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La película más taquillera del mundo es un filme chino de propaganda bélica contra EE UU

Ni la última entrega de James Bond, ni la nueva adaptación de Dune. La película más taquillera del mundo en este momento no es ninguna de las recientes producciones de Hollywood creadas para ocupar esa posición de privilegio. Es un filme chino de cerca de tres horas de duración y tintes propagandísticos, desconocido casi por completo fuera de las fronteras de este país. La batalla del lago Changjin hace abundante uso de la épica —y obvia algunas verdades históricas— para glorificar a los soldados chinos que lucharon contra las tropas estadounidenses durante la guerra de Corea (1950-53).

La que ya es también la cinta más cara de la historia del cine chino, con un presupuesto de 172 millones de euros, ha recaudado hasta el momento más de 750 millones de euros, lo que la convierte en la segunda más taquillera de la historia en su país. De ellos, más de 554 millones los logró en sus primeros 12 días en la gran pantalla, después de un estreno a bombo y platillo el 1 de octubre, día de la fiesta nacional de China. Mientras tanto, las últimas aventuras del espía 007 llevan recaudados en torno a los 580 millones de euros.

Las cifras confirman una tendencia que se hizo evidente en 2020, cuando el gigante asiático superó por primera vez a Estados Unidos como número uno de la industria cinematográfica en concepto de ganancias anuales, con películas de tono nacionalista como Los ochocientos, El sacrificio o Mi gente, Mi patria. Ahora, La batalla del lago Changjin es otro ejemplo de cómo creando grandes expectativas en el mercado más lucrativo del planeta y espoleando el orgullo patrio en coyunturas como la actual, de tensa rivalidad entre Pekín y Washington, se pueden ingresar beneficios estratosféricos, sin importar el impacto internacional que la película en cuestión pueda tener. El éxito de taquilla no ha dependido de su exposición en el extranjero: hasta la fecha, no se ha visto en ninguna pantalla fuera del país.

Ambientado entre finales de noviembre y mediados de diciembre de 1950, el largometraje narra de manera grandilocuente la victoria contra todo pronóstico del Ejército Popular de Liberación sobre las tropas enviadas por Washington en un suceso que, en Occidente, se conoce como la batalla del embalse de Chosin. El enfrentamiento, que se extendió durante 17 días en medio de bajísimas temperaturas, revistió una importancia capital en el conflicto bélico en la península coreana; alteró la correlación de fuerzas entre ambos bandos, inclinando la balanza a favor de Pekín, y, consecuentemente, determinó el repliegue definitivo de los efectivos de la ONU, liderados por EE UU, de la región nororiental de Corea.

A pesar de que el conflicto se saldó con un triunfo crucial para el lado chino, se trató de una victoria pírrica en una guerra muy costosa para el lado ganador. El número oficial de fallecidos, 197.000, entre ellos Mao Anying, uno de los hijos de Mao Zedong, se mantuvo durante décadas bajo un velo de absoluto silencio.

Una mujer pasa delante del cartel de la película ‘La batalla de Changjin’ en la región de Zhejiang.LONG WEI (Barcroft Media via Getty Images)

Verdad histórica

La trama obvia el papel de los soldados coreanos en aquel conflicto y da la impresión de que la guerra comenzó como una invasión estadounidense, sin aludir al hecho de que se desató por la entrada de las tropas norcoreanas en el territorio del Sur. Si bien se ahorra en veracidad histórica, no se ha escatimado en ingredientes para su éxito, rodada a petición del Departamento de Publicidad del Partido Comunista de China y la Administración Cinematográfica de China y producida, entre otros, por el estudio Primero de Agosto, propiedad del Ejército. Para llevar el timón se recurrió a los aclamados directores Chen Kaige, Tsui Hark y Dante Lam. El reparto se trufó de algunos de los actores más populares de la nación, desde Wu Jing, estrella y director de Wolf Warrior 2, al ídolo de adolescentes Jackson Yee, conocido por su actuación en Better Days, nominada a los Oscar de 2021.

Desde su estreno, el largometraje, con un marcado estilo prosopopéyico, ha batido 12 récords nacionales de la industria, entre ellos, el de película más taquillera en una sola jornada (52 millones de euros en su segundo día en pantalla). En la primera semana de su proyección, que coincidió con las vacaciones por la fiesta nacional, se situó como el octavo filme de mayor recaudación en la historia de China.

“Me la recomendó una amiga. Su padre, de 95 años, fue veterano en la guerra. No he podido contener las lágrimas, son historias que mi tío me contaba de pequeña”, comentaba una mujer de unos 40 años a la salida de un cine en el centro de Pekín. Cuando terminó la proyección, varios grupos de espectadores se quedaron en la sala leyendo más información en sus móviles. Otros, se marcharon murmurando “hen xinku” (”cuánto sacrificio”).

Censura a las críticas

El debate sobre la veracidad histórica de la película provocó que las autoridades hayan echado mano a la censura. El célebre experiodista Luo Changping fue detenido por “violar la reputación y el honor de los mártires nacionales”, a raíz de un comentario suyo sobre la película en Weibo, el Twitter chino, informó la televisión estatal CCTV. “Después de medio siglo, pocos chinos han reflexionado sobre si la entrada en la guerra estaba legalmente justificada”, había escrito Luo, de 40 años y conocido por destapar en 2013 un explosivo caso de corrupción en el Gobierno. La cuenta del periodista en esta red social se encuentra suspendida.

Además, según el rotativo hongkonés South China Morning Post, Luo llamó “estúpidos” a los soldados que murieron congelados en la batalla de 1950 en el lago Changjin, una de las escenas más impactantes de la película. De acuerdo con el comunicado de la policía, al periodista se le acusa de violar el Código Penal de China, que prevé hasta tres años de prisión para quienes difamen a los mártires nacionales.


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