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La captura de Maduro y la ruptura del derecho internacional


La captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, por parte de Estados Unidos abrió un nuevo capítulo de alta tensión en la política hemisférica, con implicaciones que van más allá del destino inmediato del régimen venezolano. En el programa especial de Aristegui Noticias de este sábado, analistas abordaron los intereses económicos, electorales y geopolíticos de la operación, así como sus efectos en el equilibrio regional y el debilitamiento del orden internacional.

El periodista Jesús Esquivel señaló que los intereses detrás de la operación están vinculados principalmente al petróleo: “Ya lo dijo [Donald Trump]: que van a restablecer el control del sector petrolero de Venezuela y que estaría reembolsando a las empresas de la industria el dinero que, según él, le robaron los venezolanos, y está hablando de la expropiación de Hugo Chávez que dio seguimiento Nicolás Maduro”.

Según el periodista, Trump busca recuperar lo que considera propiedad robada a Estados Unidos y, en ese sentido, su objetivo es afirmarse como la máxima autoridad del hemisferio occidental.

Subrayó que, además de las acciones de Estados Unidos en Venezuela, en la conferencia de prensa en la que abordó el tema este sábado, Trump envió advertencias a distintos actores de la región. “De manera velada, lanzó una amenaza a los cárteles del narcotráfico de México, no al Gobierno mexicano; eso es muy distinto. Dijo que van a asegurar la frontera sur y aplastarán a los cárteles”, apuntó.

Asimismo, Trump lanzó advertencias veladas hacia Cuba y directamente al presidente colombiano Gustavo Petro.

Sobre el proceso judicial contra Nicolás Maduro, Esquivel señaló que la acción también tiene un componente electoral: “Trump, al ser cuestionado al respecto sobre cuál es el futuro judicial, dijo que podría llevarse a cabo en Nueva York y en la Florida. ¿En la Florida por qué? Porque es donde vive la mayoría de la población venezolana en Estados Unidos, y eso tiene que ver con una ganancia electoral para su partido en 2026”.

La captura de Maduro no garantiza una transición democrática

Por su parte, el analista político y exconsejero electoral Alfredo Figueroa consideró que en los próximos días se dará un proceso de negociación marcado por la tensión: “Lo que advierto que sucederá en los próximos días es un ejercicio de negociación, de tensión muy clara entre […] un gobierno de corte populista frente a un gobierno de corte fascista. Lo último que está en juego es la libertad y la democracia del pueblo de Venezuela”.

Sobre la expectativa de cambio en Venezuela, señaló que si bien comprende la celebración de algunos venezolanos ante la caída de Maduro, no vislumbra un régimen democrático a corto plazo, por lo que manifestó su deseo de que la confrontación entre la oposición y el oficialismo en el país sudamericano “no traiga más víctimas de las que por décadas ha dejado el régimen chavista en Venezuela durante tanto tiempo”.

En relación con la aplicación de la justicia, consideró que será complicado que Estados Unidos lleve a cabo un gran proceso judicial contra Maduro y otras personas, que pueda redundar en “una suerte de justicia estructural” para Venezuela”.

Asimismo, Figueroa resaltó la relevancia internacional de estas acciones y su impacto en México. Sostuvo que la reacción de condena del gobierno mexicano frente a la captura de Maduro evidencia una falta de congruencia en su política exterior y una debilidad institucional creciente.

Señaló que los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación no han aplicado el mismo criterio para condenar los abusos democráticos ni los crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela, lo que mina la solidez de su postura actual.

Esta fragilidad, que a su juicio tiene que ver con el debilitamiento de las instituciones democráticas en México, limita la capacidad de la presidenta Claudia Sheinbaum para sostener una posición firme y coherente frente a un hecho que, a pesar de que Maduro sea un dictador, requiere una condena clara.

Un orden internacional basado en la fuerza

Mientras que Jacobo Dayán, director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM, calificó los acontecimientos como un reflejo del mundo actual, donde “las acciones de Donald Trump no tienen nada que ver ni con la democracia, ni con el tráfico de drogas”, y recordó el indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico, por parte del presidente estadounidense.

El académico destacó que el poder global actual se sostiene principalmente en la fuerza económica y militar, mientras que la sociedad parece cada vez más polarizada y sin capacidad de análisis, lo que se refleja en la forma en que se aplaude o se condena la intervención de Estados Unidos en Venezuela.

Dayán subrayó la necesidad de analizar los hechos desde la realidad del orden internacional actual, más que desde un marco idealizado de derecho. “El mundo de hoy es ese, y con ese había que hacer el análisis, no con el mundo que creemos que existe, pero que ya no existe, o que existe de forma, pero no de facto, del derecho internacional”.

“Es probable que lo que veamos en los próximos meses o años, incluso, es un inicio de una desbandada de países saliendo de Naciones Unidas, un órgano que ya no tiene ningún sentido, que no tiene ninguna fuerza, ni llama a una unidad global buscando la seguridad y la paz, la justicia, en un mundo donde el derecho dejó de ser la norma”, apuntó.

En ese sentido, planteó que México necesita definir claramente su papel en el nuevo orden mundial que se está configurando, “si seguir llamando a la polarización interna”, o bien “tratar de llamar a una unidad nacional en defensa de la verdad, la justicia, la paz”, en un momento en el que “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”.



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