El gobierno federal absorbió la reducción de la deuda de Petróleos Mexicanos mediante aportaciones directas de capital entre 2018 y 2026. Estas transferencias públicas representaron la única fuente de financiamiento para disminuir los pasivos de la petrolera en dicho periodo, apunta un reporte del Observatorio Ciudadano de la Energía, con la firma del doctor Francisco J. Barnés de Castro.
La deuda financiera de la empresa estatal disminuyó en 1.665 billones de pesos constantes en los últimos ocho años. La administración federal inyectó un acumulado de 1.710 billones de pesos para sostener las finanzas de la compañía en ese mismo lapso.
Los pasivos de corto plazo registraron una caída del 31 por ciento al segundo trimestre de 2026 gracias a los esquemas de apoyo financiero vigentes. Los compromisos financieros de largo plazo aumentaron un 1.3 por ciento.
La deuda financiera de corto plazo se redujo 57 por ciento durante el periodo de análisis. El adeudo registrado con los proveedores de la empresa disminuyó 16 por ciento.
Los ingresos netos de Pemex crecieron un 7.7 por ciento en comparación con el año previo. Los recursos destinados a la adquisición de propiedades, mobiliario y equipo disminuyeron un 26 por ciento.
El rendimiento de operación superó ligeramente el pago de impuestos y derechos cobrados por el Estado mexicano. El costo financiero de la deuda sumó 78 mil millones de pesos y consumió el 62 por ciento del rendimiento operativo de la petrolera.
La cobertura de intereses finalizó en un nivel saludable de 3.4 puntos al cierre del periodo. La relación entre la deuda financiera y el total del pasivo más el patrimonio se mantuvo en un rango crítico del 62.5 por ciento.
