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Más de un centenar de desaparecidos tras naufragar una embarcación frente a las costas de Libia

El drama de los naufragios de barcazas repletas de migrantes que intentan llegar a Europa desde Libia -en lo que desde hace tiempo está considerada la ruta migratoria más letal en el mundo- se repite una vez más. Este jueves, la ONG francesa SOS Méditerranée anunció que su barco de rescate, el Ocean Viking, fue testigo del “resultado devastador” de un naufragio en aguas del Mediterráneo Central, al noreste de Trípoli (Libia). La tripulación localizó más de una decena de cuerpos flotando a la deriva después de que volcara una barca de goma a causa de un fuerte temporal, con olas de hasta seis metros. Había unas 130 personas a bordo y la mayoría continúa desaparecida, probablemente ya sin vida, indica por teléfono desde Marsella Sophie Beau, la cofundadora de la organización.

“Nuestros peores temores se han hecho realidad”, ha lamentado la ONG en un duro comunicado en el que carga contra “la ausencia” de autoridades de rescate en esta zona del mar Mediterráneo. La organización cuenta que la tripulación del Ocean Viking, compuesta por unas 32 personas entre personal de rescate, médico y tripulación, fue alertada el miércoles a través de la organización civil Alarm Phone -y no a través del centro de coordinación de alertas de Roma, el canal oficial en estos casos- de que tres barcazas se encontraban a la deriva después de haber dejado las costas de Libia. “Todas [ellas] estaban a unas 10 horas [de navegación] de nuestra posición”, lamenta SOS Méditerranée, que actualmente es la única organización que tiene un barco de rescate en aguas del Mediterráneo Central.

Con la ayuda de un avión de Frontex, la agencia de control de fronteras Exteriores de la UE, que en su labor de vigilancia consiguió avistar lo que desde el aire parecía ser una barcaza de goma destrozada, el Ocean Viking llegó el jueves al lugar del naufragio. La tripulación se quedó en shock, explica Beau: “Tres barcos mercantes [desconoce la nacionalidad] estaban realizando la labor de rescate en esa zona, en cuyas aguas estaban ya flotando, tristemente, más de 10 cuerpos sin vida”. SOS Méditerranée calcula que en la patera iban otras 120 personas más a las que continúan buscando sin cesar desde ayer. La posibilidad de que estén muertos se hace cada vez más evidente.

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En palabras de su portavoz, Chris Borowski, Frontex dice en un correo electrónico estar “profundamente entristecido” por este último naufragio. La agencia comunitaria pone el foco, sin embargo, en los traficantes de personas y criminales que “anteponen las ganancias a la vida”. Borowski asegura también que, por lo que pudo ver el avión patrulla, el barco no era apto para navegar en unas condiciones climáticas “terribles”. Las imágenes, distribuidas por el personal a bordo del Ocean Viking, muestran que la barca de goma gris está semihundida y pinchada y cómo el oleaje, animado por un fuerte viento, la va arrastrando y sumergiendo poco a poco.

Alessandro, a bordo del Ocean Viking, cuenta en una especie de diario de a bordo que la ONG publica en su página web, que el temporal era tal que estuvo varias horas vomitando en el baño. Todas las medicinas, y los tres años de trabajo en el mar no fueron suficientes, dice. “Estaba agotado, deshidratado y casi no podía volver a la cama. Y eso que estaba protegido en un barco”, cuenta. Mientras tanto, “en algún lugar en medio de ese mismo oleaje, una barca de goma transportaba a 120, 100 o 140 personas. Nunca lo sabremos porque están todos muertos”, auguraba.

Prioridad

La dimensión del naufragio es tal, que la ONG no es capaz de determinar cuántos hombres o mujeres hay entre la decena de fallecidos, ni de qué nacionalidad son. Tampoco si hay niños. Y es que el Ocean Viking, al conocer a raíz de la alerta del miércoles que había al menos dos pateras más a la deriva, tuvo que abandonar los cadáveres flotando en el agua. “Teníamos que priorizar la búsqueda de posibles supervivientes”, se lamenta Beau al teléfono. “Este es el resultado de no tener autoridades [que hagan el trabajo de rescate]”, insiste.

El anterior es un reclamo al que se ha sumado también Naciones Unidas: “La falta de un sistema de patrullaje eficiente es innegable e inaceptable. Las cosas deben cambiar”, tuiteó Flavio Di Giacomo, coordinador del Mediterráneo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Safa Msehli portavoz de esa misma organización ha criticado este viernes desde Ginebra que “los países se mantuvieron desafiantes y se negaron a actuar para salvar las vidas de más de 100 personas”, según recoge Reuters. “Que quede claro que es responsabilidad del Estado responder a las llamadas de socorro en el mar”, zanjó Msehli.

Al menos 453 migrantes han muerto ahogados en el Mediterráneo desde principios de 2021, la gran mayoría (357) en la ruta central que conecta las costas de Túnez y Libia con las de Italia, según la OIM. El número de personas que han perdido la vida intentando cruzar el Mediterráneo hacia la UE desde el pasado 1 de enero supera ya al de todo 2020, año en el que se registraron 278 fallecidos.




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