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La reacción del papa Francisco cuando un niño interrumpió su audiencia y quería su “sombrero”

Ciudad del Vaticano.- Un niño con discapacidad se convirtió este miércoles en el protagonista de la audiencia general celebrada por el papa Francisco, al separarse de su madre, subir al estrado y pedir a toda costa el solideo (o zucchetto en italiano) del pontífice.

Al inicio de la audiencia, el niño subió sólo al estrado donde el papa da su catequesis los miércoles y tras intercambiar algunas palabras con el pontífice también se sentó durante un momento en la silla reservada al regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, Leonardo Sapienza.

Pero la intención del niño, como indicó en varias ocasiones, era hacerse con el solideo blanco del pontífice. Finalmente después de que le regalaron uno, regresó satisfecho con su madre, que se encontraba entre los varios miles de fieles presentes en el aula Pablo VI.

El papa Francisco habla con un niño de 10 años, Paolo Junior después de que inesperadamente se acercó a él al comienzo de una audiencia general semanal en el salón del Papa Pablo VI en el Vaticano, el miércoles 20 de octubre de 2021. (Foto de Massimo Valicchia/NurPhoto via Getty Images)

La multitud de miles en el auditorio del Vaticano luego estalló en aplausos cuando al final del episodio, el niño abandonó el escenario con su propio gorrito blanco. Vatican News dijo que su nombre era Paolo Junior.

Un niño con discapacidad se convirtió en el protagonista de la audiencia general celebrada por el papa Francisco, al separarse de su madre, subir al estrado y pedir a toda costa el solideo del pontífice. (Foto de Massimo Valicchia/NurPhoto via Getty Images)

El papa que siempre sonrió pacientemente al pequeño antes de comenzar su catequesis afirmó: “Este niño tuvo la libertad de acercarse y moverse como si estuviera en casa” y lo agradeció “por esta lección” porque “los niños no tienen un traductor automático del corazón a la vida, los niños continúan”. Dijo que todos los fieles deben sentir esa libertad para acercarse a Dios y no tener miedo.

Luego, notando que el niño parecía tener una discapacidad intelectual, Francisco agregó: “Que el Señor lo ayude en su limitación, en su crecimiento, porque nos dio esta lección, que vino del corazón”.

Otros niños también en el pasado se convirtieron en protagonistas de la audiencia al pasear libremente por el estrado cerca del papa e incluso sentándose en el silla destinada a Francisco, quien siempre valoró la libertad y la espontaneidad de los pequeños.


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