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El truco para que tu nevera enfríe de verdad en verano

Entre todos los problemas que provocan las altas temperaturas en verano, uno de los peores es la conservación de los alimentos que pueden echarse a perder un poco más rápidamente que el resto del año, sobre todo si no tenemos ciertos cuidados fundamentales. Cuál es el truco para que tu nevera enfríe de verdad en verano.

De hecho, aunque muchas personas no lo tienen en cuenta, hay que adaptarse a la ola de calor en lo que respecta a la preservación de la comida porque esta estación no es igual que las demás, y si no tomamos algunas precauciones, lo más probable es que acabemos desperdiciando esos alimentos.

Y no se trata sólo de ajustar la rueda de la temperatura en el punto adecuado, sino también de saber cuál es ese valor perfecto de acuerdo a cómo están distribuidos los alimentos dentro de la nevera. No es lo mismo intentar mantener frío un refrigerador lleno, que uno que apenas tiene comida y no necesitará tanta potencia.

Truco para que tu nevera enfríe de verdad en verano

Lo primero que tienes que hacer es ajustar precisamente la rueda del frigorífico que siempre va del 1 al 5 según qué tan fría sea la temperatura interna para que quede a 5°C durante estas semanas en la parte de la nevera, mientras que el congelador debe quedar en unos -15° C.

La distribución de los alimentos es otra cuestión importante porque colocarlos en mala ubicación puede acelerar su descomposición, obligándonos a echarlos al cesto de la basura. Básicamente, tiene que ver con que el refrigerador no distribuye el frío homogéneamente, sino que hay regiones que se ven favorecidas.

El consejo de los profesionales en la materia es que dejemos la carne y los pescados frescos lo más aproximados al congelador posible, sea en la parte inferior o en la parte superior. Algunos modelos de frigoríficos incluso tienen una división específica, que dice “extra fresh”. En ella deben dejarse las carnes, los lácteos y otros productos.

Más fácil resulta con las frutas y las verduras que suelen tener cajones concretos para ellas. Eso sí, asegúrate de quitarlas de las bolsas de plástico antes de guardarlas en los cajones, ya que el contacto permanente con ese material apura su putrefacción, y más aún en los días veraniegos.

Tanto los huevos como los embutidos van en las zonas medias y altas de la nevera, priorizando los productos más frescos hacia el fondo del refrigerador, y destinando los envasados, preparados para soportar mejor las altas temperaturas, a la puerta y las partes delanteras.


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