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Los ministros de Exteriores de Ucrania y Rusia se reúnen en Turquía en medio del brutal asedio a Mariupol

Los ministros de Exteriores de Ucrania y Rusia se reúnen en Turquía en medio del brutal asedio a Mariupol

Los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y ucranio, Dmitro Kuleba, se han reunido por primera vez este jueves en Turquía para tratar de buscar una salida al conflicto desatado por la invasión rusa de Ucrania. Las tres rondas de negociaciones que ha habido hasta ahora en Bielorrusia se han saldado con pocos resultados, entre ellos el establecimiento de varios corredores humanitarios que se pusieron en marcha el martes entre denuncias de bombardeos e incumplimientos del alto el fuego. El encuentro entre los mandatarios de Exteriores, el de más alto nivel hasta ahora, se ha producido 24 horas después del ataque ruso contra un hospital materno-infantil de Mariupol, una localidad ucrania a orillas del mar Negro que lleva días siendo asediada.

Las autoridades ucranias han informado este jueves de que tres personas, entre ellas una niña, murieron en el bombardeo, y el alcalde informó de la muerte de otras 1.200 durante el fuerte asedio que sufre la ciudad desde hace nueve días, donde se están abriendo ya fosas comunes para los fallecidos y donde se está desencadenando una catástrofe humanitaria.

Lavrov y Kuleba llegaron a la ciudad turca de Antalya —uno de los destinos preferidos por rusos y ucranianos para sus vacaciones veraniegas, al sur del país— el miércoles por la noche y han mantenido con el jefe de la diplomacia turca, Mevlüt Çavusoglu, sendos encuentros bilaterales antes de la reunión entre los tres.

Çavusoglu expresó su deseo de que la reunión sea un “punto de inflexión” en la situación de guerra y se dé un “paso importante” hacia la paz. El Ministerio de Exteriores ruso dijo que se han producido avances a raíz de las tres reuniones entre los equipos negociadores de ambos países celebradas en Bielorrusia en las últimas semanas. Y de hecho, un representante del Gobierno ucraniano afirmó el miércoles que su país podría aceptar las demandas de “neutralidad” hechas por Moscú, pero no las de desmilitarización. Sería, eso sí, si se dan suficientes garantías de respeto a la soberanía de Ucrania y se retiran las tropas rusas. Kiev tampoco está dispuesta a concesiones territoriales en Crimea y Donbás, como pretende el Kremlin. Así las cosas, antes de llegar a Antalia, Kuleba explicó que acudía a la cita a negociar “de buena fe” pero “sin grandes expectativas”.

El director general de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Rossi, también mantendrá este jueves reuniones con los ministros ruso y ucraniano en la localidad mediterránea, después de la alarma internacional generada por los ataques rusos a centrales atómicas en Ucrania. “Espero hacer progresos en la urgente cuestión de garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares de Ucrania”, ha señalado.

Las negociaciones entre ucranianos y rusos se celebran en el marco del Foro Diplomático de Antalya, un acto anual organizado por el Ministerio de Exteriores de Turquía que suele atraer a dirigentes, diplomáticos y exministros de todo el mundo. De hecho, Lavrov también mantendrá un encuentro con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en un momento en que Estados Unidos trata de cortejar al Gobierno de Nicolás Maduro para buscar nuevas provisiones de hidrocarburos con los que sustituir a los rusos. En Antalya también se espera la llegada del representante europeo de Política Exterior, Josep Borrell, aunque será en los próximos días.

La iniciativa es el resultado de los esfuerzos diplomáticos de Turquía, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, ha hablado por teléfono con una veintena de jefes de Estado y de Gobierno desde el inicio de la guerra, incluida una conversación el pasado domingo con su par ruso, Vladímir Putin, y varias con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. El ministro de Exteriores turco ha mantenido a su vez 40 reuniones telemáticas con sus homólogos para preparar el terreno, entre ellas seis con Kuleba y cuatro con Lavrov.

Las conversaciones se producen pocas horas después del ataque ruso contra una maternidad y un hospital infantil en la asediada ciudad de Mariupol (en la costa del mar de Azov, al sureste, 446.000 habitantes). El ataque se produjo durante el alto el fuego pactado por Kiev y Moscú para que miles de personas atrapadas en la urbe, en una situación crítica, pudieran salir por los corredores humanitarios. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, responsabilizó este miércoles a Moscú de la “atrocidad”. “Hay niños, personas bajo los escombros”, ha afirmado en sus redes sociales. “¿Hasta cuándo el mundo será cómplice ignorando el terror?”, ha añadido. “¡Europeos! No podrán decir que no vieron lo que les pasó a los ucranios, a los residentes de Mariupol”, ha subrayado Zelenski.

Según ha informado este jueves la municipalidad de Mariupol en Telegram, al menos tres personas han muerto en ese ataque, entre ellas una niña. El primer balance cifraba en 17 las personas heridas, principalmente miembros del personal del hospital. El Kremlin ha asegurado que las fuerzas rusas no disparan contra objetivos civiles. El alcalde de la ciudad del sureste del país, por su parte, ha asegurado que han fallecido 1.200 personas desde que se iniciara el asedio a esta ciudad hace ya nueve días.

Situación “apocalíptica” en Mariupol

En la ciudad portuaria la situación es “apocalíptica”, ha denunciado Cruz Roja. No hay suministro de agua potable, apenas quedan alimentos en las tiendas saqueadas ni medicinas, no hay calefacción ni electricidad y tampoco funcionan correctamente las redes de telecomunicaciones, y los civiles permanecen acurrucados en los refugios para resguardarse de los bombardeos sin tregua. Según el Ayuntamiento de la ciudad, los cadáveres se apilan en las calles y las autoridades están haciendo fosas comunes para enterrar a los fallecidos ya que es imposible enterrarlos de otra manera por los bombardeos continuados.

Casi 3.000 recién nacidos se quedarán pronto sin medicinas ni alimentos en Mariupol, según el ministro de Exteriores ucranio. Las pocas informaciones que llegan desde dentro de la urbe, rodeada por las fuerzas rusas, confirman que sus habitantes ya están viviendo una tragedia humanitaria. Unas 200.000 personas están tratando de huir de la ciudad, ha informado el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Mariupol es una de las ciudades donde debería funcionar uno de los seis corredores humanitarios pactados entre Moscú y Kiev para permitir la evacuación de civiles, aunque por ahora no se ha permitido la salida de personas de esa ciudad. El resto de las rutas han funcionado, aunque con diferente grado de cumplimiento. El presidente Zelenski ha asegurado que más de 35.000 personas fueron evacuadas este miércoles a través de estos corredores.

Solo han podido escapar unos 5.000 civiles de Sumi, en el noreste del país, donde una bomba mató a 22 personas, según las autoridades ucranias. Desde la localidad de Enerhodar, donde está la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por las fuerzas rusas, que mantienen retenidos a sus empleados, un convoy de refugiados, compuesto sobre todo por mujeres y niños, ha conseguido abandonar la ciudad, según las autoridades ucranias.

El Ayuntamiento de Bucha, al noroeste de Kiev con 28.500 habitantes, aseguró en su página de Facebook que los militares rusos impedían el paso de 50 autobuses con civiles. En Izium (46.600 censados), en la región de Járkov, en el este de Ucrania, la salida de los habitantes se retrasó por los bombardeos rusos, según denunció su gobernador, Oleh Synehoubov, en un mensaje publicado en Telegram.

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