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Madero tuvo en la prensa al enemigo más perverso y vil: Gutiérrez Müller

Durante la ceremonia por el 108 aniversario luctuoso de Francisco I. Madero, Beatriz Gutiérrez Müller, coordinadora de la Memoria Histórica y Cultural de México, retomó textos de los políticos Federico González Garza y Rogelio Fernández para señalar a la prensa como el enemigo más perverso y vil que tuvo el expresidente.

Desde Palacio Nacional, señaló que en 1936 el licenciado González Garza escribió un libro titulado La Revolución Mexicana. Mi contribución político-literaria, en el cual incluyó artículos que publicó antes de la Revolución, durante esta y el gobierno de Madero, en los cuales hace una reflexión sobre la prensa.

“Ahora se puede afirmar que Madero no tuvo entonces enemigo más cruel, más despiadado, más infame, más perverso y vil en el grupo de periodistas que antes habían sido admiradores miserables o lacayos de la dictadura. Débiles, cobardes y serviles con quien los humillaba se tornaron altaneros e insolentes con quienes respetaban su vida y los dignificaban”, dijo al retomar a Federico González Garza.

“Ellos no pudieron perdonarle el insulto que Madero les infirió al juzgarlos hombres dignos, capaces de usar, con espíritu civilizador una libertad que no habían sabido conquistar. Madero suponía que serían hombres conscientes de la espléndida oportunidad que su amor y su heroísmo ofrecían al pueblo mexicano de romper la maldita, ancestral tradición de nuestra raza, la de acabar para siempre con los gobiernos constituidos a base de sangre y de rapiña. La miseria moral de que estaban repletas las almas de los periodistas porfiristas y pseudoindependientes no pudo dar más fruto que el de la ingratitud”.



 

La escritora también citó el texto de Rogelio Fernández escrito en 1915 en el que describió como veneno los ataques a la reputación de Madero.

“Así los galeote, libertados por el insigne manchego acometieron a él luego a pedradas, rindiéndose de su heroica y generosa locura. Añoraban el látigo y las cadenas, porque, como los esclavos, en quienes hasta el instinto de libertad ha muerto, una vez mal omitidos quedaban expuestos a morirse de hambre”, leyó.

“Y como Madero no pudo permitir que subsistiera el corruptor fondo de los reptiles, del cual se alimentaban muchas sabandijas, estas escupieron todo el veneno de su ruin naturaleza, sobre la antes inmaculada reputación del que venía a sanear un ambiente saturado de abyección y servilismo”.


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