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¿Fue Andrew Crosse el verdadero Frankenstein?

Es posible que la creación literaria de Frankestein se haya inspirado en Andrew Crosse, un personaje real. Un tipo misterioso cuyas andanzas están cubiertas de extrañas circunstancias.

Ya se cumplieron 200 años del nacimiento de Frankenstein, la fantástica creación de Mary Shelley y aún sigue dando que hablar. Pero la escritora podría haberse inspirado en alguien que realmente hizo cosas semejantes que su personaje, llamado “el elctricista”, para revivir a los  muertos, empleando altas dosis de electricidad.

El misterioso Andrew Crosse

Andrew Crosse era un rico propietario en Fyne Court, Somerset. Atendía su hacienda y hacía negocios como todo el mundo, pero tenía una aficción un tanto extraña. La electricidad le apasionaba y construyó innumerable cantidad de artilugios y aparatos.

Generadores electrostáticos y pilas de variados tipos y formas fueron su producción constante. Era un hombre muy impulsivo y apasionado en lo que hacía. En muchos discursos que dio, como político local, se recuerda su intención de extender la educación pública a todo el mundo.

En sus experimentos aplicaba descargas eléctricas en vegetales y observaba las variaciones de velocidad en su crecimiento. Buscaba intensamente descubrir la unión entre la electricidad y la materia viva.

Crosse no tenía educación universitaria pero mantenía correspondencia con muchos sabios de media Europa. Empezó a hacer experimentos con minerales y a medir la reacción ante descargas eléctricas. Poseía grandes generadores electrostáticos y bancos de pilas que le daban un alto rango de potencia eléctrica.

Fue cuando en una muestra aparecieron unas minúsculas motas blanquecinas que más tarde se convirtieron en una colonia de insectos llamados Acarus crossii. Crosse creyó que había creado vida pues, afirmaba, que la muestra no estaba contaminada antes de realizar la experiencia.

El brillante científico se convirtió inmediatamente en objeto de burlas y quedó señalado como un genio loco. Aun así, en el año 1814, viaja a Londres a dar una conferencia sobre sus teorías sobre el origen de la vida y la electricidad. Allí es cuando se da una situación inesperada…

Varios amigos de Mary Shelley asistieron a la conferencia y escucharon asombrados lo que ese hombre de provincia decía. Hablaba de recolectar energía eléctrica de los rayos, dirigirlos hacia un laboratorio preparado para ello y descargarla sobre muestras biológicas y minerales.

Seguramente todas estas fantásticas ideas de Andrew Crosse llegaron a oídos de Mary Shelley, y tal vez se haya inspirado en este particular hombre fanatizado por la electricidad para escribir su Frankestein, al que llamaban «el electricista».


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