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La Agenda 2030, prendida de las mangas de un kimono y una bata de cola


Una maraña de plásticos se enreda y se alza desde la cabeza de uno de los maniquíes. A modo de torbellino, de distintas tonalidades de azul, la estructura asciende hacia el cielo, en forma de gran gota de agua, de burbuja; para luego descender en forma de tubería y rodear a un gran mar, donde habita un pez. Esta alegoría es el tocado que acompaña a un traje, en color crudo, con mangas de kimono y volantes flamencos en la pierna derecha, titulado ¡Agua, Mamá!: “Me inspiré en las mujeres y niñas africanas que transportan el agua potable en vasijas que cargan sobre sus cabezas. Representa la fuente de vida y la madre naturaleza”, explica junto a su obra la artista Veredas López, en Antiquarium, un museo arqueológico en el subsuelo del Metropol Parasol de Sevilla.

‘¡Agua, mamá!’, una de las obras de la exposición ‘De España a Japón, un viaje por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible’, dirigida por el diseñador Manuel Fernández, en Sevilla.PACO PUENTES (EL PAÍS)

La pieza ¡Agua, Mamá!, un mono realizado con materiales reciclados del fondo de los océanos, que aúna moda y medio ambiente, va mucho más allá. También representa el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 –Agua limpia y Saneamiento–, dentro de la exposición De España a Japón, un viaje por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, dirigida por el diseñador Manuel Fernández.

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El también director del Fashion Art Institute ha reunido a una veintena de artistas españoles y japoneses para intervenir trajes que estén inspirados en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en una muestra que fusiona arte, moda, danza, digitalización, sostenibilidad e inclusión. Se inauguró este pasado martes en Sevilla y se podrá ver hasta el próximo 6 de febrero, y que después viajará hasta el museo de Kobe, en Japón, entre el 15 al 27 de marzo.

El diseñador, Manuel Fernández, junto a las obras presentes en la exposición ‘De España a Japón, un viaje por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible’, en Sevilla, el pasado 1 de febrero.PACO PUENTES (EL PAÍS)

Para darle forma a esta campaña de sensibilización de la Agenda 2030 y sus objetivos, Manuel Fernández ha creado una colección en la que cada pieza es una mezcla entre kimono y bata de cola, a la que él mismo ha bautizado como la kimonobata. “Creo que hemos encontrado la fusión perfecta”, explica el diseñador, señalando los volantes y las mangas anchas de una de sus creaciones, la titulada Reforestemos, de alumnos del FSG College Koriyama, que simboliza el ODS 15 –Vida de ecosistemas terrestres–, que más tarde utilizará la bailaora Begoña Castro, para fusionar danza butoh y flamenco, acompañada de la guitarra de Emilio Caracafé, y así inaugurar la muestra. “Quiero ayudar a que, a través de dos disciplinas como es el arte y la moda calen estos mensajes, que considero son lenguajes a los que la gente presta más atención”, reflexiona el autor.

“Cada una de las metas dentro de los ODS nos incumben a todos, no podemos mirar para otro lado”, añade López, junto a su traje ¡Agua, Mamá! 169 metas en 17 grandes apartados, que desde septiembre de 2015 sustituyeron a los Objetivos del Milenio y con los que se quieren alcanzar compromisos en materia de derechos humanos, medio ambiente, hambre y pobreza, entre otros, –más allá del gesto simbólico de llevar un pin multicolor en la solapa– que se materialicen antes de 2030.

Fusión entre culturas, moda y ODS

Entre los volantes de las batas de cola y las mangas anchas de los kimonos aparecen peces, que representan la vida animal; carpas pintadas, que simbolizan la salud y el bienestar, pero también fotografías del barrio de las 3.000 viviendas, que componen el vestido que da forma al ODS número 1 −Fin de la pobreza− de Anuca Aísa, en los que se denuncia la exclusión y el hambre. Otra fusión que se une a la elección de estas dos prendas, también ligada al hermanamiento de las dos ciudades, Sevilla y Kobe, en las que se podrán ver los diseños.

Más elementos que entrelazan la cultura nipona y española, una unión que data del 1614, cuando se produjo el desembarco de una delegación japonesa en Sanlúcar de Barrameda, para establecer relaciones diplomáticas y comerciales, y que llegó hasta Coria del Río, donde aún sus habitantes conservan el apellido Japón como recuerdo de aquel periplo.

“En mi traje hay una mezcla de mar, oxígeno y la fusión de la costa de Japón y España. Lo que nos influye en nuestras experiencias, lo trasladamos a la naturaleza y conformamos una identidad; si con nuestro consumo ensuciamos el agua, así se refleja en la tinta y la tela”, explica Keiko Kawabe, japonesa afincada en Sevilla, junto a su obra Osmosis, que materializa el ODS número 12: producción y consumo responsable.

Manuel Fernández, que desde 1998 ha incorporado a su trabajo como diseñador su faceta más solidaria, ha contado para la confección de los vestidos con las mujeres que forman parte de los talleres inclusivos por víctimas de la trata (Apramp), y con materiales reciclados del taller de sombrerería de Vivas Carrión Artmilliners, encargados de los tocados de los vestidos.

Nuevos formatos: Metaverso y NFT

Tras la parada de la exposición en el museo de Kobe, en Japón, allá por marzo, será el momento para dar un paso más y hacer de esta muestra, una que tenga cabida también en el mundo virtual. Los vestidos serán digitalizados y tokenizados en NFTs y se podrán visitar virtualmente a través de Metaverso, la nueva plataforma de Facebook.

Se trata de la primera exhibición que combina lo analógico con el universo digital, realizada con la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). “La sostenibilidad y la accesibilidad también está en que la gente pueda visitarla después de que deje de ser un evento físico”, explica Nuria Lloret, catedrática de Administración Electrónica de la UPV y miembro de Atenea, un colectivo de investigación que visibiliza a las mujeres que trabajan en el mundo del arte y de la tecnología. Ella, junto a otras dos compañeras, ha generado este universo paralelo donde poder ver la colección y ha elaborado una de las piezas.

La obra, titulada Strategic Woman, representa el ODS número 17 –Alianzas para lograr los objetivos–, lleva dibujado en la espalda del kimono un código QR para poder acceder a este universo virtual, donde permanecerá para siempre la colección. “Las mujeres tenemos la capacidad de integración, como el ODS 17, de cumplirlos todos, de ahí el nombre de la obra, la que mejor nos representa, como colectivo de mujeres y artistas tecnólogas”.

“La humanidad se está enfrentando a su propio Hades destruyendo el planeta, pero tenemos que ser optimistas porque estamos a tiempo de cambiar nuestro destino y, como Orfeo, regresar a la luz”, reflexiona Pedro Paricio, uno de los creadores españoles con más proyección internacional, en la explicación de su intervención al traje titulado Orfeo, que representa el ODS 10 –Reducción de las desigualdades–, que se puede leer al acercar el móvil al código que está junto a su creación. Una luz que se arremolina entre las mangas de los kimonos y los volantes de estas batas de cola.

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