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Italia supera los 5.000 casos diarios por primera vez desde marzo


Los paisajes futbolísticos de la pandemia ya extienden su desolación más allá de los estadios vacíos. La Juventus de Turín es, por el momento, el primer equipo de Europa que ha ganado un partido por la no comparecencia de su rival a causa de la covid-19. Este domingo a las 20.45 saltó al terreno de juego del Allianz Stadium, sin espectadores ni rival. Fue el último capítulo del impacto del coronavirus en la Serie A italiana. El Nápoles, que debía viajar a Turín para disputar el encuentro y no lo hizo al prohibírselo las autoridades sanitarias regionales por varios positivos en su plantilla, seguramente perderá el encuentro en los despachos por 3-0, tal y como marcan las reglas cuando uno de los dos equipos no se presenta. Pero la caótica situación que empieza a vivirse en la Primera División italiana, que el ministro de Deportes, Vincenzo Spadafora, ha definido como “preocupante”, no deja claro si el resultado será definitivo. Las normas del protocolo de la covid no terminan de aclarar un conflicto que deberán resolver la Liga y la federación.

El sábado por la tarde se conoció la noticia en Nápoles. El servicio sanitario de la región de Campania decretó que el equipo no podía viajar a Turín al día siguiente a causa de los tres positivos registrados en su plantilla. La formación entrenada por Gennaro Gattuso jugó la semana pasada contra el Génova, que acudió al encuentro cuando varios jugadores ya eran positivos pese a haber superado las pruebas. El partido se disputó con normalidad, pero el lunes los resultados dieron luz al origen del brote: 22 positivos en el equipo, 17 de ellos jugadores. La posibilidad del contagio desató la alarma en el que había sido su rival en la pasada jornada.

Los napolitanos registraron los positivos por coronavirus del polaco Piotr Zielinski y del macedonio Eljif Elmas, además de un miembro del personal. El club, de acuerdo con el protocolo sanitario de la Federación de Fútbol Italiana (FIGC), sometió a la plantilla a tres rondas de test de coronavirus, pero el centro sanitario responsable de controlar al club decretó que todo el equipo debía quedarse en aislamiento. Una decisión tomada al margen del club, propiedad del productor cinematográfico Aurelio De Laurentiis, que verá ahora cómo el encuentro se cuenta como una derrota.

El problema es que el supuesto veto a viajar, por el cual el Nápoles pide que se aplace el partido, choca frontalmente con las normas establecidas por la UEFA (si hay 13 jugadores disponibles debe disputarse el encuentro) y de la Seria A (se puede suspender cuando hay, al menos, 10 positivos). De modo que ahora deberá resolverse el conflicto y decidir si se cuenta como perdido el partido para el Nápoles o se busca otra fecha. El comunicado de la Liga es claro: no cree que la comunicación de la autoridad sanitaria incluyese la prohibición de viajar a Turín y asume que debe contarse como derrota.

Hasta el último momento no se supo si el partido se aplazaba o se daba por perdido al equipo de Gattuso. El ministro de Sanidad, Roberto Speranza, aseguró que, en cualquier caso, seguro que no se jugaría. Aún así, lamentó que en Italia se hable “tanto de fútbol”. “Lo digo con respeto hacia una parte importante de la economía del país: sé que en torno al fútbol hay intereses y tantas personas que deben respetarse. Pero las cosas importantes ahora son otras: el trabajo de los hospitales, los sanitarios y la atención de nuestras escuelas. Así que un poco menos de fútbol y más escuelas, si es posible”, se quejó.


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