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Un grupo armado mata a un centenar de personas en Burkina Faso en uno de los ataques más graves desde 2015

Los ataúdes cubiertos con la bandera burkinesa de 14 soldados asesinados por yihadistas en noviembre de 2020, durante su funeral celebrado en Dori, en el norte del país.
Los ataúdes cubiertos con la bandera burkinesa de 14 soldados asesinados por yihadistas en noviembre de 2020, durante su funeral celebrado en Dori, en el norte del país.AGENCE D’INFORMATION DU BURKINA / Reuters

Hombres armados asesinaron este sábado de madrugada a unas 100 personas en el noreste de Burkina Faso, según ha confirmado el presidente del país, Roch Marc Christian Kaboré, a través de su cuenta de Twitter. El ataque comenzó sobre las dos de la madrugada, en hora local -las cuatro en España- en el pueblo de Solhan, situado a una decena de kilómetros de Sebba, capital de la provincia de Yagha en la región de Sahel. Su objetivo fue la base de los Voluntarios para la Defensa de la Patria (VDP), un cuerpo paramilitar creado por el Gobierno burkinés para combatir a los numerosos grupos yihadistas que operan en la zona, confirmaron fuentes de seguridad.

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Los asaltantes irrumpieron de madrugada en el pueblo y, además de atacar la base de los VDP, penetraron en numerosas viviendas, ejecutaron a quienes encontraban a su paso e incendiaron las viviendas y el mercado local. Los enfrentamientos se prolongaron durante toda la noche, según las mismas fuentes, que informaron de una fuerte detonación de un artefacto explosivo improvisado este sábado a las siete de la mañana. El pasado mes de febrero el adjunto al alcalde de Solhan fue secuestrado por un grupo yihadista y logró escapar tres semanas más tarde.

El presidente burkinés calificó los hechos de “ataque bárbaro” y decretó tres días de duelo nacional que comenzarán en la medianoche de este sábado. “Las fuerzas de defensa y seguridad están sobre el terreno para buscar y neutralizar a los autores de este acto innoble. Debemos mantenernos unidos y cohesionados contra estas fuerzas del mal”, aseguró Kaboré a través de Twitter. Se trata de uno de los ataques con más víctimas mortales en Burkina Faso desde que estallara la violencia yihadista en 2015, comparable en su dimensión a la masacre de Yirgou que tuvo lugar en la noche de fin de año de 2018 y provocó 72 muertos, según el Gobierno, y 210, según un colectivo de la sociedad civil.

Seis años de violencia yihadista

Desde hace seis años la región de Sahel, en el norte del país, es el escenario frecuente de la actividad de distintos grupos terroristas, sobre todo el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, según sus siglas en árabe) y el Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS). Esta violencia, que en un primer momento se contagió desde la vecina Malí, se ha ido extendiendo progresivamente al resto del país con especial intensidad en la región citada de Norte y las de Boucle de Mouhoun, Centro-Norte y Este. En esta última, hombres armados asesinaron a los periodistas españoles David Beriain y Roberto Fraile y al conservacionista irlandés Rory Young el pasado 26 de abril cuando hacían un documental sobre la caza furtiva. El grupo JNIM reclamó la autoría del ataque.

Desbordado frente al incremento de la violencia yihadista, el Gobierno burkinés cuenta con su propio Ejército, que se ha ido replegando sobre las ciudades en grandes zonas del país, las milicias de autodefensa koglweogo (los guardianes del campo, en lengua mossi) y con los VDP, grupos de voluntarios creados tras la aprobación de una ley el 21 de enero de 2020 en el Parlamento burkinés. Un informe de Human Rights Watch de enero pasado señalaba la comisión de ejecuciones extrajudiciales y masacres tanto por parte de los grupos yihadistas como del Ejército y de estos grupos paramilitares.

Esta espiral de violencia ha provocado unos 5.000 muertos desde 2015, según los datos de la ONG Acled, y el desplazamiento forzoso de sus hogares de al menos 1.650.000 burkineses en un país que tiene unos 20 millones de habitantes, según las cifras de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados (Acnur). El yihadismo también se extiende por los países vecinos de Malí y Níger y amenaza con contagiar al norte de Costa de Marfil, Benín, Togo y Ghana.


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