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Scholz salva la maratoniana disputa de 30 horas con sus socios con acuerdos en protección climática y transporte

EL PAÍS

¿Crisis? ¿Qué crisis? El canciller alemán, Olaf Scholz, negó este martes que su Gobierno, formado por un tripartito de socialdemócratas, verdes y liberales, haya entrado en crisis por las continuas trifulcas entre ellos y la imposibilidad de ponerse de acuerdo en asuntos clave como el gasto público del próximo presupuesto federal. Lo hizo poco antes de que terminara una maratoniana reunión entre los socios que se ha alargado durante tres días, cuando normalmente este tipo de encuentros dan resultados en cuestión de horas. Lo cierto es que la disputa se ha resuelto, al menos en algunos puntos que tienen que ver con la protección del clima y la descarbonización del transporte. El acuerdo que han presentado los tres partidos después de 30 horas de negociación les permite salir del paso y salvar la cara después de días y semanas de discrepancias, muchas exhibidas en los medios de comunicación.

El acuerdo incluye disposiciones que agradan a todas las partes. Se revisarán las leyes de protección del clima, se reforzará tanto la red ferroviaria como la de carreteras y autopistas y se creará un recargo en los peajes que pagan los camiones por circular por Alemania para ayudar a financiar algunas de estas iniciativas, anunciaron los líderes de los tres partidos en una rueda de prensa el martes por la noche. Los tres subrayaron la idea que había adelantado el canciller en una comparecencia previa con el presidente de Kenia, William Ruto: el objetivo es “la modernización” del país. “Después de muchas horas de intensas discusiones puedo afirmar que ¡ha valido la pena!”, dijo Scholz en Twitter al cierre de la ronda negociadora.

La falta de avances y las crecientes fricciones entre los socios menores del tripartito, los Verdes y los liberales del Partido Democrático Libre (FDP), habían suscitado dudas sobre la capacidad del Gobierno para sacar adelante su ambicioso programa de modernización de la economía, uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el país, destacó Scholz. Lars Klingbeil (SPD), Ricarda Lang (Verdes) y Christian Lindner (FDP) reconocieron que no ha sido fácil llegar a acuerdos, pero dijeron estar satisfechos con el resultado. El martes por la mañana, cuando seguían encerrados en la Cancillería, el líder de la oposición, el democristiano Friedrich Merz, había alertado de una evidente “crisis en la coalición”.

Los Verdes han conseguido que el aumento del peaje de los camiones se destine a sufragar la inversión ferroviaria. El 80% de los ingresos adicionales del nuevo recargo tendrá que “fluir hacia la expansión del sistema ferroviario, para conseguir un ferrocarril moderno”, dijo Lang, que calculó que la mejora de los trenes y las infraestructuras del país va a necesitar 45.000 millones de euros hasta 2027.

Los liberales, por su parte, han logrado un acuerdo para acelerar proyectos de construcción de nuevos tramos de autopistas. Aunque, como subrayó la líder de los Verdes, cuando se aprueben deberán estudiarse también cómo instalar placas solares en los márgenes de las nuevas infraestructuras para obtener energía renovable. La expansión de la red de carreteras es uno de los temas favoritos de los liberales, defensores del vehículo privado y de la potente industria automovilística alemana, mientras que los Verdes luchan por priorizar el transporte público y más concretamente el tren. Según Lindner, que además de líder de su partido es ministro de Finanzas del Ejecutivo de Scholz, hay 144 proyectos de autopistas clasificados como de interés general y a los que se dará prioridad.

Los liberales se apuntan otro tanto con la modificación de la ley de protección del clima. Hasta ahora cada sector económico tenía sus propios objetivos de reducción de emisiones. “Dejaremos atrás la orientación sectorial pura”, dijo Lindner, de forma que “unos sectores ayuden a otros”. Es decir, que si el sector del transporte no cumple sus objetivos —como es el caso en Alemania— se podrá compensar con las reducciones de emisiones de otros. Otra victoria para el ministro de Transportes, el liberal Volker Wissing, responsable del bloqueo de la ley europea que acaba con los motores de combustión en 2035, que enfrentó a Berlín con la Comisión y muchos de sus socios.

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Otro de los puntos de fricción de las últimas semanas, el de la prohibición de instalar nuevas calefacciones alimentadas con gas o gasoil a partir de 2024, parece haberse resuelto también. Era una propuesta de los Verdes que no convencía ni a liberales ni a socialdemócratas, preocupados por el coste que supondría instalar masivamente bombas de calor eléctricas, mucho más costosas. El Gobierno presentará un proyecto de ley al respecto en abril que incluirá algún tipo de subvención para hogares con ingresos bajos y medios. “No dejaremos a nadie en la estacada”, dijo Lang.

Las cúpulas de los partidos se reunieron a las 18.30 del domingo, en principio para llegar a algún acuerdo que pudieran contar al público el lunes por la mañana; en lugar de eso, hicieron un receso para viajar con Scholz a Países Bajos y retomaron las conversaciones este martes. En total, 30 horas de negociaciones, parte de ellas en fin de semana y de noche, algo que se habían comprometido a evitar cuando firmaron el acuerdo de coalición a finales de 2021.

Scholz da por superado el bache con sus socios: “La modernización de nuestro país trae oportunidades de crecimiento que no han existido durante mucho tiempo. Así es como gestionamos la digitalización y detenemos el cambio climático provocado por el hombre”, se congratuló en Twitter.

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