locales e impulsar la revisión del federalismo. De lo contrario, tal vez habrá que esperar a que existan las condiciones para convocar a un Constituyente Nacional, lo cual parece estar cada vez más cerca, para que, como lo planteó Colosio en 1994, sea la hora de las regiones y de un nuevo federalismo.

Cuando eso suceda convendrá recordar esta frase de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial que mejor ha entendido la importancia de incorporar las demandas de las regiones y de los estados en la reforma del régimen político: “Reformar el poder significa llevar el gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo”.

* Fue candidato a la Presidencia de México

** La primera reforma a la Constitución de 1917 fue precisamente al artículo 73, el 8 de julio de 1921, para ampliar las facultades de la Federación en materia educativa.

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Rogelio Muñiz Toledo

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Licenciado en derecho por la UNAM, donde recibió la Medalla Gabino Barreda al mérito universitario. Abogado y consultor en derecho constitucional y electoral. Socio de la empresa de consultoría Consultores en Gobierno y Asuntos Públicos, S.C. Ha sido asesor en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México; integrante de la comisión ejecutiva y secretario ejecutivo del Grupo redactor del proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México; asesor externo ad honorem del Jefe de Gobierno del Distrito Federal en materia de Reforma Política de la Ciudad de México; asesor en el Senado de la República, asesor del presidente de la Comisión de Fiscalización del IEDF e integrante del Servicio Profesional Electoral en el IFE.

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.




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