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Roberto Marrero, mano derecha de Guaidó, llega a Estados Unidos tras hacer escala en México

Roberto Marrero, jefe de Gabinete de Guaidó, a su salida de la sede del Sebin el pasado 31 de agosto.MANAURE QUINTERO / Reuters

La mano derecha de Juan Guaidó, Roberto Marrero, salió este miércoles de Venezuela camino a México después de frustrarse, el pasado fin de semana, su intento de viajar a España. Fuentes del Gobierno mexicano y el entorno del jefe de despacho del líder opositor confirmaron que abandonó el país acompañado de un diplomático mexicano. Las autoridades venezolanas, según las mismas fuentes, le habían impedido hace días despegar con destino España. Marrero fue indultado a comienzos de septiembre por el presidente, Nicolás Maduro, en un gesto que buscaba relajar las relaciones con la oposición con vistas a las elecciones parlamentarias convocadas para diciembre. Entonces recobraron la libertad un centenar de cargos antichavistas que se encontraban detenidos o resguardados en alguna legación diplomática.

El propósito del colaborador de Guaidó, señalan fuentes cercanas a él, es llegar a Miami. Sin embargo, antes de ingresar en Estados Unidos deberá permanecer dos semanas en México, de acuerdo con la normativa que se aplica desde hace meses por la pandemia de coronavirus. Marrero fue un operador político clave en el desafío que el presidente de la Asamblea Nacional lanzó a Maduro en enero de 2019. Muy próximo a Leopoldo López, pasó casi un año y medio recluido en las dependencias del Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). Fue detenido en su casa a finales de marzo del año pasado después de que el ministro del Interior, Néstor Reverol, le acusara de integrar una célula terrorista. Según su vecino Sergio Vergara, dirigente de Voluntad Popular, antes de abandonar el edificio acusó a los agentes del Sebin y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) de haber colocado en su vivienda dos fusiles y una granada para poder incriminarle.

Tras el intento frustrado de salir del país la semana pasada, se activaron unas gestiones diplomáticas con Caracas en las que participaron tanto el Gobierno de México como Josep Borrell, alto representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea. Consultado al respecto, Gustavo Limongi, abogado defensor de Marrero, aseguró a EL PAÍS: “En ningún caso esto se trató de una negociación. Es un proceso que tiene tiempo en el cual ha jugado un papel decisivo la intermediación de Michelle Bachelet. Muchos de los presos indultados por Maduro ni siquiera tenían acusaciones formales”.

Entre las acusaciones del Gobierno contra Marrero figuraban las de alentar las protestas sociales del año pasado y de organizar acciones terroristas. Con su captura se fue a la cárcel una de las personas más influyentes del entorno de Guaidó en un momento en el cual había movilizaciones casi a diario, con multitudes de personas en las calles pidiendo la salida del poder de Maduro. El pasado 1 de septiembre, junto al jefe de despacho de Guaidó, fueron indultados dirigentes opositores como Freddy Guevara o Miguel Pizarro o el politólogo Nicmer Evans. Tanto el jefe del poder legislativo como López consideraron insuficiente ese paso, reclamaron la liberación de todos los prisioneros y se negaron a pactar una participación en las elecciones parlamentarias. El líder de otro sector, Henrique Capriles, sí se abrió a concurrir para luego cambiar de parecer, al estimar que la votación carece de garantías suficientes.


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