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Pegasus Project | Al menos 180 periodistas fueron seleccionados como objetivos de Pegasus

Una investigación internacional dirigida por la organización francesa Forbidden Stories, con el apoyo de Amnistía Internacional, revela este domingo que al menos 180 periodistas de 50 países fueron seleccionados como objetivos de espionaje por los clientes de NSO Group, la empresa de cibervigilancia israelí creadora del software Pegasus.

Pegasus Project, en el que participa Aristegui Noticias, ofrece una visión más amplia del alcance mundial del ‘malware’, que involucra miles de intentos de intromisiones ilegítimas en dispositivos de políticos, diplomáticos, abogados, periodistas y defensores de derechos humanos del planeta.

Las investigaciones de 80 periodistas de 17 medios en 10 países han podido demostrar la evolución de este programa de espionaje. Al principio se requería que la víctima diera hiciera clic en un enlace malicioso, pero ahora la infección puede ocurrir sin la participación del objetivo, con pleno acceso a la cámara, al micrófono, a los servicios de mensajería instantánea, al correo o llamadas. En pocas palabras, acceso completo al teléfono celular de las víctimas.

Entre 2015 y 2016 se identificaron las primeras infecciones de periodistas en México. Durante enero de 2016, la periodista Carmen Aristegui recibió más de 20 mensajes de texto con links sospechosos. A finales de 2014, Aristegui Noticias dio a conocer el reportaje “La Casa Blanca de Enrique Peña Nieto”, que mostró cómo el entonces presidente mexicano adquirió una casa en Lomas de Chapultepec valuada en 7 millones de dólares.

La mansión fue construida a su gusto y de su entonces esposa Angélica Rivera, por Grupo Higa, una de las empresas que ganó la licitación del tren México-Querétaro (hoy revocada) y levantó obras importantes en el Estado de México cuando él fue gobernador en dicha entidad.

En 2017, un informe de CitizenLab descubrió que no solo se había espiado a Carmen Aristegui, sino a su hijo Emilio, que entonces era menor de edad, así como a los periodistas que participaron en el reportaje: Sebastián Barragán, Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera y quien era entonces coordinador de información del noticiario, Salvador Camarena.

Pegasus Project revela este domingo que Teresa Aristegui -hermana de Carmen-, Karina Maciel, productora del programa Aristegui en CNN en Español, así como Sandra Nogales, quien entonces era asistente de la periodista, también fueron seleccionadas como objetivo de Pegasus.

“Fue un gran impacto ver a otras personas cercanas a mí en la lista”, señaló Aristegui a Pegasus Project. “Tengo seis hermanos, pero al menos uno de ellos, mi hermana, ingresó al sistema. Mi asistente Sandra Nogales, que sabía todo sobre mí, que tenía acceso a mi horario, todos mis contactos, mi día a día, mi hora a hora, también ingresó al sistema ”.

Entre los casos de espionaje a periodistas alrededor del mundo, destaca el de la periodista de investigación Khadija Ismayilova en Azerbaiyán. Sus reportajes sobre casos de corrupción que involucran al presidente Ilham Aliyev -en el cargo desde 2003- y a su familia la colocaron como objetivo del gobierno, lo que incluso la llevó a estar en prisión entre 2014 y 2016, acusada de frauda fiscal.

En mayo de 2021 dejó el país y se trasladó a Turquía, pero la vigilancia electrónica a la que fue sometida no cesó. El teléfono de Ismayilova fue infectado con Pegasus. “Me siento culpable por los mensajes que he enviado. Me siento culpable por las fuentes que me enviaron [información] pensando que algunas formas de mensajería encriptada son seguras y no sabían que mi teléfono estaba infectado”, reveló en una entrevista con Forbidden Stories.

No solo fue infectado su teléfono sino el de su familia y las personas de su entorno, como ha ocurrido en los casos documentados por Pegasus Project, que tuvo acceso a más de 50 mil registros de números telefónicos seleccionados por clientes de NSO Group. En el caso de los periodistas, fueron escogidos como objetivo en 21 países y por 12 clientes.

Más allá de constatar los intentos de infección, que pudieron derivar en intervenciones exitosas o no, el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional y Forbidden Stories realizaron análisis forenses a varios dispositivos de periodistas y pudieron constatar las intromisiones en sus teléfonos celulares, no solo en 2016 sino incluso en la actualidad, por una falla de seguridad en los iPhones.

NSO Group solo vende su programa Pegasus a los gobiernos, con el fin de combatir la delincuencia organizada y el terrorismo, sin embargo “las cifras muestran claramente que el abuso es generalizado, poniendo en peligro la vida de los periodistas, la de sus familias y asociados, socavando la libertad de prensa y cerrando medios críticos”, mencionó Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, entrevistada en el marco de Pegasus Project.

Las consecuencias de la cibervigilancia se advierten en las amenazas judiciales, detenciones, difamaciones y todo un abanico de medidas contra los informadores, encaminadas a inhibir el ejercicio periodístico. En algunos casos, los periodistas infectados con Pegasus han sido asesinados.

El caso más celebre a nivel mundial es el del periodista saudí Jamal Khashoggi, quien el 2 de octubre de 2018 entró al consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía para ser asesinado en sus instalaciones. Dos semanas después de su muerte, Citizen Lab de la Universidad de Toronto reveló que un amigo de Khashoggi, Omar Abdulaziz, había sido blanco del programa Pegasus en los meses previos al suceso.

NSO Group negó categóricamente cualquier participación en la desaparición y asesinato del periodista. Sin embargo, el ‘modus operandi’ de los clientes de la empresa israelí es el de infectar a la gente cercana a un objetivo principal.

Pegasus Project revela este domingo que el ‘malware’ Pegasus fue instalado con éxito en el teléfono celular de la prometida de Khashoggi, Hatice Cengiz, tan solo cuatro días después del asesinato. El teléfono del hijo de Khashoggi, Abdullah, también fue seleccionado como un objetivo de un cliente de software radicado en los Emiratos Árabes Unidos semanas después del homicidio. También sus amigos cercanos, colegas de trabajo y familiares aparecen en la lista de objetivos.

En Hungría, el periodista de investigación Szabolcs Panyi, del medio Direkt36 fue infectado con Pegasus. “Hay algunas personas en este país que consideran a un periodista común tan peligroso como alguien sospechoso de terrorismo”, señaló a Forbidden Stories mediante una línea de comunicación encriptada.

Panyi, de 30 años, ha recibido premios por investigar sobre temas de defensa nacional, relaciones exteriores y asuntos sensibles de su país. Pasó un año en Estados Unidos con una beca Fullbright, lo que le permitió establecer contacto con varias personas de diferentes países.

En 2019, su teléfono se vio afectado por el ‘malware’, mientras trabajaba en dos investigaciones periodísticas. El Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional pudo constatar las infecciones a su dispositivo durante 9 meses, entre abril y diciembre de ese año. De acuerdo con Panyi, las infecciones coincidieron con solicitudes a fuentes oficiales.

Marruecos es uno de los países que más intentos de intrusión con Pegasus ha realizado. El periodista Hicham Mansouri, quien actualmente vive en París, también fue víctima de espionaje con Pegasus. Según el análisis forense de su teléfono celular anterior -un iPhone-, éste sufrió más de 20 intromisiones en un periodo de tres meses desde febrero y hasta abril de 2021.

Mansouri es cofundador de la Asociación Marroquí de Periodistas de Investigación y tuvo que huir de Marruecos en 2016 tras varias amenazas legales y físicas en su contra. En 2014 fue golpeado por dos desconocidos cuando salía de una reunión con defensores de los derechos humanos. Un año después sufrió el allanamiento de su casa por parte de agentes de inteligencia armados. Fue arrestado por “adulterio”, ya que se encontraba con una amiga en su propia habitación.

Tras pasar 10 meses en una prisión de Casablanca se fue a Francia, que le concedió el asilo. Cinco años después, se dio cuenta de que todavía es un objetivo del gobierno marroquí. “Todo régimen autoritario ve peligro en todas partes”, dijo Mansouri a Forbidden Stories. “No nos consideramos peligrosos porque hacemos cosas que consideramos legítimas, que sabemos que están en nuestro derecho, pero para ellos son peligrosas”.

Al menos 35 periodistas en cuatro países han sido seleccionados como objetivos por Marruecos, de acuerdo con Pegasus Project. Los editores de periódicos Taoufik Bouachrine y Soulaimane Raissouni, también en la lista de objetivos, están en la cárcel por cargos que, de acuerdo con organizaciones civiles, han sido utilizados para terminar con el periodismo independiente.

Incluso la editora del periódico británico Financial Times, Roula Khalaf, es uno de los objetivos de Pegasus, como da a conocer este domingo The Guardian, que participa en el proyecto de investigación. Su número fue incluido en 2018 en una lista de objetivos seleccionados para espionaje.

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