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Elecciones legislativas en Argentina: las claves de una elección fundamental para el peronismo

Una mujer se apresta a introducir el sobre con su voto en una urna durante las elecciones primarias celebradas el 12 de septiembre de 2021.Juan Ignacio Roncoroni (EFE)

Más de 34 millones de argentinos están convocados esto domingo a las urnas para renovar el Congreso. El Gobierno peronista tiene el enorme desafío de revertir la derrota que sus candidatos sufrieron en las primarias de septiembre, cuando perdieron a nivel nacional por casi diez puntos frente a la coalición opositora Juntos por el Cambio. La campaña oficialista se concentró en captar el voto de aquellos que no votaron en las primarias, convencidos de que hay ocultos allí al menos dos millones de votos propios. Esta elección de medio término es especialmente relevante para el Gobierno: si pierde, como anticipan los sondeos, verá complicada su agenda legislativa en un escenario de grave crisis económica y la negociación de un nuevo acuerdo con el FMI. La oposición, en tanto, apuesta a recuperar los votos perdidos en 2019, cuando Mauricio Macri cayó derrotado ante Alberto Fernández, y recuperar así la iniciativa política de cara a las presidenciales de 2023.

¿Qué se vota este domingo en Argentina?

Los argentinos renovarán 127 diputados (de un total de 257) y 24 senadores (de un total de 72). El voto es obligatorio y la elección se realiza mediante papeletas en sobre cerrado. Los 24 distritos de Argentina elegirán diputados nacionales, pero solo ocho votarán senadores: Córdoba, Corrientes, Tucumán, Chubut, Santa Fe, Catamarca, Mendoza y La Pampa. Los senadores representan a las provincias en el Congreso, a razón de tres por cada una de las 23, a las que se suma la ciudad de Buenos Aires.

¿Por qué son importantes estas elecciones?

Las elecciones legislativas de medio término definen la relación de fuerzas que acompañarán al Gobierno de turno hasta el final de su mandato. Como en Argentina los mandatos presidenciales duran cuatro años, el presidente Alberto Fernández deberá convivir hasta 2023 con el Congreso que emergerá el domingo de las urnas. Los partidos que más bancas ponen en juego en Diputados son Juntos por el Cambio (del expresidente Mauricio Macri), con 60, y el Frente de Todos (en el Gobierno), que posee 51. En el Senado, en cambio, Juntos por el Cambio arriesga nueve asientos y el Frente de Todos 15.

¿Qué se juega el Gobierno de Alberto Fernández?

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El oficialismo arriesga mucho en estas elecciones. Si se repiten los resultados de las primarias, abiertas y obligatorias celebradas en septiembre, la coalición gobernante perdería el quórum propio en el Senado, es decir la capacidad de juntar el número necesario para iniciar una sesión. En Diputados, en tanto, cedería a la oposición la primera minoría. Un eventual cambio de manos habilitaría a Juntos por el Cambio a reclamar la presidencia de la Cámara Baja, hoy en manos del peronista Sergio Massa, y colocar así a un opositor en el tercer lugar de la línea de sucesión en caso de vacancia en la Casa Rosada. Sin el control del Senado y en minoría en Diputados, el Gobierno se verá obligado a negociar cada una de sus propuestas.

¿Puede el oficialismo revertir los resultados de septiembre?

Las elecciones primarias celebradas el 12 de septiembre pasado dieron un amplio triunfo a los precandidatos al Congreso de la coalición opositora Juntos por el Cambio. El oficialismo perdió en 18 de los 24 distritos del país, incluida la provincia de Buenos Aires, un bastión históricamente peronista. Si bien la del domingo es una elección por distritos, en la que la suma de votos nacionales no cuenta para el reparto de las bancas, el Frente de Todos tomó nota de que en las primarias perdió por casi diez puntos cuando sumaba los votos de todo el país. Para revertir el resultado, el Gobierno intentó mejorar el humor social con medidas económicas proconsumo, como un aumento del salario mínimo, más asistencia social y una bajada del impuesto a la renta de las clases medias. Los sondeos anticipan un impacto limitado de estas medidas y una repetición de los resultados de las primarias de septiembre.

¿Qué hace de estas unas elecciones diferentes?

El peronismo kirchnerista ganó solo una de las elecciones de medio término en las que participó, en 2005. Luego cayó derrotado incluso cuando fue candidato el expresidente Néstor Kirchner, en lo que en aquel momento se conoció como “candidaturas testimoniales”: esto es, colocar candidatos potentes sin intenciones de asumir sus bancas, pero con capacidad para arrastrar el voto propio. Kirchner perdió en 2009 en la provincia de Buenos Aires con un empresario casi desconocido entonces, Francisco de Narváez, pero su esposa no tuvo problema parra obtener la reelección dos años después, con el 54% de los votos. La diferencia en el escenario actual es que Argentina atraviesa una profunda crisis económica, iniciada en 2018, durante el macrismo, y profundizada por la pandemia. Con una inflación del 50% anual y 40% de pobres, el Gobierno apura un acuerdo con el FMI que le permita posponer el pago de 19.000 millones de dólares que vencen el año pasado. A eso se suma la crisis en la coalición oficialista, donde la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, toma cada vez más distancia del presidente, Alberto Fernández. Sin acuerdo sobre el rumbo a seguir, el futuro del Gobierno se torna imprevisible.

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