El embajador de carrera Jorge Álvarez-Fuentes, profesor de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), afirmó que la tregua de dos semanas alcanzada entre Estados Unidos e Irán representa un momento decisivo en un conflicto que, tras casi seis semanas, ha escalado a niveles de alta tensión internacional.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, señaló que el escenario reciente es “sumamente único”, luego de que las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump elevaran la crispación. Sin embargo, sostuvo que dichas presiones tenían como objetivo forzar a Irán a negociar: “Las amenazas deberían de conducir a obligar al régimen de Irán a sentarse a la mesa de negociaciones”.
Destacó que, pese a la expectativa de una posible escalada, “afortunadamente, eso no ha ocurrido”, y se logró una tregua en la que influyeron actores como Pakistán -con respaldo de China-, así como Turquía y Egipto. Subrayó que las partes involucradas “necesitaban con urgencia encontrar una salida”.
Álvarez-Fuentes advirtió que el cese de hostilidades es limitado y vulnerable: “es solo una ventana, es una tregua, por dos semanas”, cuya estabilidad dependerá de su cumplimiento en las primeras horas.
Explicó que uno de los principales focos de incertidumbre es el papel de Israel, país que no participará en las conversaciones previstas en Islamabad. “Siempre hay la preocupación de qué manera Israel es capaz de presionar Estados Unidos, o si efectivamente Israel tiene que sujetarse a las decisiones de su aliado”, indicó.
Añadió que el gobierno de Benjamin Netanyahu no estaría conforme con el acuerdo, debido a que “sus objetivos de destrucción del régimen no se habrían cumplido”, lo que incrementa el riesgo de nuevas acciones, particularmente en Líbano.
Advirtió que las tensiones entre Estados Unidos e Israel podrían profundizarse, en un contexto donde ya se observan diferencias sustantivas, lo que podría derivar en “desenlaces inesperados”.
El especialista señaló que uno de los elementos clave en la negociación es la inclusión del plan de diez puntos de Irán como base de diálogo, lo que consideró significativo por incluir aspectos contrarios a los intereses de Israel, como el mantenimiento del enriquecimiento de uranio y el levantamiento de sanciones.
También destacó el papel estratégico del Estrecho de Ormuz, que calificó como una herramienta central de negociación para Teherán. “Irán tiene ahora un arma de negociación poderosísima”, afirmó, al subrayar que el control de esa vía marítima impacta directamente en la economía global. En ese sentido, consideró que el conflicto ha modificado las dinámicas internacionales.
Presencia militar de EE.UU. y escenarios posibles
Sobre la decisión de Estados Unidos de mantener su presencia militar en Medio Oriente, Álvarez-Fuentes explicó que responde tanto a la necesidad de supervisar la tregua como a la protección de sus intereses estratégicos en la región, incluidas bases en países del Golfo. Advirtió, sin embargo, que estos países han resultado particularmente afectados.
Asimismo, subrayó la complejidad de sostener el alto al fuego, especialmente en sus primeras etapas, debido a posibles fallas en la cadena de mando iraní y a la volatilidad del entorno. Describió la lógica estratégica de Irán en tres ejes: “Su ideología es resistir, su estrategia es generar el caos y su objetivo final es sobrevivir”.
Álvarez-Fuentes planteó dos escenarios principales durante el periodo de tregua. El primero implica avances graduales en las negociaciones directas -a diferencia de procesos anteriores- y una estabilización parcial en el estrecho de Ormuz, aunque aclaró que la normalización del tránsito marítimo tomará tiempo.
El segundo escenario está vinculado a la reconfiguración geoeconómica global y al papel de Estados Unidos en ella, en un contexto donde el impacto económico del conflicto ya es evidente.
En ambos casos, subrayó la necesidad de evitar incidentes graves que puedan romper el proceso: las conversaciones “tienen que mostrar un avance que se pueda traducir en los hechos”.
Líbano, el foco de mayor preocupación
El diplomático alertó sobre el riesgo de que el conflicto se intensifique en Líbano, donde Israel podría ampliar sus operaciones militares. Señaló que existe una estrategia similar a la aplicada en Gaza, basada en la destrucción de infraestructura civil y el desplazamiento masivo de población.
Explicó que la complejidad interna del país, marcada por la presencia de Hezbolá -organización con fuerte arraigo político y militar- y la diversidad confesional, eleva el riesgo de una guerra civil si se intenta su desarme por la fuerza.
En ese sentido, consideró prioritario que la comunidad internacional centre su atención en ese país para evitar que se convierta en “el escenario de una guerra ajena impuesta”.
Álvarez-Fuentes advirtió que el resultado de las negociaciones tendrá consecuencias de alcance mundial. “Sería funesto para el mundo” que fracasen, dijo, al tiempo que enfatizó que la magnitud de la destrucción y sus efectos económicos serán determinantes en la evaluación final del conflicto.
