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Modric no admite retiros lujosos

Modric dispara ante el Atalanta en el Di Stéfano.DPA vía Europa Press / Europa Press

Zinedine Zidane, a punto de cumplir los 33 años, se confesaba así sobre la edad y el vigor. “La plenitud física se termina con los 30. Para un futbolista, el máximo rendimiento se da entre los 25 y los 30. El cansancio es físico y mental. Pasar de los 30 es como pasar de los 40. Son barreras. Veo a mi hermano, que tiene 40, y lo está pasando fatal. A los 30 ocurre más o menos lo mismo, en otro nivel. De los 20 a los 30 la vida parece maravillosa, todo está en su sitio. Quieres disfrutar, salir, aprovechar. Perfecto. Y yo ahora estoy bien, ¿eh? Pero hay otra cosa”, advertía en 2005. Una temporada más tarde, anunciaba su retirada, cansado y frustrado, no solo físicamente. “Cuando no podía ayudar al equipo, me sentía muy mal. No lo parezco, pero soy una persona muy complicada”, revelaría tiempo después sobre su final.

Aquellas palabras del francés respecto a su decadencia expresaban las tribulaciones de una estrella que asistía consciente a su ocaso. Ahora, vistas desde la distancia, revelan también cómo ha cambiado la relación entre el deporte de máxima exigencia y la edad. Un ejemplo de ello lo tiene el propio Zizou justo al lado. Luka Modric, con 35 años y medio, insiste y demuestra que él no está para retiros en desiertos lujosos. “Lo importante es lo que hace el jugador en el campo, no el pasaporte. Yo me siento bien y todavía tengo ganas de competir al nivel más alto”, reivindicó tras eliminar al Atalanta, a tres meses de que expire un contrato cuya renovación por una campaña más está avanzada.

Su participación acababa de resultar de nuevo decisiva para estirar la vida europea del Real Madrid. Enchufado al entusiasmo y al conocimiento ilustrado de este treintañero, el conjunto blanco domesticó a los italianos y le hicieron pagar sus errores de novato, como en el 1-0. El portero Sportiello patinó y el croata lo aceptó gustoso. Hasta allí había acudido a presionar. Pese a lo que marca su edad, Modric sigue abarcando todas las esquinas del césped, desde su área para sacar el balón hasta la contraria para organizar las maniobras ofensivas y atrapar lo que encuentre. Este curso ha producido los mismos goles que Vinicius (cuatro tantos y cinco asistencias), y más que Asensio (tres y dos) y Rodrygo (uno y siete), aunque este último viene de una lesión de dos meses.

En la última temporada y media, en mitad de una decisión estratégica del club para ir renovando a la vieja guardia, el balcánico ha visto en dos ocasiones cómo su puesto se encontraba amenazado por el emergente Valverde. Y de ambos bretes ha salido ganador. Hasta el confinamiento, Zidane alternó a los dos, en parte también para proteger la carrocería de Modric, pero, tras el encierro y en el sprint hacia la coronaliga, el peso del croata creció (titular en ocho de los nueve partidos que estuvo disponible) mientras el fútbol del uruguayo se diluyó. “Trabajé mucho, dos meses sin parar”, aseguró el joven de 35. “No hice las cosas como debe hacerlas un jugador del Real Madrid”, reconoció el charrúa.

Desde Old Trafford

Esta campaña se vio suplente del canterano en las visitas consecutivas a Gladbach, San Siro y Camp Nou, en un papel de agitador del tramo final, sin embargo, desde entonces no hay quien lo mueva. Modric ya suma los mismos minutos que el curso pasado (2.617 frente a 2.631) y más titularidades (30 a 28). De los últimos 29 encuentros, solo ha faltado en el once titular cuatro veces, y tres de ellas fueron por descanso. La última, el pasado sábado contra el Elche, cuando tuvo que salir cuando faltaba media hora junto a Kroos para arreglar el desaguisado.

Sin más certezas goleadoras que las de Benzema, el ataque del Madrid se explica en buena medida por el trío de toda la vida del centro del campo. Con Odegaard rendido de momento en el Arsenal e Isco extraviado, no hay más competencia para el croata, el alemán y Casemiro que la pujanza de Valverde, y únicamente en jornadas de entreguerras, porque en las citas cruciales nadie discute a esta santísima trinidad.

El cuentakilómetros de Modric avanza sin que sus números se resientan. En algunos apartados atacantes, incluso, mejoran. Esta temporada, supera su media en el Madrid en porcentaje de regates exitosos (72% frente a 66%) y en precisión en entregas en el último tercio del campo (83,99 ante 82,96). Igual que su fútbol, ninguna de sus estadísticas se desploma. Tampoco en la selección, donde su compromiso se mantiene intacto casi tres años después del subcampeonato mundial mientras otros, como Ivan Rakitic, ya cerraron esa etapa.

La vuelta de unos octavos de Champions lo impulsó hace ocho años tras un inicio pálido. Aquella noche en Old Trafford ni siquiera fue el primer cambio ofensivo. Kaká salió antes que él. Pero un magnífico disparo combado rescató al Madrid ante el United y su vida en el Bernabéu empezó a cambiar para siempre. Camino de los 36, continúa siendo igual de imprescindible. Los blancos serán lo que alcance gente como Modric.

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