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Los países del Magreb plantan a la UE para acudir a una cita con China

De izquierda a derecha, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares; su homólogo jordano, Ayman Safadi; el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, y el secretario general de la UPM,  Nasser Kamel.

De izquierda a derecha, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares; su homólogo jordano, Ayman Safadi; el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, y el secretario general de la UPM, Nasser Kamel.PHOTO ALBERTO PAREDES (Europa Press)

Entre China y la Unión Europea, los países del Magreb prefieren a la primera. Así se deduce de su ausencia del VIº Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo (UPM), celebrado este lunes en Barcelona. Aunque la cita ha registrado un récord de participantes, con 20 ministros de Asuntos Exteriores de los 42 países que forman parte de la organización, solo uno de ellos ha sido africano, el jefe de la diplomacia egipcia Sameh Shoukry, cuyo compatriota Nasser Kamel es el secretario general de la UPM. Marruecos solo ha enviado a un director general, Argelia y Túnez a su respectivo embajador en España y Mauritania y Libia a nadie.

Tanto el responsable de exteriores marroquí, Naser Burita, como el argelino, Ramtane Lamamra, han excusado su ausencia alegando la celebración, hoy y mañana en Dakar (Senegal), del Foro de Cooperación entre China y la Unión Africana, una cumbre bienal en la que el presidente Xi Jinping ha intervenido por videoconferencia. No solo han faltado a la cita euromediterránea, sino también a la reunión ministerial UE-Vecindad Sur que, con asistencia del comisario Olivér Várhelyi, ha debatido la puesta en práctica de la nueva agenda de la asociación entre la UE y la ribera sur, que se aprobó en febrero pasado.

El Alto Comisionado para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, ha reconocido la creciente influencia de China en África, pero ha negado que los países africanos estén perdiendo interés por Europa. La diferencia entre la inversión europea y la china en el continente vecino sigue siendo “sideral”, ha subrayado, aludiendo al stock de inversión histórica acumulada. Otra cosa es la tendencia de los últimos años: la inversión china en África ha pasado de 75 millones de dólares en 2003 a 2.700 en 2019; el intercambio comercial ronda ya los 200.000 millones anuales y los créditos chinos a países africanos desde principios de este siglo superan los 150.000 millones, según un estudio de la Universidad Johns Hopkins.

Lo que no hay en todo caso, según Borrell, es desinterés de la UE hacia África. El próximo 17 de febrero se celebrará en Bruselas la cumbre entre la Unión Africana y la UE, que se suspendió en 2020 debido a la pandemia, y Europa está ayudando a poner en marcha centros de producción de vacunas en Senegal, Ruanda y Sudáfrica, para que el África subsahariana deje de ser el agujero negro de la vacunación mundial, ha subrayado.

Por su parte, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que el Gobierno enviará esta semana un avión con 288 plazas a Mozambique, para repatriar a los españoles y otros europeos atrapados por la suspensión de vuelos debido a la nueva variante ómicron de la covid. En total, según el ministro, algo más de 200 españoles están retenidos en el África austral, unos 150 en Sudáfrica, a los que ha ofrecido ayuda consular para facilitar su regreso en aviones comerciales mientras se mantengan los vuelos con dicho país.

La ausencia de los ministros de Exteriores argelino y marroquí, y también de Grecia y Turquía, ha hecho que la atención se desplace hacia el enquistado conflicto de Oriente Próximo. El jefe de la diplomacia jordana y copresidente de la UPM, Ayman Safadi, ha pedido ayuda para atender a los 1,3 millones de refugiados sirios en su país, alegando que el peso del problema no puede recaer sobre los países de acogida y que darles educación y una vida digna es “invertir en seguridad”, ya que su abandono les echa en brazos del yihadismo.

Safadi también ha hecho de abogado de Bachar El Asad, al que quiere reintegrar a la comunidad internacional, asegurando que la guerra en Siria “puede acabar en una solución política”. Y ha advertido de que la paz solo llegará a Oriente Próximo de la mano del reconocimiento de un Estado palestino con capital en Jerusalén. Este mensaje no lo ha escuchado su homólogo de Israel, pues dicho país solo ha enviado al foro a un representante de su Embajada en Madrid.

Albares, como anfitrión, ha puesto sobre la mesa cinco propuestas: organizar un seminario de expertos para reforzar la cooperación de los países mediterráneos con la Organización Mundial de la Salud (OMS) e intercambiar buenas prácticas en matera de “tratamiento, prevención y utilización de las vacunas”; impulsar una estrategia de digitalización que “ayude a cerrar brechas socioeconómicas y actúe como motor” de crecimiento; poner en común las capacidades nacionales en materia de protección civil (ante la proliferación de incendios forestales catastróficos como los del pasado verano en Grecia, Turquía o Argelia); “explorar la integración como vía de recuperación económica”; y celebrar en España una reunión de responsables de todas las organizaciones internacionales con dimensión mediterránea.

Borrell, por su parte, ha subrayado que el Magreb es una de las regiones menos integradas económicamente del mundo y que el foso que separa a las dos orillas, lejos de estrecharse, se amplía: desde 1990, la renta de los países del sur se ha duplicado, mientras que la del norte se ha multiplicado por tres y ya es 13 veces superior. “A pesar de tantas conferencias y reuniones, seguimos teniendo una brecha que va creciendo cada vez más y eso es insostenible”, ha advertido. Por eso, “los flujos migratorios no van a desaparecer” y lo que se debe hacer es ordenarlos para que el Mediterráneo no siga siendo una frontera mortal, ha concluido.

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