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Scholz promete firmeza contra la “minoría extremista” de los negacionistas y pide a la población que se vacune


La creciente radicalización del movimiento antivacunas, en el que se esconden extremistas de derechas que han empezado a amenazar a cargos públicos, tuvo un lugar destacado en el primer discurso del nuevo canciller alemán, Olaf Scholz, ante el Parlamento alemán. La sociedad, dijo, no está dividida, sino que se trata de unos pocos radicales. “Vamos a luchar contra ellos”, prometió Scholz. El canciller lamentó la concentración amenazante de antivacunas portando antorchas frente a la casa de la ministra de Sanidad de Sajonia hace unos días. “No permitiremos que una pequeña minoría de extremistas desinhibidos intente imponer su voluntad a toda nuestra sociedad”, añadió. Poco antes de su intervención se había conocido una redada policial para tratar de localizar a los sujetos que planearon atentar contra Michael Kretschmer, el presidente de este Estado oriental. Sajonia, que tiene la tasa de vacunación más baja de toda Alemania y el mayor número de contagios de coronavirus, se ha convertido en un bastión de los negacionistas.

El canciller hizo un llamamiento a los ciudadanos para que reduzcan los contactos y se vacunen. La cuarta ola de la pandemia ha impactado con violencia en Alemania, donde muchos hospitales han cancelado las cirugías programadas y se han impuesto restricciones de entrada a los no vacunados en el ocio y el comercio. Scholz afirmó que la lucha contra la pandemia es la prioridad ahora mismo y que no tiene miedo de seguir aprobando medidas restrictivas. “Haremos lo que sea necesario. No hay líneas rojas para el Gobierno federal hasta que todos hayamos recuperado nuestra vida anterior y nuestras libertades”, añadió en referencia a la vacunación obligatoria, cuyo anuncio ha espoleado las protestas de estos grupos negacionistas, autodenominados Querdenker (pensadores laterales).

La modernización y digitalización del país y la protección del clima son las líneas maestras del programa de Gobierno de Scholz, que prometió grandes inversiones en los próximos cuatro años, aunque la mayoría deberán ser privadas, dijo. “Se trata de sentar las bases para una nueva era tecnológica”, aseguró. Unos días después de la elección, es costumbre que el nuevo canciller presente ante los diputados las pautas de su programa, en este caso el acuerdo de coalición firmado con sus socios del tripartito, verdes y liberales. Scholz mencionó inversiones en construcción ―400.000 nuevas viviendas al año, de las que 100.000 serán subvencionadas―, en ferrocarriles, estaciones de carga para vehículos eléctricos, parques eólicos marinos, energía fotovoltaica y redes eléctricas, entre otras. “Hay mucho por hacer”, aseguró. “Y no tenemos tiempo que perder”.

El canciller puso el énfasis en la cohesión social y la solidaridad, de las que dijo que están en peligro en Alemania, y usó varias veces la palabra “respeto” que tanto empleó durante la campaña electoral. Los ciudadanos “deben percibirse como iguales pese a todas sus diferencias”. El “veneno” para la cohesión son “abusos” como los bajos salarios, el empleo precario sin convenio colectivo, los alquileres disparados o la falta de oportunidades en las zonas rurales y en Alemania oriental, aseguró: “Por eso nos centraremos en arreglarlos”.

“Un país de inmigración”

El canciller destacó uno de los puntos más rompedores del acuerdo de coalición, el que facilita la obtención de la nacionalidad alemana ante la necesidad de que el país reciba en los próximos años a decenas de miles de trabajadores extranjeros. “Somos un país de inmigración… Pero debemos trabajar para convertirnos en un mejor país para la integración”, dijo. La coalición pretende facilitar la llegada de mano de obra especializada con cambios legislativos y mejoras como la posibilidad de optar a la nacionalidad a los cinco años de residencia, incluso a los tres si se dan “logros especiales de integración”. Si la reforma sale adelante, se permitirá también mantener la doble nacionalidad.

El desafío del cambio climático modificará el país, dijo Scholz durante su discurso. “Ahora tenemos 23 años por delante en los que debemos, y conseguiremos, abandonar los combustibles fósiles”, afirmó, en referencia a la promesa de alcanzar la neutralidad climática en 2045, cinco años antes del compromiso de la Unión Europea. “Esto significa que tenemos por delante la mayor transformación de nuestra industria y nuestra economía en al menos un siglo”, añadió. En 2022 se pondrá en marcha un amplio programa para reducir los gases de efecto invernadero, anunció el canciller: ”Estamos comprometidos con el Acuerdo Climático de París y contribuiremos a su éxito”.

Uno de los mayores aplausos en las bancadas socialdemócrata, verde y liberal los arrancó al hablar de otro de los cambios legislativos que propone el tripartito: eliminar un artículo del Código Penal (el 219a) que considera delictiva la “publicidad” sobre la interrupción voluntaria del embarazo. “Queremos que los médicos puedan brindar información pública sobre el aborto sin temer ser procesados”, dijo. Hace décadas que las asociaciones feministas luchan por eliminar este artículo, una reliquia de la época nazi.

Agradecimiento a Merkel

Scholz tuvo palabras de agradecimiento a su predecesora, Angela Merkel, que ocupó el cargo durante 16 años. Destacó sus servicios al país y especialmente el impecable traspaso de poder, que “fue recibido en todo el mundo con mucha admiración y respeto”. La canciller ejerció su liderazgo “siempre con valentía y sabiduría, con pragmatismo y prudencia”. “Gracias, doctora Merkel”, le dijo.

La sesión en el Bundestag sirvió también para que el líder del grupo parlamentario de los democristianos, Ralph Brinkhaus, fijara la línea de su labor de oposición al nuevo Gobierno tripartito. El diputado aprovechó para marcar distancias con la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD): “Nosotros somos la oposición en una democracia representativa y parlamentaria. Vosotros os presentáis como opositores a esa democracia parlamentaria. Por eso no podemos trabajar juntos”, le dijo a esta formación, que entre otras cosas se opone sistemáticamente a las restricciones de la pandemia.

El líder de la Unión, el grupo parlamentario que incluye a la CDU de Merkel y su socio bávaro CSU, felicitó a Scholz al inicio pero también le lanzó alguna crítica, especialmente por su postura sobre Rusia, la mayor amenaza para la seguridad europea, dijo. Brinkhaus se despachó también con el nuevo ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner. “La ciudadanía votó a los liberales por defender las finanzas sostenibles, y solo han mantenido la promesa cinco días”, criticó. El Gobierno alemán anunció la semana pasada un nuevo endeudamiento de 60.000 millones de euros para financiar “inversiones de futuro” especialmente relacionadas con el cambio climático.

Europa, prioridad nacional

“El éxito de la Unión Europea es para Alemania la máxima prioridad nacional”, aseguró Scholz durante su intervención. El canciller advirtió que no se debe permitir que las disputas entre los Estados miembros amenacen al proyecto político y monetario. “Debe convertirse en una norma que nosotros en el Consejo Europeo podamos decidir basado en una mayoría cualificada, incluso en áreas donde hoy no es el caso“, aseguró. “Esto no es perder soberanía, es ganar soberanía”.

El nuevo canciller se refirió también a la amenaza de una nueva invasión de Ucrania por parte de Rusia. Moscú “pagará un alto precio” si viola las fronteras ucranias, señaló, y dijo sentir “una gran inquietud” por las noticias que llegan de la frontera con la antigua república soviética. “Permítanme, por si todavía no lo ha entendido todo el mundo, repetir aquí lo que dijo mi predecesora: cualquier violación de la integridad territorial tendrá un precio, un alto precio”, subrayó Scholz.

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