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¿Es la luz azul dañina en la piel? ¿Cómo la protegemos?

Que una exposición prolongada a los rayos del sol puede dañar nuestra piel o nuestros ojos es fácil de advertir, pues las consecuencias son evidentes y visibles, pero existen algunas amenazas ‘invisibles’ cuyos efectos sufrimos de igual manera, pero al no verlos, quedan sin tratar pues no ponemos solución ¡ya que no detectamos el problema! Y eso es exactamente lo que pasa con la luz azul de las pantallas, ¿es la luz azul dañina en la piel?

Pues de una forma parecida a como actúa la luz del sol, envejece y reseca nuestra piel sin que nos demos cuenta.

Por suerte pero, hay formas de evitar que nuestro rostro sufra estas consecuencias: la primera es la información, y la segunda, la prevención mediante protección. Por ello a continuación te explicamos todo lo que debes saber sobre el efecto que la luz azul tiene en tu rostro.

Los efectos de la luz azul en tu piel

Aunque se hacen paralelismos entre la luz solar y la luz azul, debes saber que es distinta pues la intensidad no es para nada comparable aunque nuestra principal fuente de luz azul ¡sí es el sol!

La luz que recibimos de los dispositivos móviles es mucho menos energética y por tanto, el llamado envejecimiento digital es poco dañino en comparación con el producido por el sol, pero es cierto que todo suma y es que los rayos cargados de energía de la luz azul penetran en profundidad en la piel más que los rayos UV, y es por eso que pueden incluso llegar a dañar las células bajo la piel  (algo que estimula la creación de radicales libres).

Así este llamado envejecimiento digital podemos decir que es poco dañino en comparación con el producido por el sol, pero a larga también puede hacernos daños.

Éstos pueden romper las estructuras celulares a largo plazo y como consecuencia, disminuir la elasticidad de la piel (sobre todo en la barbilla y los pómulos) y puede elevar el riesgo de aparición de manchas de pigmentación, arruguitas, inflamación y debilitamiento de la superficie de la piel.

En definitiva nos encontramos ante un factor dañino que promueve los factores de estrés en la piel que causan el fotoenvejecimiento; cosa que también ha motivado que se empiece a utilizar el término de “Digital Aging” o envejecimiento digital, referente al envejecimiento prematuro de la piel que se deriva de las consecuencias de la luz azul.

Así, además de lo expuesto anteriormente, la luz azul sobre la piel puede aumentar su sequedad, y lo que necesitamos es hidratación.

Mientras que estas luces también pueden llegar a alterar la síntesis de algunas proteínas. A la larga tendremos menos colágeno y más problemas cutáneos derivados de ello. Mientras que suele activar los melanocitos y esto aumenta la melanina cutánea.

Protégete del daño celular

Puesto que, debido al confinamiento provocado por la crisis sanitaria, ha crecido el número de personas que están trabajando desde casa, son muchas las firmas cosméticas que se han propuesto difundir el mensaje y alertar de los peligros de la luz azul.

Y también por eso, no han tardado en desarrollar fórmulas protectoras especiales para esos días que debemos quedarnos en casa ¡y que deberíamos empezar a incluir en nuestra rutina facial habitual de la misma forma que en verano nunca descuidamos el protector solar!

El componente que la mayoría de estas fórmulas contienen, no es otro que la luteína, una sustancia activa natural que pertenece al grupo de los carotenoides y que se obtiene de la flor taguete (clavel moro).

Este componente lo que hace es filtrar la luz azul y neutralizar los elementos dañinos de esta, pues consigue absorberla y proteger nuestras células.

Otros componentes de bloqueo que debemos buscar en este tipo de productos son  los filtros UVA y UVB y también ingredientes antioxidantes, que nos ayudarán a luchar contra los radicales libres y frenar el envejecimiento prematuro.

Algunas personas aconsejan aplicarse crema antes de ponerse a trabajar delante del ordenador, especialmente por la mañana y se prevemos que vamos a pasar largas horas. Sabemos que la pantalla azul del móvil o de la Tablet también supone el mismo peligro, así podemos hacer lo mismo si vamos a estar más tiempo de lo normal. Aunque por nuestra salud mental y visual, es mejor no hacerlo.

Solo siendo conscientes de todo esto, ya podemos intentar limitar las horas que pasamos delante de la pantalla y tomar las precauciones necesarias no solo para evitar que la luz azul dañe nuestra piel, sino también para mejorar la calidad de nuestro descanso (que también se ve afectada por el efecto de las pantallas porque suprime la hormona del sueño de forma que el cuerpo permanece despierto).

Así que toma precauciones antes de exponerte a tus dispositivos móviles si quieres mantener tu piel hidratada y tan joven como sea posible.

 




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