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M. Night Shyamalan: “Servant’ ha supuesto reinvención y revitalización en mi carrera”

El peor drama imaginable y la paranoia, sectas y fuerzas sobrenaturales dan forma al terror psicológico que reside en una vivienda unifamiliar de Filadelfia en Servant, la serie de Apple TV+ que este viernes estrena su tercera temporada (con tres capítulos seguidos de uno cada semana hasta completar los 10 de la temporada). Cuando la plataforma televisiva del gigante de la tecnología no llevaba ni un mes en marcha, se estrenó en 2019 la primera entrega de una historia que llegaba con la firma del cineasta M. Night Shyamalan (Mahé, India, 51 años), productor ejecutivo y director de varios de sus episodios.

La tragedia de una pareja es el punto de partida. Tras morir su bebé de pocos meses, la madre (Lauren Ambrose, A dos metros bajo tierra) se refugiaba en la negación y en la creencia de que un muñeco era su hijo. La familia más cercana decide no sacarle del engaño para evitarle el sufrimiento y contratan a una niñera (Nell Tiger Free, Juego de tronos). La llegada de la joven al hogar se acompaña de una serie de hechos inexplicables a los que el marido (Toby Kebbell, Black Mirror) y el hermano de la madre (Rupert Grint, Harry Potter) intentarán encontrar una explicación cada vez más enrevesada.

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Terror, drama, suspense, comedia negra y giros de guion se dan la mano en esta propuesta que con un escenario —la casa de la pareja— y cuatro personajes —el matrimonio, el hermano de ella y la niñera— cocina una atmósfera inquietante y claustrofóbica en la que la trama se cuece a ritmo lento. “La tercera temporada era la oportunidad de que la historia fuera más física, más terrorífica, girar hacia el género. Muchas de mis películas tienen ese formato, empiezan como un drama, luego van hacia el misterio, luego se transforman en un thriller y luego en un thriller sobrenatural”, explica sobre la nueva entrega M. Night Shyamalan en una entrevista por videollamada desde Filadelfia.

Lauren Ambrose, Rupert Grint, Nell Tiger Free y Toby Kebbell, en la tercera temporada de ‘Servant’.

Los nuevos capítulos arrancan tres meses después del final de la tanda anterior y ponen el foco en Leanne, la joven niñera relacionada con una inquietante secta (valga la redundancia). Cuando la vida parece haber vuelto a la normalidad para la familia, ella se obsesiona con un peligro que parece más en su cabeza que fundamentado en hechos reales. Llega a tener miedo de salir a la calle, una actitud casi paranoica que parece conectar con la pandemia actual. “En realidad, yo siempre estoy paranoico y siempre escribo historias sobre aislamiento y gente que está atrapada y tienen miedo de algo o temen a otra gente. Ahora parece que todas mis películas y mis historias se han escrito para la pandemia”, dice Shyamalan.

El terror de Servant es claustrofóbico. Casi la totalidad de la acción se desarrolla en la amplia pero oscura y casi siniestra vivienda de los Turner, lo que, lejos de ser una complicación para Shyamalan como director, supone una ventaja. “Lo normal en mis películas ha sido dibujar los storyboards [ilustraciones que recrean el guion] y luego construir los decorados. Aquí ha sido al contrario, teníamos el lugar y los directores podían venir, caminar por la casa y pensar en los planos y cómo los rodarían. Todo el mundo podía previsualizar la narración. La limitación de estar siempre en la casa se da la vuelta y se convierte en un gran activo”, detalla con entusiasmo el director.

Toby Kebbell y Nell Tiger Free, en el segundo episodio de la tercera temporada de ‘Servant’.

Esta es la segunda experiencia de Shyamalan en la televisión. De su primera incursión como productor en la pequeña pantalla, Wayward Pines (dos temporadas entre 2015 y 2016 en Fox), no parece guardar un gran recuerdo. “Nunca llegamos a terminar la serie. Se grababa en Vancouver, muy lejos de mi casa, y no pude hacerme cargo como me habría gustado. Servant, sin embargo, se graba literalmente a 24 minutos de mi casa, así que estoy aquí para cualquier pregunta, voy al rodaje, puedo estar para todo el que me necesite y todos saben dónde estoy… Aquella vez, cuando decía ‘quiero a esa persona para hacer eso’, no era suficiente para contratarle. Esta vez digo ‘ella va a hacer esto’ y lo hace”.

Tras aquel contacto inicial con la televisión, el director de El sexto sentido prefirió mantenerse alejado del medio. “He estado diciendo que no a todo, y la razón por la que dije sí esta vez es por el motor emocional de esta historia de una madre cuyo hijo ha muerto y, aunque fue la causante, no recuerda lo que pasó. Eso es tan poderoso y tan triste que podrías contar historias infinitas a partir de ahí con el miedo de que lo vaya a recordar. Otra razón para aceptar fue el guion original que escribió Tony [Basgallop, creador de la serie], con ese tono tan extraño, ese humor negro, esa extrañeza que me encanta”.

En varias ocasiones, Shyamalan había declarado que imaginaba Servant como una historia contada en 40 episodios, con cuatro temporadas de 10 capítulos (de media hora) cada una. El 14 de diciembre, el día antes de esta entrevista, el propio cineasta anunció en las redes sociales que, efectivamente, Apple les había concedido su deseo de llegar hasta una cuarta y última entrega. Ese plan de los 40 capítulos lo visualizó cuando la pandemia les obligó a parar en mitad de la segunda temporada. “Pude tomar aire e imaginar hacia dónde íbamos. Empezaron a venirme ideas aleatorias a mi cabeza, ‘me encantaría un episodio sobre esto, necesitamos que este personaje haga aquello, ¿qué ocurriría si esto le pasara a él o ella?’ Lo apunté y llegaba a los 40 episodios. No puedes saber hacia dónde vas desde el principio, porque vas aprendiendo con el movimiento, la cadencia de la historia y los personajes. Pero en un momento dado te puedes plantear hacia dónde te diriges. Otros productores ejecutivos van temporada a temporada. Eso también funciona, pero yo quiero asegurarme de que todo tenga sentido, no puede parecer que vamos añadiendo cosas sobre la marcha”, explica sobre su sistema de trabajo.

Lauren Ambrose y Nell Tiger Free, en el primer episodio de la tercera temporada de ‘Servant’.

Para Shyamalan, una ventaja de ser solo uno de los muchos directores de una serie es que puede tomar distancia sobre la obra. “En mis películas, no hay separación, todo soy yo, probablemente de una forma un poco insana [ríe]. Con Servant he podido tener más distancia y decir ‘esto funciona’ o ‘esto no funciona, tened cuidado con aquello”. Además, la serie le ha servido para contratar directores, editores y guionistas que más tarde han repetido con él en el cine. Entre ellos se encuentran su hija Ishana, guionista y directora de varios episodios de la segunda y tercera temporada y que ha colaborado con su padre en la película Tiempo.

Esa posibilidad de conocer y contratar nuevos artistas es la razón principal de que Shyamalan asegure que Servant ha sido un punto de “reinvención y revitalización” en su carrera, un recorrido que se ha movido hasta ahora en el terreno del suspense y la fantasía con títulos como El protegido, Múltiple o Señales. Pero, ¿se imagina dando un giro de guion, de esos marca de la casa, y haciendo, por ejemplo, una comedia familiar? “Cuando era más joven, era más resistente a esa idea, era como ‘ey, mi nombre significa esto y la audiencia tiene unas expectativas’. Pero ahora no tengo tanta oposición a eso. Creo que puedo incluir comedia en lo que hago, si quiero música, pongo música, si quiero romance, pongo romance… Mi trabajo está constantemente ampliando lo que significa ver mi nombre en la pantalla para que cada vez pienses en un abanico de más y más colores al verlo”, concluye.

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