México importa 75% del gas natural que consume y, aun con mayores inversiones en energías renovables, eficiencia energética y producción nacional, no alcanzará la soberanía energética, concluyó el comité científico convocado por el Gobierno federal para analizar el futuro del gas natural en el país.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la ingeniera geofísica Alma América Porres Luna, integrante del comité de especialistas, explicó que la dependencia del gas proveniente de Estados Unidos representa uno de los principales desafíos para la seguridad energética nacional, ya que solo 25% del consumo se cubre con producción mexicana.
La alta dependencia que tiene México de estas importaciones compromete nuestra soberanía y seguridad energética del país; la importación de gas natural puede seguir aumentando en los próximos años, haciendo a México más dependiente del exterior.
La especialista informó que en 2025 el consumo nacional alcanza 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios; de ese volumen, 58% se utiliza para generar electricidad, 19% corresponde al autoconsumo de Petróleos Mexicanos (Pemex), 12% a la industria y el restante 11% abastece a hogares y comercios.
Además, recordó que siete de cada diez megawatts de electricidad producidos en México dependen del gas natural, combustible que ha desplazado al carbón y al combustóleo por sus menores emisiones contaminantes.
Añadió que sin medidas para contener la demanda, el consumo aumentaría a 10.8 mil millones de pies cúbicos diarios en 2030, lo que incrementaría la necesidad de importar combustible desde Estados Unidos.
Porres Luna explicó que 93% del gas que México compra a ese país proviene de yacimientos no convencionales, donde el hidrocarburo permanece atrapado en formaciones de muy baja permeabilidad y requiere técnicas especiales para su extracción.
Ante este escenario, el comité científico planteó cuatro estrategias para reducir la dependencia energética.
La primera consiste en acelerar la generación eléctrica con fuentes renovables y proyectos de cogeneración eficiente.
De acuerdo con sus estimaciones, estas acciones permitirían incorporar hasta 22 mil megawatts de nueva capacidad limpia y otros mil 500 megawatts mediante cogeneración hacia 2030.
La segunda propuesta busca fortalecer la eficiencia energética en la industria, edificios públicos y equipos de alto consumo, con un ahorro estimado de 500 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.
Como tercera medida, el comité recomendó que Pemex incremente la producción de gas en yacimientos convencionales y elimine la quema del combustible en campos petroleros, lo que permitiría recuperar hasta 2 mil 400 millones de pies cúbicos diarios.
La producción nacional en campos convencionales, ubicados principalmente en las cuencas de Tampico-Misantla, Veracruz y el sureste del país, podría alcanzar hasta 4 mil 700 millones de pies cúbicos diarios, según las proyecciones presentadas.
El cuarto eje plantea mantener la protección ambiental como condición para cualquier estrategia de aprovechamiento del gas natural.
Sin embargo, la especialista advirtió que incluso si todas estas medidas se aplican de manera conjunta, México no dejaría de depender del suministro extranjero.
Con estas medidas se puede reducir la dependencia de gas natural importado, pero México no alcanzaría la soberanía.
Porres Luna explicó que la producción nacional pasaría de cubrir el 25% del consumo actual a alrededor de 49.5%, por lo que las importaciones continuarían siendo indispensables para satisfacer la demanda del país.
Tras conocer las conclusiones, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno adoptará las recomendaciones del comité científico como base para definir la política sobre gas natural no convencional.
Como primera decisión, informó que aceptará la recomendación de prohibir la explotación de gas no convencional en la cuenca Tampico-Misantla, ubicada principalmente en Veracruz y una porción del sur de Tamaulipas, al considerar que los especialistas determinaron que esa actividad es social y ambientalmente inviable en esa región.
Nos piden prohibir la explotación de gas no convencional en la cuenca Tampico-Misantla porque es social y ambientalmente inviable; lo vamos, evidentemente, a reconocer.
La mandataria explicó que antes de evaluar cualquier otro proyecto será indispensable comprobar la existencia de agua salada en el subsuelo, ya que descartó utilizar agua dulce para la extracción del gas por tratarse de un recurso destinado al consumo humano, la producción agrícola y otras actividades prioritarias.
Para ello, anunció la perforación de pozos experimentales que permitan determinar la cantidad y calidad del agua disponible, además de confirmar la viabilidad técnica de un eventual desarrollo.
Sheinbaum agregó que solicitará a los 54 especialistas continuar como asesores del proyecto para evaluar las tecnologías que permitan reciclar el agua utilizada, reducir el uso de sustancias tóxicas y garantizar que cualquier decisión se sustente en evidencia científica.
Asimismo, informó que antes de autorizar cualquier explotación de gas no convencional se realizará una consulta pública informada con las comunidades cercanas a las zonas donde eventualmente pudiera desarrollarse el proyecto.
Que sea una consulta informada donde la gente que vive cerca nos pueda decir si está de acuerdo o no está de acuerdo con este tipo de explotación.
Como parte de la estrategia de transparencia, la presidenta anunció que los estudios elaborados por el comité serán publicados en las páginas de las secretarías de Energía y de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, y que el Gobierno federal informará cada dos o dos meses y medio sobre los avances de las investigaciones.
Previamente, la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz, informó que el análisis fue elaborado por un comité integrado por 54 científicos, tecnólogos y humanistas, quienes evaluaron la viabilidad técnica, ambiental, económica y social del aprovechamiento del gas natural.
La funcionaria explicó que los especialistas trabajaron en cuatro comisiones dedicadas a ingeniería, agua, impactos ambientales y sociales, así como planeación y prospectiva.
Además, realizaron mesas de trabajo con las secretarías de Energía y Medio Ambiente, la Comisión Nacional del Agua, Pemex y especialistas de Estados Unidos y Canadá.
“Este informe no representa un punto final, sino el inicio de una ruta de trabajo continua; el objetivo es tomar la mejor decisión para México, una decisión que atienda las necesidades energéticas del presente, proteja al medio ambiente y contribuya a un futuro sustentable, soberano y con bienestar”, concluyó Ruiz.
