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La historia de los enamorados de Auschwitz

 

Auschwitz ha dado mucho de que hablar. Un sitio terrible que ha pasado por ser el campo de concentración por antonomasia. La triste historia de los enamorados de Auschwitz es la de dos jóvenes que el único «pecado» que tenían era ser judíos y que se conocieron en uno de los lugares más terribles que haya creado el ser humano. Esta es una historia de amor, que se desarrolló entre sus muros, siendo testimonio de que, incluso en las situaciones más duras, hay sitio para los sentimientos.

El amor se nació en Auschwitz

Vamos a conocer a nuestros dos protagonistas. El primero fue Edward Galinski. Contaba con 16 años y era un chico muy despierto, un superviviente que era útil en el campo. Entre sus mayores habilidades estaba escaparse de los camiones que día a día cargaban gente para llevarla a los «crematorios».

Muchos de sus compañeros realizaban supuestos trabajos para no volver jamás. Edward supo desde el primer momento que esos vehículos llevaban a un viaje sin retorno.

A finales de 1943 Edward vio a Mala, una muchacha que también se fijo en él. Mala contaba con con 18 años, una chica preciosa que hablaba cinco idiomas, con lo que era muy útil para los oficiales de Auschwitz.

Como podían buscaban momentos para encontrarse y quererse hasta que tomaron la decisión de fugarse. Había que buscar un futuro esperanzador que desde luego no se encontraba allí.

Armándose de valor lo hicieron, Edward consiguió un uniforme de las SS, gracias a la mediación de un amigo, lo que le permitió salir del campo con un permiso firmado. Un plan genial, donde Mala, iba disfrazada de muchacho, con el cabello recogido y el mono de un operario que acompañaba al supuesto oficial.

Por desgracia tardaron poco en ser capturados, pues como no tenían dinero, intentaron pagar en oro en una tienda, con una cadena que todavía Mala conservaba, levantando las sospechas de los vecinos.

Un castigo despiadado

Las autoridades del campo los encerraron en un bloque de aislamiento mientras pensaban que harían con ellos. En las últimas horas pudieron escribirse, gracias a la mediación de uno de los guardias, donde se escribieron una serie de notas y se despidieron.

Edward fue ahorcado y Mala, sin poder resistir la espera, sabiendo el final de su enamorado, se abrió las venas con una cuchilla de afeitar, una muerte no inmediata, que llevó a la enfado del oficial que la descubrió que mandó a los crematorios de manera inmediata para que la quemaran viva.

Por fortuna los guardias la llevaron lentamente, esperando que Mala muriera con tranquilidad y sin más dolor que el de su propio corazón. Una historia sin final feliz que da que pensar…


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