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El Real Madrid muestra su rearme a Europa


Se lanzó el Real Madrid a marcar territorio con voracidad desde el primer día. A enseñar músculo en Europa ante el Efes campeón, con William-Goss, Hanga, Yabusele y Tavares reunidos en un potente quinteto, junto a Causeur, acreditado embajador de la delegación francesa. Quisieron presumir los blancos de ambición y rearme tras el agónico playoff sin premio de la temporada pasada. Y el duelo duró un suspiro. Demarraron los de Laso y llegaron esprintando hasta la meta, sólidos y trepidantes. Primero, con intensidad defensiva y sin faltas; después, corriendo a campo abierto e impulsados por la afinación de Heurtel (15 puntos). Unas rápidas vueltas de tuerca con las que los locales abrumaron a un Efes hipotenso que no encontró respuesta ni remedio. Del 12-0 a los tres minutos al 32-15 con el que se cerró el primer cuarto. Con unos notables porcentajes de tiro para los madridistas y Micic totalmente anulado por los grilletes rivales. Acto seguido, una ráfaga de tres triples consecutivos, de Llull, William-Goss y Abalde, descosió definitivamente el marcador (41-20, m. 13). No se relajaron los locales, que con Yabusele (15 puntos y paladas de energía) y Tavares (13 puntos y 12 rebotes) a la percusión jugaron mirando al pasado, presente y futuro de la competición ante uno de sus enemigos íntimos en los últimos tiempos en la Euroliga.

Fue Larkin el que intentó achicar agua en pleno chaparrón del Madrid, pero su intendencia de puntos apenas pudo recortar la distancia. No compareció el campeón de Europa en el WiZink, sino un equipo sonado, sin el colmillo competitivo afilado aún. El conjunto de Laso llegó al descanso dominando de calle el rebote (19-8 en el entreacto; 42-18 al final), la estadística del hambre. Y, aunque su ataque quedó achatado casi a la mitad (de los 32 puntos del primer cuarto a los 18 del segundo), la concentración defensiva se mantuvo intacta hasta el final. Igual que la diferencia en el tanteador, que retrató el contraste con respecto al panorama que vivieron los dos equipos hace cinco meses. Esta vez, el conjunto de Laso tuvo tiempo de disfrutar y de ajustarse el maillot para la prometedora foto con la que comienza el Tourmalet de la Euroliga.

En mayo, el Madrid cayó de pie en Estambul en el playoff de cuartos ante el Efes, después de que Laso exprimiera como nunca los recursos y la pizarra. Con Alocén, Carroll, Abalde, Garuba y Tyus en el quinteto inicial aquel día. Con Garuba como líder de una orgullosa subversión a través de una zona 1-2-2 mutante que cortocircuitó por momentos a un Efes que parecía inabordable. No bastó para escapar de los efectos de una descapitalización que solo tocó a su fin en el mercado veraniego de fichajes. “Venimos de dos años difíciles por salidas de jugadores muy importantes [Doncic, Campazzo, Deck] y por lesiones de larga duración de piezas clave [Randolph]. Era obligatorio que rearmáramos la plantilla”, desarrolló Laso antes de iniciar su undécimo curso al frente del equipo. En seis de las nueve ediciones anteriores culminadas de la Euroliga (la de 2020 se canceló por la pandemia) su Madrid alcanzó la Final Four, en cuatro compitió hasta la final, y en dos alzó el trofeo de campeón (2015 y 2018).

Y nadie como Guerschon Yabusele, con su potente cilindrada de 2,04m y 125 kilos, para representar el renovado vigor físico de los blancos tras su reconstrucción. Un amplio repertorio al que se unirán a partir del mes que viene Thompkins y Randolph para competir por regresar a la Final Four. En la jornada inaugural bastó con la embestida de Yabusele (largamente ovacionado por la parroquia del Palacio), el tacto de Heurtel y la fiabilidad de Tavares para que el Madrid se ventilara al campeón. Solo el maquillaje final del equipo turco convirtió el 77-56 del minuto 36 en el 82-69 final.

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