España se da un homenaje generacional


La selección española de baloncesto convirtió su segundo partido de rodaje rumbo a los Juegos Olímpicos en un emotivo viaje generacional. Un reconocimiento de pasado, presente y futuro ante una afición entregada a un grupo de leyenda. Del homenajeado Felipe Reyes y su abrazo monumental con Pau Gasol (21 medallas entre ambos), al impulso de Usman Garuba para ganarse el billete a Tokio y continuar la herencia de sus mayores. Con Irán como invitado, España jugó contra sí misma, contra su progresividad competitiva, minutaje, rituales, sensaciones y protocolos camino a otra gran cita (96-53). La selección de Scariolo se medirá en la primera fase en Tokio a la anfitriona Japón, y a dos de sus enemigos recientes en la pelea por las medallas, la Argentina de Campazzo, a la que derrotaron en la final del Mundial de 2019, y la Eslovenia de Doncic, frente a la que cayeron en las semifinales del Europeo de hace cuatro años, en la que era hasta la fecha la última aparición de Pau Gasol con España. “Esos abrazos con Felipe representan el cariño de unos hacia otros. Son muchas horas, mucho trabajo, muchos grandes momentos dentro y fuera de la pista. Y lo que queda es lo que veis”, explicó Marc Gasol tras el partido.

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En el segundo amistoso de rodaje rumbo a Tokio, Scariolo repitió el mismo quinteto inicial con el que comenzó la gira en Valencia el sábado, con Ricky, Rudy, Juancho, Claver y Marc Gasol —el núcleo, junto a Llull, de los campeones del mundo en China en 2019—. Y España arrancó al tran-tran, pero sumando fácil y de tres en tres: con dos triples de Rudy, otro de Marc Gasol, y un dos más uno de Juancho. Irán, cenicienta del grupo A en Tokio junto a EE UU, Francia y la República Checa, se presentó más dinámica y acertada que en el ensayo de la Fonteta, pero apenas pudo sostener la iniciativa durante siete minutos. Para entonces, la selección ya formaba con Sergio Rodríguez, Llull, Abrines, Willy Hernángómez y Pau Gasol en la alineación. Los 10 fijos en la convocatoria olímpica comenzaron a deleitar con pinceladas a los 6.425 espectadores que convirtieron las gradas del WiZink Center en un guateque familiar. Al ritmo de Ricky (10 puntos y siete asistencias en la primera mitad) y el Chacho empezó a descoserse el marcador (27-18, m. 9). “He visto puntitos del auténtico Pau y eso me alegra”, señaló Scariolo tras el primer amistoso. Y esos puntitos, en forma de conexiones y automatismos, se ampliaron a todo el equipo.

Garuba volvió a ser el primero en sumarse al juego entre los opositores a completar el vuelo olímpico de España, el único en la primera mitad. También en la rampa hacia la NBA —dilema que resolverá tras el draft del 29 de julio en el que las previsiones le sitúan rondando el top-10, el canterano del Madrid, de 19 años, se esmeró en modular las revoluciones que le hicieron fallar cuatro mates en su debut. Y, con otro mate y una entrega contagiosa, elevó la renta y la intensidad de la selección (41-23, m. 14). Después fue Juancho el que coleccionó puntos a campo abierto aprovechando las asistencias de Rudy y Pau, que remató el segundo cuarto con un triple (58-34, m. 20). Al descanso, España ya había repartido 20 asistencias y presumía de un 10 de 15 en triples. Con Haddadi tocado, apenas Jamshidi y Yakhchali salvaron la honrilla iraní.

En el entreacto, la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) realizó un homenaje a los jugadores que han decidido poner fin a su carrera deportiva en el último año. Sergi Vidal, David Navarro, Jordi Trías, Andrés Miso, Fran Vázquez, Ricardo Uriz, Guillem Rubio y, el más aplaudido, Felipe Reyes recibieron el reconocimiento sus compañeros y de los aficionados. El abrazo entre Felipe y Pau condensó emociones y resumió el apasionante viaje de la generación que cambió la historia del baloncesto español. La ruta de los oros del Europeo sub-18 de Varna en 1998 y del Mundial sub-19 de Lisboa en 1999, a la luna del Mundial de 2006 y las platas olímpicas. Cada aparición de Pau en la pista fue aplaudida y paladeada por la afición de Madrid como quien asiste al último baile de una especie en extinción.

En la reanudación, aparcando la emotividad, Brizuela, Abalde y Oriola se lanzaron a ganarse el puesto y Garuba a aprovechar cada instante de aprendizaje junto a Pau. Menos carrete tuvieron Alocén, López-Aróstegui y Sergi Martínez; y Sebas Sáiz se quedó sin participar. “Tenemos un grupo muy heterogeneo, con mucha diferencia de edad, experiencia y talento. Estamos intentando homogeneizarlo y cada día es un paso adelante”, analizó Scariolo, que avanzó que este martes realizará los dos primeros descartes en la convocatoria. Así culminó una tarde feliz en Madrid que se cerró con acordes de la Fiesta de Rafaella Carrá como tributo a la artista italiana. Y con la ovación solemne a Felipe Reyes, al que el Chacho se llevó rumbo al vestuario de la selección, y, sobre todo, a Pau Gasol, con la emoción en los ojos de los aficionados de sentir que pudo haber sido la última vez que le veían en acción Nueve puntos, seis rebotes y tres asistencias en 15 minutos de juego fueron su hoja de servicios esta vez.

La gira de preparación

La preparación de España continúa ahora con un doble duelo con Francia: el primero en el Martín Carpena de Málaga y el segundo en París, los días 8 y 10 de julio respectivamente. Y la gira del equipo de Scariolo se completará el 18 de julio en Las Vegas con el duelo estrella contra Estados Unidos, la reedición de dos de las tres últimas finales olímpicas (las de 2008 en Pekín y 2012 en Londres). Tras medirse con los estadounidenses, España emprenderá viaje directamente de Las Vegas hasta Tokio, donde debutará en los Juegos el lunes 26 de julio frente a Japón.

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