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La Policía abate a tiros a un hombre que amenazaba a los viandantes en Madrid: “¡Hay un hombre con un cuchillo en la puerta!”

Arancha, auxiliar sanitaria, estaba pendiente en la mañana de este viernes de los pacientes que debían acudir al centro de salud de San Cristóbal de los Ángeles, en el distrito de Villaverde de Madrid, para recibir sus vacunas. A eso de las diez, una vecina ha entrado en las instalaciones gritando: “¡Cerrad! ¡Hay uno con un cuchillo en la puerta!”. Arancha comprobó que era cierto: “Estaba ahí parado, en la rampa, como balanceando el cuchillo de un lado para otro. No llegó a acceder”. Inmediatamente, las puertas del ambulatorio han quedado blindadas, así que él ha seguido su periplo, rodeando el edificio. Al mismo tiempo, varios policías habían llegado ya al lugar, alertados por varias llamadas de quienes habían visto al individuo del cuchillo en su recorrido por el barrio. Tras un breve enfrentamiento con los agentes, el hombre, cuya identidad no ha trascendido, ha sido abatido a tiros por la policía, entre un coche y un contenedor.

De él solo se sabe que era ghanés, indigente, que tenía 44 años y antecedentes policiales por haberse enfrentado a la policía en otras ocasiones. Algunos testigos explican que iba vestido con una camiseta de manga corta y pantalones y zapatillas rotas y que había amenazado a algunos viandantes con el arma. Uno de los agentes que ha tratado de detenerle ha resultado herido en una mano. Fuentes policiales indican que el fallecido intentó atacar al policía herido en la zona del corazón y que fue en ese momento cuando el agente utilizó el arma. Después de él, algunos de sus compañeros también dispararon.

Cuando el hombre del cuchillo llegó hasta la plaza en la que se ubica el ambulatorio, en la que hay un parque infantil, una de las empleadas de la limpieza, que prefiere no dar su nombre, salía por la puerta de atrás del centro sanitario a sacar la basura. Al regresar, se ha encontrado el tiroteo. “Estaba ahí, gritando cosas y moviendo el cuchillo. Yo me he puesto a llorar y me he metido corriendo”, cuenta esta mujer menuda, que dos horas después de la experiencia seguía bañada en lágrimas.

A su lado, otra compañera con cola de caballo anudada con un lazo la consolaba. “Mi coche es contra el que se ha dado el policía que trataba de reducirlo y también ha recibido un disparo”, explica. “Lo dejo siempre en esa calle cuando entro a trabajar a las siete y media”. En cuanto han levantado el cordón policial, la mujer ha ido a contemplar el impacto de bala en el maletero de su Mazda rojo. Al otro lado de los contenedores, un BMW gris también ha sufrido daños en las dos lunas delanteras.

Disparos y gritos

En esos minutos en los que la mujer salía a sacar la basura, una bala impactaba en el coche y fallecía el hombre amenazante; otro vecino, que estaba dándole el biberón a su bebé, escuchaba los disparos y los gritos por la ventana. Solo ha podido asomarse al final, porque todo ha sido muy rápido. Este residente en la zona, que pide no publicar su nombre, muestra un vídeo en el móvil, realizado desde su ventana. Son los miembros del Samur intentando reanimar al hombre abatido. En la grabación se ve a cuatro sanitarios encima de la víctima, uno de ellos le realiza la reanimación cardiopulmonar con todas sus fuerzas, pero no lo consigue. Los sanitarios solo han podido certificar la muerte. “Yo ya había tenido problemas con él hace un mes, en mi negocio, se puso a montar lío”, asegura el testigo de la ventana. “Vi al policía que disparó, cuando pasó todo se quedó como un poco afectado”, relata.

Varios vecinos sobre el lugar en el que ha sido abatido un hombre en Villaverde este viernes.P. P.

Durante las tres horas en las que la calle ha estado acordonada, mientras la Policía Científica recopilaba pruebas, se han ido arremolinando en los alrededores residentes de la zona. Unos gritaban contra la policía, otros defendían la actuación de los agentes. La mayoría estaba ahí para echar un ojo y preguntar qué había pasado. “Vaya imagen se va a llevar del barrio la gente que vea esto por la tele”, comentaba una de las curiosas.

Cuando han cortado las tiras de plástico del cordón policial y han vuelto a permitir el acceso a la calle donde ha ocurrido todo, una veintena de estos vecinos se ha acercado a ver el punto exacto en el que el hombre del cuchillo había muerto. Allí estaban los coches con los impactos de bala, un guante azul que habían dejado en el suelo los sanitarios de Samur y los círculos de tiza en la calzada, allí donde estaban antes los casquillos. También un pequeño charco de sangre ya seca, sobre el asfalto. En la fachada de enfrente, de color gris, por las pequeñas ventanitas se asomaban muchos de los vecinos del bloque. Otros, tomaban fotos de la sangre y los orificios de bala en los vehículos.

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