El trucazo casero para que el pan no se te ponga nunca duro

El pan es un alimento que la gran mayoría de nosotros consumimos a diario, así que nos preocupamos de conservarlo en las mejores condiciones no solo para evitar cualquier problema de salud, sino también disfrutar de su mejor sabor y textura. Hay quienes piensan que la mejor opción es guardarlo en la misma bolsa en la que entregan el pan en el supermercado en la panadería en la nevera. Pero nada más lejos de la realidad.

¿Cómo conservar el pan?

Si bien es cierto que la nevera es una gran aliada a la hora de conservar la mayoría de los alimentos, hay otros que están mucho mejor a temperatura ambiente. Es el caso del café, de las patatas, de algunas frutas y también del pan. Y es que, en la nevera pierde rápidamente sus propiedades, especialmente la textura crujiente de la corteza.

Ahora bien, si dejamos el pan a temperatura ambiente en la bolsa en la que lo hemos comprado, es muy probable que se ponga duro. Entonces, ¿cuál es la solución? Muy fácil: introducirlo en una bolsa de tela o de papel (nunca de plástico). De esta manera, conseguimos que esté ventilado pero no lo suficientemente expuesto al aire como para ponerse duro.

Por lo tanto, lo único que tenemos que hacer al llegar a casa es poner el pan en una bolsa de papel o de tela y dejarlo a temperatura ambiente. Así lograremos que dure tierno más tiempo. Es cierto que la corteza se va a ir endureciendo poco a poco, pero no se queda con esa textura gomosa que le aporta la conservación en la nevera o en plástico.

Si tenemos suficiente espacio en la cocina, también podemos comprar una panera para resguardar el pan de la luz y que esté ventilado pero sin poner en riesgo su nivel de humedad. Ahora bien, es fundamental que la panera sea de madera, ya que las de plástico no dejan transpirar al pan y este termina reblandeciéndose antes de tiempo.

¿Se puede congelar?

Si no vamos a comernos el pan en uno o dos días, lo mejor que podemos hacer para evitar que se eche a perder es congelarlo. En este caso, las bolsas de plástico sí son lo más aconsejable. También podemos guardar el pan en tuppers con cierre hermético.

A la hora de descongelar el pan, para que quede como recién hecho, lo pasamos a la nevera y, una vez descongelado, lo pulverizamos con agua y lo metemos cinco minutos en el horno.


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