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Kylian Mbappé, ante la gran decisión de su carrera


Llegan las lluvias otoñales a París y Kylian Mbappé deja atrás el último mercado en el que su destino no estuvo completamente en sus manos. A tres meses de liberarse del contrato que le une al Paris Saint-Germain, el jugador más emblemático de Francia, el gran aspirante a heredar el trono de Pelé y los Balones de Oro en serie que correspondieron a Messi y a Cristiano, recibirá este martes al Manchester City en la Champions en un partido que señalará uno de los hitos en el camino solitario que conduce a la decisión que transformará su carrera. Renovar por el PSG, que le ha ofrecido dos temporadas más por 200 millones de euros netos; o romper con el club de su ciudad y firmar por quien le pague una prima de traspaso que sus abogados calculan en torno a los 140 millones de euros, además del salario.

La segunda vía cobrará fuerza en la medida en que Mbappé sienta que la llegada de Lionel Messi, buen amigo de Neymar y cómplice inevitable del capitán Marquinhos y del entrenador, Mauricio Pochettino, ha transformado al PSG en un ecosistema extraño para él. Como dice el diario L’Equipe en su edición de este lunes, la plantilla se ha “latinoamericanizado”. No se trata de una cuestión idiomática, ya que Mbappé habla perfectamente el castellano, sino de códigos de jerarquía y convivencia.

Las cámaras de Canal+ grabaron este sábado la última exhibición de un desencuentro. Apenas sustituido en el partido contra el Montpellier (2-0) en el Parque de los Príncipes, el delantero francés se sentó en el banquillo señalando su hartazgo a su colega Gueye. “Ce clochard, il ne me fait pas la pase”, dijo, “este pordiosero no me pasa la pelota”, en referencia a Neymar.

El incidente resultó llamativo en un futbolista que cuida cada aparición pública con la prudencia de un ministro de Exteriores y es absolutamente consciente de que, mientras está en el campo, las cámaras le siguen sin pausa. Mbappé y Neymar poseen tantas cualidades para conectar en un campo de juego que la desconexión, si se produce, resulta aparatosa.

No es nada nuevo. Pese a los esfuerzos del club por presentar a sus dos estrellas como hermanos deportivos en sucesivas campañas publicitarias que, según aseguran fuentes del PSG, están correspondientemente remuneradas por Catar, su relación futbolística siempre ha sido más discontinua de lo normal.

La problemática se remonta a 2017 y se reproduce ahora con más fuerza en un momento en el que Mbappé ha adquirido un poder y un prestigio que comienzan a elevarle sobre su compañero. Como contra el Brujas y el Lyón, frente al Montpellier Mbappé y Neymar reavivaron su viejo repertorio de discordancias y falta de sintonía en el campo de juego. Mala señal para el PSG, que desde hace semanas ha iniciado con Wilfred, el padre de Mbappé y sus abogados, una ronda de contactos para intentar su renovación. La operación incluye gestos de afecto institucional, como el que le demostraron el presidente Nasser Al-Khelaifi y el director deportivo, Leonardo de Araujo, en su visita al campo de entrenamiento en la mañana de este lunes.

Mbappé quiere 140 millones de prima de fichaje

Según fuentes próximas al futbolista, Leonardo y Al-Khelaifi han reconocido personalmente a Mbappé que su situación en el mercado ha cambiado, que su valor ha aumentado, y que el club está dispuesto a honrarle en consideración a su nuevo estatus. Como si se tratara de un futbolista libre. Primero, pagándole unas cantidades anuales que, por todos los conceptos, publicitarios y puramente salariales, rondarían los 50 millones de euros netos, más de lo que cobra Neymar. Segundo, garantizándole una prima de 100 millones de euros netos en dos plazos, una vez que concluya el contrato de Messi en 2023.

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Al padre de Mbappé le halaga que el club le demostrase que prefería perder los 180 millones de euros de la oferta del Real Madrid con tal de retener a su hijo un año más en la plantilla. Pero sus abogados, según las mismas fuentes, siguen insistiendo en que el PSG, si desea renovar a su cliente, debe incluir en el contrato una cláusula de rescisión, fórmula inusual en Francia, que le permita liberarle en caso de que se produzcan determinadas ofertas del extranjero. A este reclamo, que los dueños cataríes del PSG han conocido por intermediarios, Al-Khelaifi se ha negado siempre. La ausencia de una cláusula liberatoria en los contratos que le ofrecen es la primera razón de la negativa de Mbappé a renovar por el PSG. Sus asesores temen que, tras el Mundial de Catar en diciembre de 2022, el PSG inicie un proceso de desinversión que limite la capacidad competitiva del equipo, convirtiendo a su cliente en una suerte de rehén de lujo.

Sus asesores aconsejaron a Mbappé, de 22 años, que jamás se pronunciara públicamente respecto a su deseo de salir del PSG. Además de las evidentes razones de política de imagen que entraña la gestión de una figura de relieve nacional en Francia, creen que le convenía esperar a enero de 2022 para cobrar una prima de traspaso que de otro modo habría ingresado exclusivamente el club de París. El precio de la prima que piensan exigir es de 140 millones de euros, el 50% de su valor de tasación, calculado en 280 millones de euros por varias empresas especializadas.

En el PSG consta que, además del Madrid, que hizo un esfuerzo extra por mostrar su interés, el padre del futbolista escuchó ofertas del Liverpool, el Manchester United y la Juventus. Y que a todos les dijo lo mismo de parte de su hijo: que estaría encantado de ponerse sus camisetas, pero que tenían que dirigirse al PSG o esperar a enero, porque entonces, si no renovaba, saldría al mercado.

“Somos un club especial”

“Somos un club especial y aquí se crean situaciones especiales que hay que comprender”, dijo este lunes Mauricio Pochettino, el entrenador del PSG, cuando le preguntaron por el conflicto entre sus figuras y la presión constante que soporta la institución. “Kylian y Neymar son chicos fantásticos. Estas cosas pasan entre los grandes jugadores. Son competidores, son gente que quiere ganar, ayudar al equipo, meter goles. Hoy estuve hablando con ellos individualmente y también hablaron entre ellos y se reían con las imágenes de la televisión. Por más que haya estos pequeños roces, y por más que a veces se cree una onda expansiva que hace mucho ruido fuera, en el seno del grupo esto no significa nada”.

En lo que va de temporada Mbappé ha marcado cuatro goles, todos en Ligue 1, a lo largo de ocho jornadas. Ninguno a pase de Neymar, el mejor asistente del equipo y, probablemente, del planeta. La estadística es relevante. Los mejores partidos del PGS en la Champions suelen producirse cuando existe sintonía entre Neymar y Mbappé en los últimos metros.

El partido que este martes enfrentará al PSG con el Manchester City en Champions concentrará otro laboratorio. En el ámbito del fútbol, el terreno que más puede influir en la decisión que marcará su carrera, Mbappé volverá a intentar experimentar con Messi y con Neymar, en busca de señales que le permitan concluir si su destino está en París o en otra parte.

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